Ilustración: Tomás Ondarra

Baños de agua fría

Crecen los adeptos al 'chapuzón' helado: mejora el sistema inmunitario y nos ayuda a controlar el estrés

ISAAC ASENJO Madrid

Recientemente, en una visita por Instagram me llamó la atención un vídeo: un conocido se sumergía en un barreño lleno de hielo y aguantaba ahí varios segundos, como quien disfruta de un rato en un balneario. Cierto es que hacía calor, pero ¿para tanto? Investigando vi que no era tan excepcional, que hay muchas publicaciones promovidas por Wim Hof que defienden estos baños de agua fría para mejorar la salud, acompañados de técnicas de respiración y meditación. Hof, autor de 'El poder del frío' (ediciones Obelisco), asegura que así se puede controlar el sistema nervioso autónomo y la respuesta inmune de tu organismo.

«Al igual que la dieta y el ejercicio, las exposiciones puntuales al frío pueden mejorar nuestra salud», explica Marcos Vázquez, autor del popular blog Fitness Revolucionario, galardonado con múltiples premios por su labor divulgadora en materia de salud. Siguiendo estas directrices, muchos deportistas aficionados y de élite han incorporado esta técnica para mejorar su rendimiento y reponerse después del entrenamiento. «Tras la realización de un ejercicio intenso, realizar 6-8 minutos de inmersión en agua fría (8º C) se ha mostrado efectiva para acelerar los procesos de recuperación orgánico. La inmersión -generalmente de los miembros inferiores, hasta la cintura- conlleva una proceso de respuesta de vasoconstricción agudo. Posteriormente, a la salida del tanque de frío, el organismo reacciona con una vasodilatación. Este contraste de temperatura favorece la circulación sanguínea y acelera la eliminación de los residuos y metabolismos derivados del esfuerzo. Así mismo, existe una inhibición de receptores sensitivos y la alteración en la transmisión de neurotransmisores en los circuitos del dolor o nociceptivos, de manera que también se ha mostrado efectivo para la recuperación de golpes o pequeñas lesiones derivadas de la actividad física», detalla la doctora Elena Isla, de la Unidad de Medicina del Deporte del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

Estado de ánimo

¿Pero qué beneficios puede aportar pasar frío (aunque sea de vez en cuando)? «Mejora la calidad del sueño y libera endorfinas, lo cual mejora nuestro estado de ánimo. Además, eleva el metabolismo y potencia nuestros mecanismos de termorregulación, activando por ejemplo la grasa marrón. Mayor activación de esta grasa se asocia con mejor control de la glucosa y menos riesgo de trastornos metabólicos. A su vez, tiene efecto antiinflamatorio que se produce a través de la secreción de hormonas de estrés como el cortisol y también mediante la adiponectina», señala el divulgador apoyándose en estudios científicos. Algunos estudios constatan que se produce un aumento de sustancias químicas cerebrales que regulan el estado de ánimo, como la dopamina, tras un baño frío. Y actualmente hay distintas líneas de investigación abiertas que buscan probar las virtudes de esta terapia para mejorar física y mentalmente.

Saludable pero no para todos

Pero, ¿es esta técnica del frío recomendable para todos? «En personas sanas, se debería incorporar a nuestra vida diaria como hábito saludable. No sería recomendable en mujeres embarazadas, niños o personas con trastornos como diabetes, enfermedad cardiovascular o epilepsia», advierte Vázquez, que junto al impulsor del método en España, Luke Wills, organiza talleres formativos tanto de iniciación como para los más avanzados en centros deportivos. Los expertos sugieren que si nunca has probado un baño muy frío, puedes iniciarte con 30 segundos de ducha –a menos de 18 grados– al finalizar tu baño diario. Poco a poco –sostienen– te irás adaptando, podrás alargar el tiempo y tolerar temperaturas más bajas hasta llegar a un baño de agua helada con el cuerpo entero sumergido durante un par de minutos. Estas dos variables son imprescindibles. Eso sí, advierten, si empiezas a tiritar hay que salir porque significa que el cuerpo ya ha recibido el estímulo necesario.

«En los cursos trabajamos mucho la parte mental, ya que la concentración es la base del éxito. La técnica respiratoria ayuda a generar un estado corporal determinado que te activa, te prepara para la exposición al frío, y sobre todo, genera un efecto mayor sobre la circulación sanguínea y la distribución de oxígeno», subraya Wills.

¿Hay alguna hora o momento ideal para esta práctica? Los expertos aseguran que cualquier momento es válido, pero «mejor por la mañana y con el estómago vacío, ya que tanto la hiperventilación controlada como el frío activan el sistema simpático, que nos prepara para nuestra jornada diaria».

El método en casa

Respiración

Inspira y expira una cantidad de aire que puedas expulsar con facilidad, manteniendo la respiración sólo durante un periodo de tiempo que te permita estar relajados. Alrededor de 30 veces. Si te excedes puedes marearte, además de una excesiva aceleración cardiaca.

Terapia de frío

Una vez te hayas dado una ducha normal, cambia el grifo a la posición de frío. Remoja primero los pies y las piernas, o las manos y los brazos. Dirige el chorro hacia la zona de la pelvis y el abdomen hasta que tengas todo el cuerpo bajo el chorro de agua fría.

Concentración

Tanto el control último de la respiración como la exposición al frío exigen paciencia y dedicación. Con ambos, serás capaz de controlar tu cuerpo y tu mente.