Del 'Paco, Paco, Paco' al 'We Are The Champions', un repaso a los politonos más populares

Hubo un tiempo en que se impusieron las melodías rumbosas y frikis; hoy se prefiere el silencio

SARA BORONDO

Hay más móviles que nunca, pero jamás hubo tanto silencio. Los más jóvenes hablan menos por teléfono, prefieren mandar mensajes y dejar los dispositivos 'mudos' o en modo vibración. Nada que ver con ese festival musical de hace unos años, cuando el 'boom' de los politonos. Un 'boom' que empezó poco a poco, ya que, inicialmente, cada fabricante de teléfonos tenía una melodía – o varias, pero pocas en todo caso–. Con una oferta tan limitada –y poco atractiva– casi todo el mundo llevaba el mismo tono de móvil o parecido. Todavía resuenan el Nokia Tune, el primer tono musical identificable en un móvil que se escuchaba en todo el mundo unas 1.800 millones de veces al día y que correspondía a los compases 13 a 16 del solo de guitarra Gran Vals que escribió en 1902 el guitarrista y compositor español Francesco Tárrega. También sonaba con frecuencia el MIDI de Sony Ericsson y en 2007 salió el iPhone y su famosa Marimba se sumó a las sintonías que se escuchaban una y mil veces.

Al usuario se le quedó corto enseguida aquel escenario 'musical'. Y empezó a haber demanda de tonos diferentes con los que personalizar el teléfono. En 1993 el operador de móviles finlandés Radiolinja inventó los SMS (del inglés Short Message Service, servicio de mensajes cortos) de persona a persona y en 1998, la misma empresa pero ya adquirida por otra sociedad finlandesa, Helsinki Telephone LTD (Hoy llamada Elisa), creó un servicio llamado Harmonium que permitía crear tonos monofónicos y enviarlos mediante SMS a un teléfono.

«Cógelo, Cristina»

Estos timbres no tardaron en pasar a ser politonos, canciones con melodía y armonía que lograron una fama impresionante hace quince o veinte años y protagonizaban gran cantidad de anuncios, un verdadero bombardeo en televisión y revistas. En la primera década del siglo, las televisiones martilleaban a los espectadores con decenas de anuncios de politonos que, por ejemplo, cantaban con el tono de un villancico en una voz aguda: «Cógelo, Cristina, que te están llamando; cógelo, Cristina, que esto está sonando».

Se conseguían enviando un SMS a un número determinado. La empresa tenía almacenada cada canción en una biblioteca virtual y, al recibir el mensaje concreto, la enviaba al comprador y le cobraba el precio del SMS. Así, por ejemplo, había que enviar la palabra 'celebra' al 7343 para conseguir el politono del disco 'Celebration' de Madonna y con la palabra 'Alesha' se descargaba la canción 'Breath Slow' de Alesha Dixon, muchas veces después de haber enviado un par de mensajes o tres, lo que elevaba el coste de conseguir un politono hasta a tres o cinco euros. El porcentaje se repartía de distinta manera dependiendo del producto, aunque distintas fuentes consultadas indican que las discográficas cobraban 70 céntimos por descarga y la SGAE añadía un 12% al precio.

En algunos casos, el usuario incluso se encontraba con que se había dado de alta sin desearlo en un costoso servicio de SMS premium que le suponía un gasto extra e innecesario antes de darse cuenta de lo que había sucedido y darse de baja.

Las principales empresas que se llevaban buena parte de estos SMS eran Movilisto, Jamba, Club Zed y MyAlert, mientras que Yavoy se especializó en los tonos de espera: cuando alguien llamaba al número de teléfono escuchaba, en lugar de las señales intermitentes habituales, melodías específicas o incluso bromas, mediante un servicio de suscripción con un coste semanal aproximado de 2,5 euros.

90 céntimos en 'OT'

El mundo politono parecía inacabable y Antena 3 desarrolló en 2001 un modelo de negocio propio con Contxta, que utilizaba el móvil para interactuar con la televisión a través de mensajes SMS, con distintos concursos relacionados con las series que emitía. Los participantes recibían como premios recargas de móvil, melodías o logos. Se combinaba así la televisión, la telefonía y el marketing, sobre todo con usuarios jóvenes, ya que este modelo triunfó entre los menores de 25 años. El precio de cada mensaje oscilaba entre los 30 y los 36 céntimos de euro, aunque en concursos como los de 'Operación Triunfo' se llegaron a alcanzar los 90 céntimos de euro por mensaje.

A los temas pop más conocidos del momento se sumaron otras canciones clásicas de fiestas y verbenas, desde 'We Are The Champions' hasta 'Paquito el Chocolatero', 'Paco,Paco, Paco' o el himno del Real Madrid. Pero no solo eran canciones: sonaba un móvil y lo mismo escuchabas una imitación del famoso «¿por qué no te callas?», que le soltó el rey Juan Carlos I al presidente venezolano Hugo Chávez, que un chirriante sonido de sirenas de fondo mientras a gritos sonaba el nombre de la persona a la que llamaban o la Rana Loca, que fue número 1 de ventas de discos en el Reino Unido en 2005.

La variedad y el dudoso gusto de algunos de estos politonos llegaron a crear situaciones desagradables, como que sonase alguna canción cómica en una reunión de trabajo o en el teatro.

El declive de los politonos

La legislación europea comenzó a desmontar el negocio en 2008, al establecer que los servicios de politonos no informaban de manera correcta sobre el precio de descarga y las suscripciones a servicios premium. De las 558 páginas web que analizó la Comisión Europea, en el 80% se detectaron infracciones por falta de información, publicidad engañosa y ausencia de datos obligatorios. En España esto afectó a los veinticinco sitios investigados por las autoridades europeas. No obstante, lo que acabó con los politonos no fueron estas medidas legales, sino que decayeron desde el momento en que los fabricantes de teléfonos incluyeron la posibilidad de que el usuario subiera a los dispositivos los archivos mp3 que quisiera y los estableciese como melodía. Luego, estuvo el cambio social que poco a poco se produjo: el hastío por el ruido y la molestia que generaban a las personas de alrededor.