BEA CRESPO

Guía para tratar a personas 'difíciles' sin sufrir secuelas

Son un reto, una lata... y la clave es no entrar en su juego. «Con cierto nivel de estrés, todos podemos volvernos 'difíciles'», alerta el psiquiatra francés François Lelord

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

El ansioso que transmite su estrés a los demás en plan aspersor que a todos salpica, el paranoico que se ofende al menor comentario y que te obliga a andar con pies de plomo, el obsesivo que se pierde en los detalles y te saca de quicio porque no llega a ninguna parte, el narcisista que siempre piensa en sí mismo, el depresivo cuya inercia desarma y desespera a partes iguales, el hiperexigente para el que nunca nada será suficiente y que no deja de recordárselo al mundo… Ay, ay, ay, ¡cómo pueden alterarnos los individuos con personalidades 'difíciles'!

Si tenemos suerte y sólo tratamos con estos 'complicaditos' ocasionalmente, quizá salgamos más o menos indemnes, pero, si compartimos algo más de tiempo con ellos..., pueden perturbar o incluso destrozar nuestra vida cotidiana. Y, como todos conocemos a este tipo de personas (¡o somos una de ellas!), Christophe André y François Lelord, psiquiatras de reconocido prestigio internacional y autores de 'Cómo tratar con personalidades difíciles' (editorial Arpa), nos ofrecen un manual de uso para estos individuos «que no solo se encuentran en las consultas de psiquiatría».

Los 'borderline'

Que no nos engañe el nombre, porque no se refiere a su capacidad intelectual. 'Borderline' en este caso hace referencia a su tendencia a vivir siempre en una línea 'fronteriza': son inestables, impulsivos, con estallidos de cólera... y combinan todo esto con periodos de sentirse vacíos (algunos han tenido ideas suicidas) y de buscar apoyos con ahínco (a veces se les tacha de 'pegajosos').

Qué hacer con ellos: Su hipersensibilidad e inestabilidad solo se manifiesta en situaciones 'gatillo' (de estrés), por eso debemos ser constantes con ellos y animarles mucho cuando se comportan 'bien'. Siempre hay que reaccionar ante ellos cuando están de buenas y criticar su comportamiento, nunca a la persona. Por ejemplo, decir «no me gustan los gritos» en lugar de «te pasas la vida gritándome». También funciona empatizar con ellos: «Temo lastimarte, pero tengo que decirte que no llevo bien que me grites».

Narcisistas

Piensan que merecen admiración y se enfadan cuando no la obtienen. Cuidan mucho su apariencia, desean éxitos, pero carecen de empatía y las relaciones duraderas no les interesan. Tienen tendencia a manipular

Qué hacer: Alábales cuando tengas motivos sinceros para ello.Así desactivas su ansiedad por gustarte.Como son susceptibles, sé considerado y evita llegar tarde si has quedado con uno, por ejemplo. Sé discreto con tus éxitos y critícale lo indispensable y solo en cosas concretas y limitadas en el tiempo, nunca a lo grande. No te opongas a él sistemáticamente ni esperes reciprocidad.

Ansiosos

Están siempre muy preocupados por los riesgos de la vida para ellos o para sus allegados. Sufren mucha tensión por su exceso de prudencia y su intento de controlarlo todo.

Qué hacer: Se hacen más daño a sí mismos que a los demás, pero vivir con ellos tampoco es fácil. Los gestionarás bien si les muestras que eres de confianza y que no tienen que preocuparse porque 'falles'. El uso del humor y la ironía también ayudan con ellos. Eso sí, no les sorprendas –reaccionan mal–, ni te dejes esclavizar por sus miedos, ni les cuentes tus propias inquietudes para no potenciar su 'defecto'.

Psicopáticos

No, no son los psicópatas de los 'thrillers'. Son personas que saben encandilar, que se gustan a sí mismas, con tendencia a mentir y manipular, sin empatía ni remordimientos y sin preocupación por las consecuencias de sus actos.Tampoco soportan el aburrimiento.

Qué hacer: Si no puedes evitarlos, recuérdales que no aceptas sus ideas. Reacciona cuando actúen mal y no les permitas justificarse ni que te encandilen, son muy hábiles en eso. También es aconsejable no contarles tu vida, porque son envidiosos. ¿Cómo te los ganas? Se quieren tanto a sí mismos que les gusta que aprecies públicamente alguno de sus puntos fuertes. «Por ello, nunca le humilles», dicen los psiquiatras. Tendrías un enemigo para toda la vida.

Evitativos

Son hipersensibles, tienen miedo al ridículo y no dan el primer paso en nada a no ser que sepan que van con garantías de éxito. Evitan las situaciones en las que temen sentirse heridos o incómodos. La autoestima la tienen por los suelos y su miedo al fracaso los mantiene en un papel gris o en puestos inferiores a sus capacidades.

Qué hacer: Hay que proponerles objetivos de dificultad progresiva para que se reafirmen y hacerles ver que valoras su opinión y que pueden contradecirte sin problema, que noten tu apoyo. Irritarse o bromear a su costa empeora su comportamiento.

Pasivo-agresivos

«Se resisten a las exigencias de los otros en el ámbito personal y profesional, discuten exageradamente las órdenes, critican las figuras de autoridad y, de forma enmascarada, 'obstaculizan': son voluntariamente ineficaces en ocasiones y se quejan de ser un incomprendido», dicen André y Lelord.

Qué hacer: Como son muy sensibles a todo lo que 'huela' a falta de consideración, ser amables con ellos da sus frutos.Por eso, si les pides su opinión, los desactivas bastante.Lo que no debes hacer es disimular que no te ha llamado la atención su oposición o criticarle en plan moralizante. Otro consejo: no entres a su juego de represalias recíprocas.

François Lelord, psiquiatra

«Con cierto nivel de estrés, todos podemos volvernos difíciles»

-A veces pensamos que con este tipo de personas con personalidades problemáticas lo único que podemos hacer es aguantarlas... ¿no hay otra opción?

-Depende de la intensidad del problema y de la necesidad de la relación: si es un pariente, un compañero de trabajo o tu jefe, tendrás que gestionarlo, con la esperanza de que la relación puede mejorarse aplicando los principios que recomendamos. Si consume demasiado tiempo y energía, uno puede pensar en la ruptura o, al menos, en la limitación del contacto.

-¿Cuál es el perfil 'problemático' que causa más problemas?

-Las personalidades que no son conscientes de su problema: las personalidades paranoicas, narcisistas, obsesivas. Pero la clave está en la intensidad de los síntomas de sus otros talentos. Uno puede apreciar a una persona narcisista pero muy talentosa como jefe o compañero de trabajo, un contable obsesivo pero excelente, un jefe de seguridad ligeramente paranoico pero concienzudo...

-Solemos ver personalidades difíciles por todas partes, pero... ¿somos capaces de reconocer que tenemos una de ellas, sea del tipo que sea?

-Uno de los propósitos de nuestro libro es ayudar a los lectores a observar sus propias peculiaridades. Con cierto nivel de estrés, todos podemos volvernos difíciles, y las personalidades que ya son difíciles todavía más.