¿Quién usa el teléfono fijo? Cada vez menos gente, pero se mantiene en la mayoría de hogares

Casi todos los contratos de telefonía e internet incluyen en la oferta el fijo

SARA BORONDO

Las cabinas telefónicas son ya una rareza en nuestras calles. Y el mismo camino siguen los teléfonos fijos que se mantienen aún en algunas casas. ¿En cuántas? La encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogares que elabora el Instituto Nacional de Estadística tiene datos de noviembre de 2021: el 99,5% de los domicilios españoles dispone de teléfono móvil y en el 66,9% hay también fijo. Una cifra considerable, pero en descenso, ya que suponen casi cuatro puntos menos que hace un año. El portal de estadísticas Statista constata esta tendencia con datos que se remontan a 2005, cuando había un teléfono fijo en el 77,9% de los hogares españoles–. Un dato curioso: hay un 0,3% de viviendas en las que todavía se comunican solo con el fijo, ya que no tienen móvil. Esta es la historia y el futuro del teléfono fijo.

Una revolución en la manera de comunicarse

En 1854 el inventor italiano Antonio Meucci diseñó un prototipo que servía para enviar y recibir sonido al que dio el nombre de teletrófono, pero no pudo patentarlo, como sí hizo Alexander Graham Bell en 1876. El micrófono de este nuevo invento convertía en señales eléctricas el sonido que procedía del emisor y las transmitía a través de la línea de cable hasta otro aparato, donde el auricular volvía a convertir las señales eléctricas en sonido, al instante y sin necesidad de aprender códigos especiales como sí requería el telégrafo, lo que suponía toda una revolución en la manera de comunicarse por la rapidez de transmisión y la fidelidad en el mensaje, que llegaba con la suficiente nitidez para no desvirtuarse.

El éxito de esta nueva manera de comunicarse a distancia fue inmediato y su difusión en EE UU resultó sorprendente: al inicio del siglo XX una de cada 50 personas ya tenía fijo en Estados Unidos.

En 1878 las centrales telefónicas permitieron interconectar unos aparatos para cada llamada, primero de forma manual a través de operadoras y luego de forma automática. Al tiempo que mejoraba la capacidad de comunicarse con otras personas fue evolucionando el propio aparato, que pasó de tener por separado el auricular (unido con un cable al teléfono) y el micrófono a estar los dos elementos en una sola pieza. En los pueblos empezó a haber al menos una línea de teléfono para uso común, y lo mismo en los vecindarios, hasta que poco a poco empezó a haber un teléfono en cada casa.

Una modificación técnica que cambió sustancialmente el aspecto de los fijos fueron los discos rotatorios para marcar: en los años 50 se popularizaron los teléfonos de baquelita negra con un dial con los números del cero al nueve.

El Domo, la estrella de los hogares durante décadas

Después llegó la marcación de tonos, ya con teléfonos de teclas numéricas. Y a finales de los 70 se produjo un avance en las telecomunicaciones que ha acabado marcando el declive de los fijos, con la aparición de las llamadas desde un teléfono autónomo. En España el modelo más famoso de la década de los 90 fue el Domo, de Alberto Corazón. Tenía teclas específicas, como una para llamar al 112. A lo largo de esos últimos años del siglo se fueron popularizando los teléfonos móviles, pero se seguía manteniendo el fijo en casi todas las casas y era el que figuraba en la guía telefónica, al margen de que los adultos de la casa tuvieran ya móvil. Nadie discutía todavía la necesidad de tener un fijo por el creciente uso de internet: se usaba la línea telefónica del hogar para conectarse mediante ruidosos módems en los que se cortaba la conexión cuando entraba una llamada de voz. Más adelante llegaron las líneas RDSI, que nunca llegaron a usarse de manera generalizada por su su alto precio y que seguía utilizando la línea telefónica tradicional de cobre, y el ADSL, a mucha más velocidad.

La fibra y la comunicación vía VoIP dejan obsoletas las líneas de cobre

La llegada de la fibra óptica, con su red propia, dejó obsoleta la de telefonía analógica de cobre y, con ella, la telefonía fija según la conocíamos. Aunque en los hogares donde está contratada la fibra haya una línea de teléfono fija, utiliza internet para la comunicación VoIP ('voz sobre protocolo de Internet', por sus siglas en inglés), que realiza llamadas de voz usando la red de datos en lugar de una línea telefónica analógica. Según la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el 76,7% de las líneas de telefonía fija se contrató de modo 'empaquetado' junto a algún otro servicio.

Solo fijo

En España hay hogares en los que se mantiene una línea de teléfono por inercia, porque sus habitantes son mayores que no se sienten tan cómodos con los móviles o porque para el servicio de teleasistencia necesitan una línea de teléfono fija –estos servicios ya funcionan también con móviles, aunque es necesario que haya cobertura en toda la casa–. Hay empresas que ofrecen tarifas pensadas para mayores de entre 12 y 40 euros al mes y que no incluyen ni internet, ni televisión ni línea móvil.

No hay ahorro significativo

La mayoría de las empresas de telefonía incluyen entre sus mejores ofertas una línea fija en el domicilio. Es más, es raro encontrar la oferta en la que te permiten suprimir la línea de teléfono fijo. Puedes hacerlo, pero no hay ahorro significativo. Algo que irá cambiando en el futuro.