¿Internet va lento en casa? Así se comprueba

Consejos para averiguar si recibimos la velocidad contratada y, en tal caso, cómo mejorarla

SARA BORONDO

El teletrabajo, los deberes 'online' de los niños, el entretenimiento de toda la familia... Buena parte de las actividades que realizamos actualmente en nuestras casas requiere de internet. Aunque la conexión es mucho más potente que hace unos años, en ocasiones parece que no es suficiente. ¿Qué hacer, entonces?

El primer paso es que internet llegue hasta el router con un ancho de banda suficiente, y para ello hay que entender qué tipo de conexión tenemos contratada. La operadora que da acceso a la red suele indicar en la publicidad y los contratos la velocidad máxima, pero debe indicar también cuál es el mínimo garantizado, según indica la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones. Si la calidad ofrecida no se corresponde con la velocidad contratada, el abonado puede reclamar.

Pero ¿cómo conozco la calidad de la conexión?

Es preciso realizar una prueba en la que se envían y reciben datos para comprobar la velocidad de subida y de bajada, así como la latencia (el tiempo que tarda el router en recibir respuesta de la señal). Antes conviene detener toda la actividad doméstica en internet para dejar libre el ancho de banda: mientras se realiza la prueba, no se puede descargar nada, ni jugar 'online', ni ver vídeos o escuchar música. Los resultados que ofrecen más garantías se obtienen desde un ordenador conectado mediante cable al router. En las conexiones ADSL es normal que la potencia no llegue al 100% de la contratada, pero con la fibra óptica debería acercarse bastante.

Hay muchos de estos tests en internet que se realizan a través de un navegador. Uno de los más sencillos es del propio Google –si escribimos en el buscador 'test velocidad', será la primera opción que aparece, y no recoge ninguna información del usuario (al menos, eso afirma)– pero sirve cualquier otro. Si el resultado que devuelve el test indica que no se cumplen los mínimos contratados, hay que hablar con la operadora. Por el contrario, si supera la cantidad mínima garantizada, se pueden seguir otros pasos para mejorar la conexión.

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¿Funciona bien el router?

Si en algún momento falla la conexión de la red, el primer paso es apagar el router un par de minutos y volver a encenderlo. Un router que tenga ya varios años puede estar obsoleto o, si es el que proporciona la teleoperadora que nos da el servicio y hay muchos dispositivos conectados, puede que su capacidad de distribución de la señal sea insuficiente y haya frecuentes caídas del rendimiento en la conexión. En tal caso, habría que valorar si compensa comprar un router para un alto consumo de internet.

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Comprobar la red wifi... y despejar la zona de muebles

Lo más sencillo es comprobar la velocidad de la red wifi en cada habitación de la casa, ya sea en el navegador con el test de Google o con alguna aplicación como 'Speedtest'. Si tenemos estancias en las que no llega bien la señal, hay varias opciones. Una de ellas es cambiar el router de sitio –si es preciso cambiar de ubicación la toma de la conexión que viene de la calle, hay que llamar a la teleoperadora–. El router transmite en todas direcciones, por lo que, si está en un extremo, puede que no llegue bien la señal al otro. Es importante saber que los muebles metálicos, algunos electrodomésticos como el microondas y dispositivos como el monitor del ordenador o el teléfono fijo pueden causar interferencias que dificulten la señal. Lo más recomendable es colocarlo en una habitación céntrica, alejado de muebles y equipos eléctricos. Si el router tiene antenas, conviene orientarlas en diferentes direcciones –herramientas como 'WiFi Analyzer' indican la mejor posición para el router–.

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Revisar que no haya intrusos y cambiar la contraseña

Dejar abierta la red wifi de casa supone que cualquiera que esté cerca puede conectarse y, por tanto, ocupar ancho de banda, lo que ralentizaría las conexiones. Prácticamente todos los routers vienen protegidos por una clave que conviene cambiar por una que sea sólida, lo que supone una combinación lo más aleatoria y extraña posible de mayúsculas, minúsculas, números y signos.

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Elegir a qué banda se conecta cada aparato

En los routers actuales hay dos bandas para la conexión inalámbrica, una de 2,4GHz y otra de 5GHz. La primera atraviesa mejor las paredes, tiene más alcance y es más compatible con los aparatos más antiguos, pero es más lenta; la de 5 GHz transmite los datos más rápidamente, pero le afectan más los obstáculos como paredes y la distancia al router. Así, los aparatos que estén más lejos del router puede que funcionen mejor en la banda de 2,4GHz mientras que los dispositivos que estén cerca del router y se vayan a utilizar para ver vídeos o realizar videollamadas irán rápidos en la de 5GHz.

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Instalar repetidores

Si la casa es grande, tiene forma alargada o está distribuida en varias plantas, es muy probable que la señal wifi no llegue a todos los rincones y sea preciso instalar repetidores de la señal que la prolonguen a las habitaciones más alejadas. Para ello, solo hay que conectarlos a la red eléctrica y enlazarlos con el router.

Otra solución, mejor pero un poco más complicada, es crear una red en malla, una estación base a la que se conectan distintos puntos de acceso.