Gafas para la luz azul de pantallas, no protegen de daños oculares

No hay evidencia científica de que la luz que emiten los dispositivos electrónicos dañe la retina

MARTA FDEZ. VALLEJO

Pasamos una media de once horas diarias mirando pantallas o, lo que es lo mismo, unos 167 días al año. Dicho de otra manera, un 32% más del tiempo que dedicamos a dormir. A medida que ha crecido el uso de estos dispositivos también ha aumentado la preocupación sobre si el empleo excesivo de las pantallas puede tener consecuencias en la salud ocular –incluso provocar daños irreversibles en la retina– por los efectos de la luz azul. En el mercado se ha multiplicado la oferta de filtros para gafas y pantallas que bloquean esa luz y se publicitan como productos para «disminuir el cansancio visual» y «proteger» los ojos de posibles complicaciones. En realidad, y según coinciden los expertos, este atracón en el uso de móviles, ordenadores, televisión, tablets y relojes inteligentes debe preocuparnos más por lo que supone de sedentarismo que por los efectos que produce en la vista.

Las pantallas de dispositivos electrónicos tienen un componente de luz azul importante, más fría que la de las clásicas bombillas de tungsteno o los fluorescentes. Es un tipo de luz de alta energía, como lo son el violeta y el índigo. Se produce de manera natural por el sol, que también contiene otras formas de luz visible e invisible para el ojo humano, como las radiaciones ultravioleta e infrarrojas.

Exposición ínfima

«No hay estudios científicos que puedan validar la teoría de que la luz azul dañe la retina», afirma Juan Durán de la Colina, director Médico del Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología y catedrático de la Universidad del País Vasco. Por tanto, no hay necesidad objetiva de «protegerse», más allá de que la persona que usa un filtro se sienta «más cómoda».

El portavoz del Colegio Nacional de Ópticos y Optometristas, Rafael Pérez Cambodrí, resalta que «la gran cantidad de tiempo que dedicamos al trabajo o al ocio con los dispositivos electrónicos y la reducida distancia a la que nos situamos nos expone a una intensa radiación» y ha generado «una mayor preocupación sobre los potenciales efectos dañinos en las estructuras oculares». Sin embargo, coincide en que «la evidencia científica de la que se dispone hasta ahora no demuestra de forma fehaciente» que la luz azul perjudique al ojo. Señala, además, que la exposición a través de estos dispositivos es «ínfima si la comparamos con la que recibimos del sol».

Las gafas con filtros y protectores de pantalla no tienen una utilidad real, coinciden los especialistas. «La capacidad de bloqueo de los filtros de luz azul que se comercializan es muy escasa», señala Pérez Cambrodí. O lo que es lo mismo, los estudios indican que esos protectores en ningún caso «impiden ni retrasan el desarrollo de patologías de la retina o la degeneración macular», detalla Durán de la Colina.

En este sentido, el catedrático de la UPV/EHU recuerda que la Sociedad Española de Oftalmología «se ha manifestado en varias ocasiones contra estos anuncios engañosos», y ha publicado en su página web varios comunicados con el fin de informar a la población de que la luz azul no daña las retinas.

Fátiga visual

Otra cosa es que el uso excesivo de los dispositivos elecrónicos sí puede provocar fatiga visual y sequedad en el ojo –también influye en gran medida el aire acondicionado–. Por ello, Durán de la Colina aconseja «hacer descansos frecuentes, parpadear y utilizar lágrimas artificiales».

El representante del Colegio de Ópticos y Optometristas da una serie de recomendaciones para evitar el cansancio ocular: mantener una distancia mínima de 30 centímetros con móviles y tablets y de 50 para ordenadores o videoconsolas, contar con una correcta iluminación ambiente, evitar los reflejos en la pantalla y ajustar brillo y contraste. Podemos aplicar la regla del 20-20-20: «Descansar 20 segundos cada 20 minutos mirando a una distancia de 20 pies (seis metros)», o relajar la vista «observando objetos través de la ventana».

Para cuidar la salud ocular de los niños: sacálos a la calle

A padres y madres les preocupa que el excesivo uso de los dispositivos electrónicos dispare la miopía entre los niños. «Lo que está comprobado es que las sociedades en las que los menores usan más el ordenador los índices de miopía son más altos», advierte el especialista en oftalmología Juan Durán de la Colina. Esa situación puede tener relación con que los menores pasen mucho más tiempo viendo de cerca los dispositivos electrónicos. Durán de la Colina aconseja a las familias que, más que controlar las horas que pasan frente a las pantallas, fijen el objetivo en que los pequeños pasen el mayor tiempo posible en la calle, fuera de lugares cerrados y con luces artificiales. Así, dice, lograrán más beneficios para la salud ocular de los pequeños. De hecho, la Organización Mundial de la Salud marca tiempos: los menores de 2 años no deben ver la televisión, ni jugar con pantallas nunca, y recomienda que entre los 2 y los 5 años usen esos dispositivos, como mucho, una hora al día, «ysi es menos, mejor». Su principal preocupación es que fomentan el sedentarismo.