«Algún día seremos nosotros los que estemos ahí»

Esta crisis destapa nuevas vocaciones sanitarias y augura un incremento de los profesionales de la salud

Carmen Barreiro
CARMEN BARREIRO

Elisa Zaldua estudia tercero de Medicina en la Universidad Europea de Madrid y si algo le ha confirmado esta crisis sanitaria sin precedentes es que ha acertado «de pleno» al elegir su futuro profesional. «Siempre he querido ser médico, pero ahora lo tengo más claro que nunca. Lo que más me gusta es el contacto directo con los pacientes. De hecho, si me hubiesen llamado para ir a echar una mano a un hospital o a un ambulatorio no lo dudaría. Iría con los ojos cerrados. No he tenido en ningún momento la sensación de miedo ni de agobio», explica.

Esa voluntad innata de querer ayudar, de solidaridad, de anteponer el bienestar de los demás por encima del propio es lo que los especialistas definen como «vocación de servicio», un «rasgo de personalidad muy frecuente entre el personal sanitario», destaca la psicóloga Dafne Cataluña, fundadora del Instituto Europeo de Psicología Positiva. Porque en las profesiones vinculadas con la salud hay mucho de eso, de vocación. Y «es más que probable» que esta situación de alerta médica desatada por el coronavirus despierte alguna que todavía estaba dormida. Profesionales y expertos en inserción laboral no descartan que se produzca en el próximo curso una especie de efecto llamada hacia las profesiones sanitarias. «Habrá que echar un vistazo a las prematrículas, pero no es descabellado pensar que pueden aumentar», señala el presidente de la Asociación Española de Enfermería y Salud, Luis Miguel Alonso.

«La solidaridad y la generosidad está presente en nuestro código genético, pero hay gente que tiene estas cualidades más desarrolladas que otra. En general, el ser humano tiende a ayudar a los demás cuando ve dolor. Pasó después del 11-M con los psicólogos. De repente, todos nos apuntamos en masa a un curso que ofrecía la Complutense sobre atención en casos de emergencia. No sólo queríamos ayudar a las víctimas sino también sentirnos preparados por si alguna vez se repetía», recuerda Cataluña.

La emoción de los aplausos

Elisa no tiene dudas. «A todos los alumnos que están ahora en segundo de Bachillerato y no saben muy bien qué quieren estudiar pero se sienten atraídos por las carreras sociosanitarias yo se las recomiendo muchísimo. No solo existe Medicina. Necesitamos un sistema sanitario bueno y eficaz y en esa cadena todos los profesionales son importantes». Porque la crisis de la COVID-19 no solo ha despertado nuevas vocaciones sino que ha confirmado otras muchas. Como la de June Cortizas, estudiante de primero de Enfermería, que siempre ha querido «trabajar en un hospital» y ahora sí que ya no tiene ninguna duda. «Muchos de mis compañeros de clase son hijos de sanitarios y me contaban que se emocionaban muchísimo con los aplausos. No solo por el reconocimientro al trabajo de sus padres sino por pensar que algún día seremos nosotros los que vamos a estar en esos hospitales y centros de salud poniendo nuestro granito de arena para ayudar a los demás», desliza con ilusión.

Ese entusiasmo con el June habla de su futuro profesional como enfermera es el que hace que la mayoría de los estudiantes de carreras universitarias relacionadas con la salud apruebe el 90% de las asignaturas de cada curso, muy por encima de la media del resto de grados. Sin duda, en el éxito académico de estas titulaciones influye el hecho de que al tener notas de corte muy altas acceden a ellas alumnos con expedientes brillantes, pero para los expertos educativos el factor determinante en los resultados finales no es otro que «la vocación. Los alumnos que tienen claro lo que quieren estudiar, están motivados, logran salir adelante y rinden más», admite Idoia Fernández, vicerrectora de Innovación, Compromiso Social y Acción Cultural de la Universidad del País Vasco (UPV).

«En la profesión de enfermería, por ejemplo, no cabe duda de que hay una parte muy importante que es vocacional, pero también es cierto que esta situación nos ha desbordado en muchos momentos y se desconoce cómo nos va a afectar emocionalmente en un futuro. Y esto también puede pesar negativamente en algunos estudiantes que no tienen muy claro su futuro profesional», advierte Luis Miguel Alonso, que si de algo está «orgulloso» es de que «por fin» se le haya dado a la Enfermería el lugar que se merece, «más allá de ser las ayundantes del médico».

La manager del área de sanidad y farmacia de Adecco, Sara Álvarez, es más optimista que Alonso. Está «convencida» de que «todo lo que estamos viviendo» incrementará el número de personas que encaucen su futuro laboral hacia el sector sociosanitario «al coincidir en el tiempo esa parte vocacional que muchos han descubierto ahora» con nuevas oportunidades de trabajo. «Todo el mundo quiere ayudar, sentirse útil y se puede hacer de muchas maneras. Además de médicos y enfermeras, también son necesarias las auxiliares, celadores, personal de limpieza, laboratorio, farmacia... En esta crisis se ha puesto en valor precisamente la importancia de toda la cadena sanitaria. Profesiones que antes no estaban tan reconocidas socialmente o apenas se valoraban –como puede ser el caso del personal auxiliar– se han prestigiado y eso hace que personas que igual ni se habían planteado esa salida profesional ahora la contemplen», destaca Álvarez.

La oferta educativa en este sector es amplia y la formación asequible, con ciclos de grado medio (técnico en cuidados auxiliares de enfermería, en emergencias sanitarias, farmacia y parafarmacia...) y superior (anatomía patológica, laboratorio clínico, radioterapia...). «Y una inserción laboral que ronda el 80%», confirma Julen Elgeta, presidente de la asociación de centros de formación profesional Hetel. «Es muy probable que todo lo que está ocurriendo haga aumentar la sensibilidad por parte de los chavales hacia estos estudios, que no ha parado de crecer en los últimos diez años», señala. En cualquier caso, habrá que esperar a los resultados de la selectividad y las prematrículas de los ciclos formativos para confirmar si el coronavirus ha despertado nuevas vocaciones sanitarias.

Sector sociosanitario

  • Estudios universitarios Medicina, Enfermería, Fisioterapia, Farmacia, Biotecnología, Biomedicina, Nutrición, Psicología, Terapia Ocupacional, Odontología, Genética, Biología, Asistente social...

  • Formación profesional Grado Superior (Anatomía patológica, Documentación y Administración sanitarias, Laboratorio clínico, Radioterapia, farmacia...) y grados medios (Emergencias, Auxiliar de enfermería, Farmacia y Parafarmacia, Atención a perosnas dependientes...)