Ilustración: Martí Ferrer

¿Por qué no debes tomar ibuprofeno y ponerte al sol así, sin más?

Hay que extremar el cuidado con 300 medicinas comunes

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

Cuando nos ponemos al sol, en nuestro cuerpo se desata una tormenta de reacciones. Nos bronceamos, le damos un empujón a la vitamina D... Eso, en condiciones normales: es la reacción natural de nuestro organismo. Sin embargo, si introducimos en el juego un elemento más, como un medicamento, puede que suframos efectos adversos inesperados. Sobre todo, si nos exponemos a los rayos veraniegos sin la protección adecuada, ya que las radiaciones ultravioletas pueden entrar en conflicto con algunos medicamentos, llamados fotosensibilizantes. «Causan una reacción cutánea anormal: quemaduras, ampollas, urticaria... Además, muchos son de uso común: ibuprofeno, diclofenaco, antihistamínicos, antibióticos o antipsicóticos», advierte la farmacéutica Cristina Vega, del Grupo de Dermatología de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC)

Se estima que hay más de 300 fármacos de este tipo. ¿Cómo saber con cuáles debemos extremar las precauciones? Para empezar, mirando el envase. Todos ellos indican que son fotosensibilizantes con un pequeño símbolo: un triángulo que contiene en su interior una nube y un sol. «Que luego se produzcan o no los efectos adversos depende de varios factores: del propio metabolismo, del tipo de piel, de la cantidad de medicamento, de la predisposición...», apunta Vega. Es decir, no es seguro que vayan a darnos problemas con el sol, pero llevamos unos cuantos boletos.

Según los expertos de la firma de farmacia online DosFarma, pueden producirse dos tipos de reacciones en el cuerpo debido a los fármacos fotosensibilizantes. La más frecuente es una respuesta fototóxica (el 95 % de los casos). Aparece inmediatamente después de haberse expuesto al sol, su apariencia es similar a la de una quemadura solar intensa y está situada en las zonas donde ha dado la luz.

«Ahí van unos consejos: evitar las horas centrales del día –de 12.00 a 17.00–, usar gorro, gafas y protección solar de elevado factor y en cantidad generosa... ¡y reaplicársela cada cierto tiempo!»

Cristina Vega, del Grupo de Dermatología de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC)

Pero no es la única mala experiencia que puede causar el cóctel de sol y fármacos. Algunas personas –con predisposición previa– sufren una reacción inmunológica que puede aparecer incluso si se toman dosis muy pequeñas del medicamento (por ejemplo, al aplicar un poco de una pomada o una crema). «Además, surge de forma retardada, más de 24 horas después de haberse expuesto a la luz. Aparece como una dermatitis de contacto, como una erupción o un eccema, que se hincha y pica. Y no solo puede surgir en las zonas expuestas, sino que se puede extender a otras áreas del cuerpo», alertan los profesionales de DosFarma.

Si es posible, dosis nocturna

Entonces, ¿la gente que toma fármacos fotosensibilizantes debe pasar el verano bajo la sombrilla sí o sí? No necesariamente: hay medidas de prevención que pueden minimizar el riesgo de sufrir reacciones en la mayoría de los casos. Pero son indispensables.

La farmacéutica Cristina Vega insiste en ello: «Yo siempre recomiendo que se evite tomar el sol, pero entiendo que en esta época es complicado, así que aconsejo que se eviten las horas centrales del día –de 12.00 a 17.00–, que usen gorro, gafas y protección solar de elevado factor y en cantidad generosa... ¡y que se la reapliquen cada cierto tiempo!», recalca. Desde DosFarma subrayan lo mismo. «Son consejos válidos para cualquier época del año y para evitar múltiples problemas de salud: quemaduras, envejecimiento prematuro, manchas cutáneas, melanoma... Pero, durante el tratamiento con un fármaco fotosensibilizante, son clave», recalcan.

¿Algún truco más para evitar las reacciones entre el sol y los medicamentos? Sí. Algunos fármacos se toman únicamente una vez al día. En ese caso, tras consultar con el farmacéutico o el médico, puede ser una buena opción dejar la dosis para la noche. De esta forma, el compuesto fotosensibilizante estará menos presente en el cuerpo cuando se vaya a exponer de nuevo a la luz al día siguiente. Consumir alimentos o suplementos ricos en antioxidantes, así como vitaminas A, C y E, también ayuda a minimizar riesgos.

Amanda Dutruc, farmacéutica de DosFarma, cree que lo mejor siempre es, antes de 'probar suerte', informarse con profesionales, que son quienes mejor nos pueden asesorar: «El ibuprofeno se receta y se toma todo el año, por ejemplo. Por eso, siempre recomendamos hablar con el médico y el farmacéutico primero, pues ellos sabrán si hay que tomar la dosis en cierto momento del día o, incluso, si es mejor optar por otro producto equivalente».

'Cóctel' nocivo

  • Medicamentos fotosensibles (Pierden eficacia). La luz solar altera las propiedades físico-químicas de estos fármacos y hace que pierdan eficacia. Por ello, siempre deben protegerse de la luz. Los fabricantes crean envases opacos para que no pueda penetrar la luz y siempre indican en el prospecto que no hay que exponerlos al sol. En este caso, la luz solar no supone ningún efecto secundario para las personas, pero reduce la efectividad del producto.

  • Medicinas fotosensibilizantes (Pueden hacer daño al paciente) Antiinflamatorios no esteroideos (ibuprofeno, naproxeno, piroxicam, ketoprofeno...), anticonceptivos orales, antibióticos (azitromicina, norfloxacino...), antihistamínimos (difenhidramina, mequitazina...), antiulcerosos como el omeprazol, psicofármacos antidepresivos (imipramina, clomipramina, fluoxetina, amitriptilina), ansiolíticos (diazepam, alprazolam, clordiazepóxido), antifúngicos (griseofulvina, voriconazol...), retinoides (etretinato, acitretina...), anticancerosos (crizotinib, imatinib, fluorouracilo...), cardiovasculares (quinidina, amiodarona...), medicamentos para enfermedades como la hepatitis C o el VIH (efavirenz, simeprevir....) y contra el colesterol, como la simvastatina.