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Guía para ser madre con menos agobio

El 90% de las mujeres sufren alteraciones mentales al tener un bebé

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

Lo que toca es aguantar. Es lo que hay. Eso les pasa a todas. Miras la cara de tu bebé y se te pasan todos los males, chica. Si querías hijos, este es el precio. Y así empieza una larga lista de 'mantras' que caen sobre todas las mujeres durante el periodo de matrescencia –desde la preconcepción hasta que su criatura cumple los 3 años–, que se caracteriza por ser una época de profunda transformación física, mental y social. Y todas estas frasecitas –supuestamente de ayuda, pero que causan el efecto contrario– pesan sobre la atribulada mamá y se suman a sus temores, a su sensación de caos, a su cansancio físico y a los cambios hormonales y anatómicos para formar una tormenta perfecta que se traduce, en la mayoría de los casos, en malestar emocional. Si no se atiende, puede derivar en ansiedad, en depresión o en otras patologías mentales, que, para colmo, ni se identifican correctamente –ser una madre agobiada se ve como algo normal– ni se diagnostica con tanta eficacia como se debiera.

Según estudios realizados en países como Reino Unido y ajustados a la realidad española, nueve de cada diez mujeres sufren algún desorden mental relacionado con la maternidad y la mayoría de los casos (en torno al 75%) están infradiagnosticados. Afortunadamente, suelen ser pasajeros y no todos evolucionan hacia cuadros graves. Así lo indica Vega Pérez-Chirinos, psicóloga perinatal, quien recalca que actuando a tiempo y mejorando el bienestar de las madres se puede prevenir este empeoramiento. Para actuar de modo preventivo, ha participado junto a un grupo multidisciplinar de profesionales en una app llamada Dana, que se 'exportará' a otros países europeos. A diferencia de otras apps que se centran en el bebé o en hacer que las mujeres recuperen la figura tras el parto, esta se vuelca en su bienestar y en reforzar sus armas para afrontar estos años tan exigentes.

«Tenemos que trabajar antes psicopatológico: donde empiezan los malestares», sostiene la experta, quien alerta de que la pandemia todavía ha agravado más la situación de aislamiento y los problemas de estrés, soledad y ansiedad de las madres. He aquí algunos consejos para afrontar con más tranquilidad la llegada de un peque a nuestra vida.

A por refuerzos

El distrés o estrés negativo aparece cuando hay cambios estructurales y se produce una situación que demanda recursos de los que carecemos (o de los que creemos carecer). Y traer un hijo al mundo es un cambio de situación total (elCAMBIO con mayúsculas) que requiere todos nuestros esfuerzos. A veces, a pesar del empeño, puede parecer que no son suficientes. Así comienzan los pensamientos negativos de 'no lo estoy haciendo bien', 'igual esto no es para mí', 'no me veo capaz'...

«¿Qué hacer? Hay varias vías: que la situación sea menos demandante, que con un bebé es difícil. Mejorar nuestros recursos para vernos más capaces. Y, por último, ajustar las expectativas pensando 'vale, esto irá a mejor, quizá ahora no tenga muchos recursos, pero los iré teniendo'», apunta Vega Pérez-Chirinos. Dejarse ayudar, confiar en la pareja (si se tiene), cuidarse, alimentarse bien y rodearse de otras mujeres en la misma situación son un buen refuerzo.

1

Apoyarse en el saber popular

Hay un saber popular en torno a la maternidad que nos puede ayudar a nivel emocional. Es la voz de la experiencia. «Tenemos ahorea mismo crianzas demasiado reflexivas. ¿Y la parte emocional?», se pregunta.

2

Cada cual, en su contexto

Hay mujeres que se lanzan a hablar de sus maternidades perfectas, como si fuesen una fiesta de luz y color.Solo te cuentan lo bueno. Pero no su contexto. Quizá ellas tengan más apoyo familiar que tú, menos trabajo, una vida más sosegada. O quizá, simplemente, mientan. «Lo que es bueno para una familia puede no serlo para otra», indica la psicóloga perinatal.

3

Confianza en las decisiones

«Un marcador de que una madre lo está pasando mal puede ser el número de veces que lleva a su hijo a urgencias», apunta la experta. ¿Por qué? Porque puede indicar que no confía en sus decisiones, que no está segura, que prefiere delegar en otros, que tiene el sistema de alerta hiperexcitado y mucho miedo. Por eso, la psicóloga aboga por reforzar la confianza de las madres. Y eso se consigue respetando sus elecciones, siempre que tengan un sustento de información detrás y que ellas sean conscientes de sus pros y sus contras (como pasa con la lactancia, el colecho y tantos temas que generan encendidos debates). «No hay que estigmatizar ni poner el bienestar materno por detrás del del bebé.Ni por delante. ¡Están vinculados!», subraya.

4

Las horas de sueño

«En EE UU ya están investigando cómo, con una buena higiene de sueño ya desde el embarazo, se reducen los problemas mentales posparto», destaca. La falta de descanso cuando nace un bebé es el caldo de cultivo de muchas alteraciones. De ahí la importancia de delegar y buscar ayuda para poder dormir lo suficiente. El cansancio hace difícil el disfrute y nos hacer sentir débiles.