Fuego en casa: errores que nos pueden costar la vida

En España hubo 119 fallecidos el año pasado por esta causa

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

La casa es nuestro refugio, el lugar seguro, ese entorno donde nos esperan quienes nos quieren, donde guardamos las pertenencias, los recuerdos... Pero, en algunas desgraciadas ocasiones, se convierte en una trampa mortal. Ocurre a veces cuando se desata un fuego y no actuamos correctamente por desconocimiento o por el pánico. El año pasado, los incendios en viviendas se cobraron la vida de 119 personas en España. Paradójicamente, la mayoría de las víctimas mortales ni siquiera llegó a ver el fuego. ¿Por qué? Porque el 65% falleció por inhalación de humo y gases tóxicos, más del doble de los que murieron a causa de las quemaduras. Así lo recoge un pormenorizado informe de Fundación Mapfre y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos, presentado este miércoles.

¿La primera conclusión del dossier? Que dos de cada tres muertes se podían haber evitado con la instalación de un simple detector de humos –los hay de 15 euros–. Según los responsables del estudio, los detectores son a los incendios lo que el cinturón a los accidentes de tráfico, una medida que salva muchas vidas. Aportan algo muy importante: tiempo. Esto es clave en caso de que se produzca en casa un incendio que no logramos controlar. Si los Bomberos llegan cuando es incipiente, hay muchas posibilidades de que quede en un susto.

La principal causa de incendios con víctimas fueron los fallos derivados del uso de la electricidad (un tercio de los accidentes mortales), seguidos de los productores de calor (estufas, braseros, chimeneas). Solo el 4% de los incendios domésticos con fallecidos se produjeron al cocinar. ¿Por qué? Porque el implicado suele ver de inmediato que se ha desatado el fuego. De nuevo, ahí, la importancia de pillar el incendio en sus primeros compases. He aquí una batería de consejos para salir airoso si el desastre ya ha comenzado.

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¿Actuar? Prueba, pero no insistas

Tiene que ser un intento rápido y realista. El ejemplo más habitual: una sartén coge fuego. Tenemos que evitar actos mecánicos como apartarla apresuradamente, porque podemos derramar aceite, quemarnos y extender el problema. Lo correcto es echar dentro aceite frío para bajar la temperatura (¡nunca agua!) o poner una tapadera grande encima, deslizándola desde un lateral y usándola como escudo. Para esto hay que tener nervios de acero. Si no te ves capaz, huye. Aunque siempre pensamos que los incendios en casa empiezan en la cocina, lo cierto es que son más habituales en el salón y los dormitorios.

2

Cerrar la puerta al fuego

«Un gesto tan sencillo como cerrar la puerta aumenta notablemente la probabilidad de poder ser rescatado sin sufrir lesiones y siempre retrasa la propagación del fuego. En caso de no poder salir, debemos refugiarnos en una estancia desde donde podamos ser vistos y rescatados, cerrando siempre todas las puertas a nuestro paso», indica Jesús Monclús, director de Prevención y Seguridad Vial de Fundación Mapfre.

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.¿Humo en la escalera? No salgas

Si la situación lo permite, lo mejor es salir de casa. Pero, si el hueco de escalera está inundado de humo (porque el fuego es en otra vivienda o en el portal), no debemos salir. Y, por supuesto, nada de coger el ascensor.

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¡Coge las llaves si te vas!

Parece una tontería, pero así evitaremos que los bomberos tengan que entrar a las bravas, perdiendo tiempo.

ERRORES A EVITAR

  • Nada de velas Usar velas cuando hay un apagón: podemos tropezar o desencadenar un fuego.

  • descuidar colillas Echar la colilla al cenicero y olvidarse: si tiene más colillas, puedes crear un foco.

  • Hacer 'arreglillos' eléctricos sin tener conocimientos A veces, los profesionales que investigan el origen de los incendios se encuentran con auténticas chapuzas que han desencadenado el fuego.

  • Poner más de un electrodoméstico en cada enchufe. No son infinitos en su capacidad. Se sobrecargan.

  • Colocar materiales o sustancias inflamables o corrosivas cerca de la caldera Pproductos de limpieza, por ejemplo.

  • Secar la ropa cerca de estufas o calentadores Hay que dejar al menos un metro. Muchos tejidos son inflamables.

  • Dejar las mantas eléctricas enchufadas. Si no la estás usando, desenchufa.

  • Tapar las rejillas de ventilación Mucha gente dice que entra el frío. Pero en viviendas con aparatos de gas, son importantes y deben cumplir su función.