Tomás Ondarra

Así se realiza una vasectomía

Cada vez son más los hombres que recurren a este método de esterilización para no tener hijos. «Aunque se trata de una técnica reversible, hay que hacerla con idea de irreversibilidad», aconsejan los urólogos

Carmen Barreiro
CARMEN BARREIRO

José García decidió hacerse la vasectomía el día que su hija pequeña cumplió 7 años. «Lo hablé con mi mujer y nos pareció la solución definitiva más sencilla para ambos. Aunque es verdad que hubo un momento en el que nos llegamos a plantear tener un tercero, hace tiempo que decidimos que con dos es más que suficiente», explica este bilbaíno de 43 años, recientemente operado. A Pedro, padre de dos niñas de 10 y 6 años, le pasó algo parecido antes de decidirse por esta solución como método anticonceptivo. «Ya tengo una edad y la posibilidad de tener otro hijo no me seduce en absoluto. Es que aunque en un futuro me divorciase y empezase una relación con otra pareja, no tengo ningún interés en ampliar la familia. Ya he cumplido», señala totalmente convencido.

Según los datos que maneja la Asociación Española de Urología (AEU) solo en España se realizan más de 70.000 vasectomías al año, uno de los pocos países del mundo donde los hombres se esterilizan más que las mujeres. Pese a que cada vez son más los varones que recurren a esta técnica para no tener hijos, se trata de un método anticonceptivo que todavía genera mucho recelo y dudas entre ellos. «Es la opción de esterilización masculina más segura y eficaz. Ahora bien, la eficacia no es inmediata. Durante los tres meses siguientes a la intervención no se pueden mantener relaciones sexuales sin protección puesto que todavía pueden quedar espermatozoides en el semen», explica el doctor Juan Ignacio Martínez-Salamanca, urólogo en el hospital madrileño Puerta de Hierro y en el Lyx Instituto de Urología. Si está pensando en someterse a esta intervención, esta información le interesa.

Antes de la operación

No se aconseja en menores de 30 años sin hijos

El protocolo de una vasectomía, que consiste a grandes rasgos en el corte y cierre de los conductos que transportan los espermatozoides, comienza mucho antes de la intervención. «Es una decisión muy importante. Siempre que hablamos con un paciente o una pareja que está pensando en esta técnica anticonceptiva, lo primero que les decimos es que tienen que ser muy conscientes de lo que implica. Deben reflexionar sobre sus consecuencias. Mi consejo es que, aunque se trata de una técnica reversible, hay que hacerla con idea de irreversibilidad. Esto no es un interruptor que se enciende y apaga cuando uno quiere», explica gráficamente el doctor Martínez-Salamanca, miembro de la AEU. De hecho, los urólogos desaconsejan realizar esta técnica en hombres menores de 30 años sin hijos. En estos casos, es relativamente frecuente que los especialistas recurran a la objeción de conciencia «por una cuestión de celo profesional».

La intervención

La técnica sin bisturí es la más segura y menos dolorosa

Esta operación, que se hace habitualmente con anestesia local y en régimen de cirugía ambulatoria, solo la puede realizar un urólogo y suele durar entre 10 y 30 minutos como máximo. Existen dos técnicas para interrumpir el paso de los espermatozoides y evitar así un embarazo: la tradicional (con corte en el escroto) y la vasectomía sin bisturí y sin aguja, la práctica de referencia en más de 40 países desde hace unos años. «Esta técnica mínimamente invasiva ofrece un porcentaje mucho menor de complicaciones que la tradicional. El paciente presenta hasta diez veces menos hematomas e infecciones, duele menos y además se puede reanudar la actividad sexual más rápido que con la técnica convencional», enumeran en el Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ).

Explica el doctor Martínez-Salamanca, uno de los mayores especialistas en esta técnica de vasectomía sin bisturí ni aguja, que se trata de «una intervención mucho más confortable para el paciente porque no solo se evita el pinchazo de la anestesia en el escroto (se hace con una pistola de alta presión) sino que tampoco es necesario hacer una incisión y hurgar en el cordón espermático».

Después de la operación

Se debe usar protección durante tres meses

Esta intervención, que para nada afecta al rendimiento sexual del paciente ni aumenta el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer (dos de los mitos más difundidos) no suele tener complicaciones más allá de una pequeña inflamación y malestar en la zona genital, que suelen mejorar a los pocos días. «El único evento adverso que puede alargar el postoperatorio es la mala fortuna de hacer un hematoma significativo», convienen los urólogos. La eficacia de una vasectomía es cercana al 100% en la prevención de embarazos siempre y cuando se compruebe con un seminograma que a los tres meses de realizar la intervención no hay espermatozoides. Es decir, durante las doce semanas siguientes a la operación el paciente debe actuar en sus relaciones sexuales como si no se hubiese sometido a una vasectomía: con protección.

Y la pregunta del millón. ¿Se puede revertir? «Sí, se puede. Es una intervención de microcirugía mucho más larga y compleja que la vasectomía. Las posibilidades de éxito en los cinco primeros años son de entre el 80 y el 90%. A partir de los diez, ya es muy difícil», precisa Martínez-Salamanca.

No protege contra las enfermedades de transmisión sexual

Los hombres que se someten a una vasectomía deben tener muy claro que esta intervención es un método anticonceptivo muy eficaz, pero no protegerá al paciente ni a su pareja contra las enfermedades de transmisión sexual, como puede ser la clamidia o incluso el VIH/SIDA. Por este motivo, los urólogos aconsejan usar métodos de protección como los preservativos, incluso después de someterse a una vasectomía si no se tiene una pareja estable.