Clara León

Qué cuidados necesita mi perro

De dos a tres paseos diarios, mejor por verde que por asfalto, cepillado frecuente, premios inmediatos...La interacción persona-animal aporta efectos positivos tanto a nivel terapéutico como fisiológico o psicológico

Hay mil razones y otras tantas circunstancias por las que uno puede pensar en tener un perro en casa. Y antes que nada debe saber que, lejos de un capricho, debe asumirse como una responsabilidad que exige unos conocimientos mínimos para poder atender al animal. Porque un perro requiere cuidados, gastos, ejercicios, paseos, limpieza y comida. Hablamos de que ya es jurídicamente un miembro de la familia –tras la reciente modificación de una triple reforma legal del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil– con derechos y necesidades, por lo que hay que pensar en su bienestar en caso de separación, cuando uno planea sus vacaciones... Y bueno, no olvide la educación, ya que un perro mal educado puede traerle problemas no solo en el hogar, sino también en la relación con los demás. Si lo pensó bien y está dispuesto a dar el paso, aquí una guía de consejos para garantizar el confort de su nuevo compañero de piso.

Cama y collar

¿Qué necesita tener en casa si tiene un perro? «Debemos tener una cama –acolchada y aislada del suelo–, un comedero y un bebedero, así como complementos como correa y collar (tiene que favorecer el movimiento del animal, sin ahogarle ni presionarle, desechando, por supuesto, los de púas). Deberá disponer, además, de un neceser con peines o cepillos, tollitas húmedas para la limpieza de ojos y orejas y una tenacilla cortaúñas», recuerdan desde la Fundación Affinity.

Papeleo

Tenemos que inscribirle en el censo del Ayuntamiento, colocarle el microchip obligatorio y hacernos con su cartilla sanitaria, donde llevará al día las vacunas y el historial veterinario. «Si el animal no está vacunado no puede entrar en contacto con otros animales ni con el exterior durante los dos primeros meses de vida. Se hace para evitar enfermedades como parvovirosis, moquillo o hepatitis canina», explica Manuel Lázaro, vocal del Colegio de Veterinarios de Madrid. Aconseja tratamientos antiparasitarios preventivos trimestrales que pueden hacerse en el centro veterinario o puede también administrárselos el propietario con una receta.

Alimento seco

¿Qué le doy de comer y cuántas veces? Los expertos recomiendan darle de comer tres veces al día si se trata de un cachorro, mientras que cuando sea adulto bastará con dos. «La alimentación comercial de calidad ha demostrado grandes beneficios para la salud de nuestras mascotas. Lo ideal es alimento seco, adaptado a cada etapa de crecimiento y a cada necesidad. También es fundamental que coman después del paseo para prevenir problemas graves como torsiones de estómago. La comida cruda le resulta más apetitosa y se digiere mejor, pero hay mayor riesgo de infección intestinal por bacterias y otros micoorganismos», advierte el experto.

Zona verde mejor que asfalto

«Debemos sacarlo al menos tres veces al día, ya que si lo hacem,os solo dos les obligamos a retener las orina doce horas, lo que resulta excesivo. Además, durante una de estas salidas debemos facilitarle que haga el suficiente ejercicio, adaptado siempre a la raza del perro. Si es pequeño, bastará con 20 minutos, uno mediano requerirá moverse durante algo más de media hora y, si es grande, la salida debería superar la hora», calcula Lázaro. ¿Mejor si lo saco en un parque? «El terreno verde o la tierra es el sustrato natural para la especie canina. Hacerle correrles o andar en cemento no es sano para sus extremidades ni para sus almohadillas», alerta Nacho Sierra, psicólogo especialista en comportamiento animal, quien incide en la importancia del ejercicio «para evitar muchos problemas de conducta». El experto puntualiza que «la raza no determina el carácter ni el equilibrio de un perro, ni incluso a veces tampoco su temperamento, ya que una raza es un fenotipo y el carácter lo moldean varios factores: la línea de sangre (lo que recibe de sus padres, abuelos...), su adaptación ambiental y su educación». Por otro lado, Miguel Ibáñez Talegón, etólogo del departamento de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, considera «absolutamente necesario» que el propietario acuda a un centro de garantía para que le indiquen cómo educar al animal «y otros aspectos necesarios para una tenencia responsable».

Premios e higiene

Los perros aprenden como esponjas entre los dos y los cuatro meses, por lo que «es imprescindible que nuestro cachorro socialice lo antes posible para evitar trastornos de comportamiento», apunta Lázaro, que recalca que «no hay nada peor que un perro aislado». El animal aprende más rápido con refuerzo positivo, premiando las conductas positivas. Estos premios pueden ser juguetes, mimos, un tono de voz amistoso o comida. Lo importante, coinciden los especialistas, es dárselo en el momento correcto, inmediatamente después de que empiece a hacer algo que está bien hecho –irse a su espacio a dormir, tumbarse tranquilamente en el suelo, hacer pis donde debe...–.

En cuanto a la higiene y baño del can, ¿qué debemos tener en cuenta? Los expertos no se ponen de acuerdo en lo relativo a la frecuencia en la que se deben realizar. No obstante, el baño debe hacerse, como mínimo, una vez al mes, aunque el cepillado, especialmente en ejemplares de pelo largo, «debe ser lo más frecuente posible», aconsejan en el Colegio de Veterinarios de Madrid. Hacen hincapié también en cortar las uñas al animal que no desgaste bien a la hora de correr, sobre todo en los espolones (jamás deben sobrepasar las almohadillas porque les impedirían caminar correctamente). Mientras que la limpieza de oídos y especialmente de los dientes –el sarro y el mal aliento han de ser tratados por un especialista– debería ser una rutina».

¡No lo humanice!

Los especialistas advierten sobre el exceso de cariño mostrado a las mascotas. «Hay personas que vuelcan sus emociones y problemas en el perro. La soledad humana genera, en ocasiones, dependencia hacia el animal y a éste se le desordena. Los problemas de esta circunstancia son los derivados de una mala educación y pueden terminar en conductas agresivas, trastornos obsesivos, debilidad psíquica (perros mimados en exceso) y ansiedad generalizada ante la falta de un dueño que genere con el perro un correcto vínculo canino», enumera Sierra.

«Interactuar con los perros hace que disminuya el estrés»

En España viven 9.313.098 canes. Un dato que contrasta con el número de adolescentes menores de 16 años que viven en España (7.320.973, según datos del INE) y que coincide en el tiempo con las cifras de nacimientos más bajas de las últimas ocho décadas. «La razón que se oculta en este aumento es la soledad emocional», reflexiona la psicóloga y socióloga Alicia López Losantos, que explica que existe evidencia documentada de los efectos positivos tanto a nivel terapéutico como fisiológico y psicológico de la interacción persona-animal. «Te mantiene activo y garantiza unos niveles de actividad diaria, interactuar con los perros hace que disminuya el estrés, la ansiedad y los síntomas depresivos, genera una mayor producción de neurotransmisores, como endorfinas, serotonina, dopamina y oxitocina, que proporcionan sensación de bienestar y aumenta la interacción social, entre otros beneficios».