r. parrado

Las malas pasadas del whatsapp. ¿Quién no ha escroto mal un mensaje?

El corrector y el teclado predictivo nos hacen auténticas jugarretas. He aquí un muestrario y cómo salir airoso (o casi) de estas situaciones, a veces muy incómodas

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

El corrector de whatsapp y el teclado predictivo fueron pensados para hacernos la vida más fácil, claro. Para que en nuestro frenesí escritor fuésemos los más rápidos del Oeste contestando o enviando mensajes, y encima sin errores... O eso creíamos. Porque la tecnología a veces se ríe de nosotros –como en una especie de rebelión– y nos ofrece velocidad a cambio de... nuestro ridículo. ¿Quién no ha mandado un whatsapp apresurado y se ha dado cuenta de que no ponía lo que quería sino lo que al móvil se le había antojado? ¿Quién no ha dicho, al darse cuenta, eso de 'tierra trágame'? Porque a veces surgen auténticas barbaridades y el destinatario ni siquiera es amigo nuestro (a veces, es un contacto profesional) que nos conozca y se tome el fallo con humor. O sí, pero el contexto de la conversación es romántico, iracundo, grave o incluso dramático y la 'patada' del corrector queda especialmente mal.

«whatsapp es un medio de comunicación muy interesante, en el que podemos combinar la inmediatez de escribir rápidamente y que nos lean al instante. Pero también la posibilidad de escribir de forma más pausada, tomándonos nuestro tiempo para contestar», indica Inés Lozano, profesora e investigadora de lingüística cognitiva en la Universitat Politécnica de Valencia. Según apunta, los errores desafortunados surgen del uso urgente y veloz de esta herramienta de comunicación. «Nos vemos sumergidos en la inmediatez y escribimos sin reflexionar lo que queremos decir. Es decir, que, en vez de hablar sin pensar, whatsappeamos sin pensar. Y eso puede dar lugar a situaciones incómodas..., pero igual que en una situación comunicativa hablada en directo», advierte.

Lo que ocurre es que, en la comunicación cara a cara o por teléfono, los lapsus son menos frecuentes y de inmediato se nos nota el agobio. Y el contexto ayuda a disculparnos, así como nuestra cara y nuestra voz. Pero por whatsapp... «No solo whatsappeamos sin pensar, sino que a menudo escribimos muy rápido y combinando la comunicación con otras actividades. Y, efectivamente, a veces se nos pueden escapar tacos o alusiones que den lugar a situaciones comunicativas indeseadas». No obstante, según destaca la experta, a diferencia de lo que ocurre en el día a día, esos 'patinazos' nos dan algo menos de corte porque no se nos impone la presencia visual de la otra persona. «Podemos medir cuán incómoda es la situación con otros factores, como el tiempo que tarda el receptor en responder, por ejemplo», apunta Lozano.

¿Qué hacer si hemos metido la pata?

  • Enviar pantallazos de conversaciones... ¡Nunca! Norma básica de educación: no debemos mandar pantallazos de conversaciones a terceros. «Rompe la privacidad, es horrible», dice. Es una costumbre muy extendida y no solemos caer en la cuenta de que no es educado.

  • Conversación eliminada: El mensaje que indica que una conversación ha sido borrada causa mala impresión y dudas... y nos llena de recelos y suposiciones. Quizá sea un buen salvavidas, pero no es una solución perfecta. Para nada. «Además, puede que la persona ya haya visto lo que ponía...», señala el experto en protocolo.

En el uso cotidiano de whatsapp con personas cercanas, la metedura de pata suele solucionarse con un emoticono de agobio o de risas por ambas partes, ya que hay un 'pacto de indulgencia' con este medio de comunicación. Al fin y al cabo, hoy por ti y mañana por mí. Porque las meteduras de pata están al orden del día. ¿Tienen remedio? Sí. Si eres un reincidente y te metes en muchos líos, mejor desactivas el corrector de tu celular y no usas las palabras predeterminadas que te ofrece la aplicación. Pero, como esto nos vuelve más lentos, no son opciones muy populares, por muy bestias que sean a veces los errores. He aquí una pequeña selección, tomada de la vida real, que muestra lo escandalosa que puede volverse una conversación trivial.

¿Conversación de trabajo?

–¿Ya has visto mi escroto?

–...

–*Escrito. Sorry.

Una cervecita...

–Vamos a tomar una caña, que estoy sexo.

–¿Ein?

–*Seco, quería decir seco.

–En qué estarías pensando.

Consejos a la bilbaína

–No sé que hacer con esta chica, me da corte decir lo que siento.

–Tienes que espabilar. O eso o te tiras a la tía para refrescarte las ideas

-...

–*Ría.

¿Lástima o piropo?

–Qué pene

–*Pena

¡Vaya ánimos!

–Si empezamos el trabajo de esta manera, es imposible que follemos.

–*Fallemos, perdón.

Qué insistencia

–¿Qué, estoy guapo?

–No me gustan mucho esos pelos de puta del flequillo

–*Punta, ja, ja, ja. Puro corrector.

–*ya sabes.

Vacilando, cómo cambia el cuento

–Menos globos, Caperucita.

–Los que Dios me ha dado.

Esa despedida...

–¡Un salido!

–*Saludo.

Esperanzas, esperanzas

–¡Espero senos pronto!

–*Vernos.

–Sí, yo también espero senos pronto.