Perros contra el Crohn

Convivir con estos animales parece que protege contra la enfermedad intestinal; no vale con gatos

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

Los niños tienen que mancharse, ponerse perdidos de barro y jugar con ranas y lagartijas para crecer sanos. Científicos de Estados Unidos han descubierto que los críos que viven con un perro como mascota o forman parte de familias numerosas tienen una mayor protección frente a la más común de las enfermedades inflamatorias del intestino, que es la llamada de Crohn. La cosa, por lo que parece, funciona con los perros, pero no con los gatos, ni mucho menos con los hámsters. Porque de lo que se trata no es de cuidar de un animal. Lo que hace más fuertes a los chavales frente a este tipo de patologías es su exposición continuada a gérmenes y protozoos. El contacto directo con la vida, vamos.

«Nuestro estudio se suma a otros que han explotado la 'teoría de la higiene', que sugiere que la falta de exposición a los microbios en las primeras etapas de la vida puede provocar una falta de regulación inmunitaria hacia los microbios ambientales», explicó el autor principal del informe, el científico Willliams Turpin, investigador asociado de dos instituciones de tan reconocido renombre como el hospital Monte Sinaí y la Universidad de Toronto. La hipótesis higienista, cada vez más aceptada, es la que explicaría por qué en los países más avanzados las alergias de todo tipo, incluso las intolerancias alimentarias, están cada vez más extendidas entre la población. Un sistema de defensas que se expone cada vez a menos bichos se vuelve cada vez más débil frente a virus, bacterias y frente a todo.

Unas 200.000 personas viven en España con enfermedad de Crohn. La incidencia de la forma más común de dolencia intestinal inflamatoria se ha disparado de manera descomunal en los últimos años por el estrés y los malos hábitos alimentarios. El aluvión de casos que se está viendo en las consultas especializadas se debe a que cada vez vivimos más tensos y comemos peor y de forma más desordenada. Basta con pensar que hace veinte años, el número de pacientes en España se cifraba en 70.000; y ya entonces el mal se había multiplicado por cinco en solo quince años.

Vida complicada

La inflamación del aparato digestivo que provoca la enfermedad de Crohn se centra habitualmente en el intestino, aunque puede prolongarse desde la boca hasta el ano. La vida de los pacientes puede complicarse mucho porque genera desde dolores abdominales, diarreas, incontinencia fecal, fístulas intestinales –que es lo más grave– y, como consecuencia de todo ello, desnutrición por pérdidas de peso. Existe una predisposición genética a padecerla, pero prevenirla (que no es lo mismo que impedirla) es posible. De ahí la importancia de la investigación que se presenta en la Semana de las Enfermedades Digestivas de Estados Unidos, que se celebra a partir de mañana en San Diego (California).

Los investigadores recopilaron información de casi 4.300 familiares en primer grado de pacientes inscritos en el 'proyecto Gema' de Crohn y Colitis y los sometieron a un cuestionario. Querían saber el tamaño de la familia a la que pertenecían, si había en el hogar mascotas como perros o gatos, el número de baños de la casa y otras cuestiones como si se bebía leche sin pasteurizar o se consumía en el hogar agua de pozo propio. Toda esa información se mezcló con datos históricos recogidos en el momento del reclutamiento de los voluntarios y, con todo ello, se analizaron los resultados.

Flora familiar

El informe ha encontrado que convivir con perros entre los 5 y 15 años permite disfrutar de un intestino saludable y un sano equilibrio entre las distintas familias de microbios que pueblan el intestino (son millones de bacterias) y que gestionan la respuesta inmune del organismo. La protección era exactamente idéntica para todos los grupos de edad. Los resultados de los canes no se repitieron con los gatos.

«Aunque todavía estamos intentando determinar por qué se produce esta diferencia, sospechamos que los dueños de perros pasean y se relacionan más con sus mascotas. Además, viven en entornos con más zonas verdes, que es algo que protege contra el Crohn», explicó Turpin.

Otro factor determinante parece ser, según los científicos, vivir con tres o más miembros de la familia durante el primer año de vida. La composición del microbioma depende en buena medida de esta circunstancia. Una vida sana, que incluya una pauta alimentaria ajustada a la dieta mediterránea, ejercicio periódico y evite tóxicos (tabaco, alcohol y otras drogas), constituye la mejor prevención de la enfermedad, según destaca el médico nutricionista, Javier Aranceta, de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria.

Alimentos que castigan nuestro colon

  • Frituras: Su alto contenido en grasa dificulta la digestión y aumenta la inflamación. Los aceites, especialmente los que no son de oliva virgen extra, generan sustancias irritantes que están presentes en patatas fritas, palomitas...

  • Refinados: Como bollería industrial y harinas elaboradas. A huir.

  • Edulcorantes sintéticos: Carecer de azúcar no hace bueno a un producto. Entre otros efectos perniciosos, desequilibran la flora intestinal.

  • Picantes: Su abuso favorece la inflamación y activa el sistema nervioso simpático, responsable de activar el organismo para afrontar situaciones de emergencia. Estimula el sudor, acelera el ritmo cardiaco, dilata bronquios y pupilas...

  • Sustancias de efectos perniciosos: El consumo de las partes quemadas de alimentos asados en barbacoa o por aceite resulta muy dañino. Está relacionado con la aparición de cánceres. Retírelos.