Ilustración: Tomás Ondarra

Desmotivación laboral: ¿Debo dejar mi trabajo?

Tomar esta decisión siempre es complejo, pero la desgana mantenida en el tiempo es peligrosa. ¿Cómo resolver la ecuación?

Isaac Asenjo
ISAAC ASENJO Madrid

Pablo Navarro tiene 35 años, es abogado y cobra un sueldo que supera con creces el salario medio en España. A su cargo trabajan media docena de personas, pero a mediados de agosto lo deja temporalmente porque va a coger una excedencia. «Me abruma saber que mañana haré lo mismo que hoy y que pasado mañana será igual, las mismas tareas rutinarias y mecánicas. Necesito hacer otras cosas en esta vida», reflexiona. Dice que quiere conocer África y Sudamérica, viajes que hará en este periodo de parón aprovechando lo que ha ahorrado en la última década.

Lo que le sucede a Pablo le sucede a mucha gente. Nuestra vida laboral no es la que queremos. Lo dicen las estadísticas: uno de cada cuatro empleados españoles no está motivado en su puesto actual y se plantea cambiar de empleo. Y cada mes se pierden más de 100 millones de horas de trabajo a causa del absentismo laboral, según un informe de Adecco. Ya sea porque no es el trabajo que esperabas, porque echas horas de más, porque sientes que no te valoran o, simplemente, porque te has terminado aburriendo. La desmotivación laboral es un 'mal' frecuente.

Los expertos suman al cóctel que durante la pandemia muchas personas se pararon a reflexionar sobre su vida y el tiempo que dedicaban al trabajo.

Tal es el malestar de algunos trabajadores que muchas personas acaban necesitando atención para tratar de darle una solución. «A veces esta solución no está en mano de los trabajadores y es la propia empresa la que debe atajarlos. Algunas personas no encuentran un puesto acorde a su profesión y no se sienten realizadas, otras llevan a cabo tareas y perciben salarios que consideran injustos en comparación con el desempeño de sus compañeros. Muchas alegan que se sienten frustradas por la falta de reconocimiento, por un clima laboral tóxico o una gestión ineficaz», señala María Gallego Blanco, psicóloga sanitaria en el Hospital Nuestra Señora de la Esperanza y miembro de TopDoctors.

Productividad

Antes de tomar una decisión sobre nuestro futuro profesional, los especialistas advierten de que es necesario reflexionar acerca del motivo que ha desencadenado esa desmotivación. Blanco recomienda ante la monotonía en el trabajo, «desarrollar actividades que resulten motivantes fuera del ámbito laboral». Y, en caso de no encontrar una solución que funcione, «recurrir a un profesional de la salud mental».

En España, según las estadísticas de la Seguridad Social, en 2021 hubo una media de 2.000 dimisiones al mes entre enero y marzo, una cifra que aumentó hasta las 5.000 solo en abril, la más alta registrada hasta la fecha desde que se recopilan datos (2001).

Asimismo, conviene que el trabajador sepa si su empresa mide factores relacionados con su bienestar emocional, si da visibilidad a las voces de los empleados y qué cauces utiliza, con el fin de que entienda si existen posibilidades reales para cambiar las cosas. Porque un trabajador insatisfecho, advierten los expertos, no solo trabajará peor, sino que esa desgana mantenida en el tiempo puede resultar muy dañina. «Puede afectar a nuestra productividad, al compromiso e incrementar nuestro nivel de estrés. No es extraño que se desencadenen cuadros ansioso depresivos u otra patología emocional», dibuja el escenario la filósofa Josefa Ros Velasco, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid que estudia el aburrimiento, otro de los males de nuestro tiempo.

Volviendo al caso de Pablo, él ha tenido la fortuna de reconocer el problema y poder darle solución (no todas las personas pueden permitirse coger una excedencia). «Tomar esta decisión es el resultado de haber escuchado eso que te está causando la insatisfacción antes de que el problema se cronifique», apunta Ros.

Pero, en muchas ocasiones, dar el paso de dejar el trabajo se antoja difícil. «El trabajador no llega a abandonar su empleo porque no encuentra salarios o condiciones atractivas fuera y se queda, pero se quema», señala el director de Adecco Group Institute. «Reevaluar nuestra situación, lo que tenemos, lo que nos gustaría cambiar de nuestra vida y plantear un plan de acción son pasos fundamentales para solventar la situación», anima la psicóloga, que apunta a que una detección temprada por parte de los jefes permitirá «ofrecer soluciones, que a su vez se traducirá, no solo en mejoras a nivel emocional, sino en un incremento de la productividad».