Enric Ejarque

¿Le da miedo quedarse solo en casa? Puede que padezca autofobia

Se trata de un trastorno de ansiedad, por lo que es habitual que las personas que lo padecen experimenten síntomas comunes a este problema, como palpitaciones, dolor de estómago o terrores nocturnos

Carmen Barreiro
CARMEN BARREIRO

Explica el psicólogo Manuel Nevado que el miedo es una de las seis emociones básicas que poseemos los seres humanos desde prácticamente el mismo momento de nuestro nacimiento junto con la alegría, la tristeza, el enfado, el asco y la sorpresa. «Por lo tanto, forma parte de nosotros, de nuestra identidad. Tiene una función adaptativa, puesto que gracias a él nos protegemos y protegemos a nuestros seres queridos. El problema viene cuando ese miedo natural se intensifica y comienza a condicionar tu vida, tus relaciones sociales e incluso tu felicidad», destaca el experto. Pues bien, una situación «sorprendentemente común» que desata esa angustia o pánico irracional es el miedo a quedarse solo en casa, también conocido como autofobia, isolofobia o monofobia.

«Es una causa de preocupación frecuente, incluso en gente que aparentemente tiene muchos amigos y son populares», puntualiza el psicólogo Arturo Torres. La bilbaína Mari Cruz Álvarez (63 años) es una de esas personas a las que le entran «sudores fríos» solo de pensar que tiene que quedarse sola en casa durante varias horas, «sobre todo por la noche». «Aunque es verdad que cada vez lo llevo mejor, he tenido épocas muy malas, de comportarme como una niña pequeña malcriada. Cada vez que mi marido tenía que viajar por trabajo, me iba a dormir a casa de mis padres o le pedía a mi madre que se viniese a la mía. Todavía me cuesta estar sola, pero ahora ya no me escapo corriendo a casa de mis padres porque mi marido ha salido unas horas a hacer un recado. Eso sí, mi puerta parece la de una cárcel de alta seguridad: triple cerradura, pasador y alarma», confiesa con cierto pudor.

Las personas que padecen autofobia no pueden evitar este tipo de reacciones, vistas desde fuera como exageradas. Sienten un «miedo tan intenso e irracional a la soledad» que en los casos más extremos «son capaces de aguantar situaciones verdaderamente complicadas –maltrato, acoso...– por no quedarse solas. También es frecuente que se comporten de forma posesiva, compulsiva e incluso dependiente para no verse aislados de los demás», coinciden los expertos consultados.

La isolofobia no deja de ser un trastorno de ansiedad, por lo que es muy habitual que las personas que la padecen experimenten síntomas comunes a este problema, como palpitaciones, dolor de estómago, náuseas, sudoración, mareos, falta de aire, pérdida de control, insomnio o terrores nocturnos. «Este tipo de fobias desencadenan sensaciones fisiológicas tan desagradables que muchas veces aumentan el miedo a estar solo», apostilla Mariola Bonillo, psicóloga sanitaria del Centro de Psicología Área Humana de Madrid. Pese a que se trata de un trastorno que «puede estar presente a lo largo de toda la vida, se incuba en la primera infancia y se consolida a medida que nos vamos haciendo mayores», añade Manuel Nevado.

En general, «es bastante lógico que no nos guste estar solos. Desde que somos niños, estamos acostumbrados a vivir con los demás y tenemos necesidades sociales de interacción, pertenencia y estima que no solo nos aportan sensación de protección y seguridad, sino que además nos hacen sentirnos importantes y cuidados», explican en la clínica Psicomaster. El caso de Yolanda González, diagnosticada de autofobia, es muy curioso. Esta joven madrileña es capaz de viajar sola y dormir en un 'hostel' a miles de kilómetros de su familia con una veintena de desconocidos, pero lo pasa fatal cuando se queda sola en su propio piso. «No es el perfil más habitual, pero puede darse. Se debe tener en cuenta que el miedo de las personas que padecen este trastorno es a quedarse solas, por lo que si están acompañadas, aunque sea por desconocidos, pueden considerarse a salvo», argumenta Nevado.

Trauma infantil

Las causas que originan esta fobia dependen no solo de la personalidad de cada uno, sino también de las experiencias vividas y del propio aprendizaje. «Por ejemplo, desde pequeños aprendemos a relacionar el estar solo en casa por la noche con el miedo, como si ese fuera el momento del día en el que uno corre mayor peligro –precisan en Psicomaster–. Otro motivo que puede derivar en autofobia es el hecho de haber vivido algún suceso traumático, como un abandono en la infancia o un robo con violencia dentro de nuestra propia casa».

¿Cómo se puede superar este miedo irracional a la soledad? A juicio de la psicóloga Mariola Bonillo, «la clave está en aprender estrategias de regulación emocional para intentar calmarse y vencer los miedos. También es importante compartir nuestro tiempo con personas que nos apoyen y comprendan, a la vez que buscar un tiempo a solas para ser amable y comprensivo con uno mismo».

Otra forma de abordar este miedo es lo que en psicología se llama la desensibilización sistemática. «Se trata de graduar el miedo a estar solo. Le pedimos a la persona que nos diga diez situaciones de menor a mayor intensidad que asocie a su miedo de estar solo en casa. Después graduamos entre los dos esa decena de items del diez al uno y hacemos que el paciente se vaya exponiendo a ellos de manera gradual. También es conveniente que la persona lleve un diario del miedo en el que analice no solo lo que le ocurre a nivel de pensamiento y fisiológico (tensión, taquicardia...) cuando está solo o piensa que va a estar solo, sino también los hábitos que realiza (sale de casa, llama a un desconocido, busca compañía de alguien). Hacemos que piense en ello y desde ahí modificamos su conducta».