Laura Liedo

¿Ciencias o Letras?

«Esta separación ha dejado de tener vigencia hoy» y surgen disciplinas que aúnan ambas

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

Hay una frase que circula por Internet que dice que «cuando los teléfonos estaban conectados a un cable, los humanos eran libres». Seguramente muchos no estén de acuerdo, pero otros consideran que el avance de la tecnología está modificando nuestra conducta hasta tal punto que cada vez actuamos de forma más maquinal e impersonal.

Uno de los aspectos que lo evidencia es que la comunicación, cara a cara, se practica mucho menos desde que los 'smartphones' aparecieron en nuestra vida. Otro, la sustitución progresiva de la mano de obra en favor de las máquinas en innumerables procesos. Así, no es raro que al intentar abrir una cuenta bancaria o solicitar cita médica telefónicamente nos conteste antes una grabación que una persona.

«Aunque el ser humano siempre ha tenido la necesidad de una máquina a su lado, esta cada vez tiene más presencia en nuestra vida y las capacidades que le atribuimos son paulatinamente mayores. Es cierto que la tecnología nos permite realizar increíbles progresos, pero también puede favorecer grandes problemas sociales (soledad, individualismo, acoso...) si se utiliza erróneamente», alerta Almudena Solana, periodista, escritora y autora de la tesis 'El ser tecnológico. La transformación del diálogo en el marco de la cultura contemporánea'. «Las Humanidades son el remedio para evitarlo. Por eso, la fantástica revolución tecnológica que vivimos no se entiende sin ellas».

«No hay nada más parecido a las matemáticas que un poema o una composición musical»

Almudena solana

Ángel Arias, doctorado en Filología Hispánica y profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad CEU San Pablo, coincide con Solana: «Los saberes humanísticos tienen mucho que aportar a las nuevas tecnologías. Por ejemplo, el pensamiento lógico o la lingüística son claves en el desarrollo de la inteligencia artificial». «No debemos olvidar tampoco la Ética, que permite determinar qué usos de la tecnología suponen una pérdida de libertad o un control injustificado sobre las personas», añade.

La Tecnoética es un campo de estudio relativamente moderno que profundiza en la incidencia moral del desarrollo tecnológico en la conducta humana. El primero en advertir, en el año 1970, la importancia estratégica de la tecnología y las relaciones de control que debían mantener ingenieros y tecnólogos con sus propias creaciones fue el filósofo, físico y epistemólogo argentino Mario Bunge.

Las dos culturas

Aunque la línea que divide la tecnología y las humanidades es cada vez más fina, la confrontación entre las ciencias técnicas y las humanísticas lleva años asentada en nuestra sociedad , siendo las segundas comunmente infravaloradas. Ya en el colegio nos obligan a elegir qué queremos estudiar: Ciencias o Letras, y según nos orientamos hacia una de las dos desembocaduras, la otra alternativa cada vez se nos antoja más ajena.

Recientemente, sin embargo, esta distinción entre 'las dos culturas' –nombre con el que bautizó, en 1959, el físico y novelista inglés Charles Percy Snow a la ruptura entre ambas disciplinas–, está perdiendo sentido y cada vez son más los que abogan por abrazar ambos saberes por igual para poder seguir evolucionando.

«La separación tajante entre Ciencias y Letras ha dejado de tener cualquier vigencia hoy», expresa Arias. «No deberíamos tener que elegir entre una cosa o la otra, porque juntas hacen una suma perfecta. No hay nada más parecido a las matemáticas que un poema o una composición musical», agrega Solana.

Para compensarlo, han ido surgiendo nuevas iniciativas académicas, como los recientes másteres en Humanidades Digitales, que ya ofrecen tanto universidades públicas como privadas. Su objetivo es demostrar que lo que parecían dos mundos completamente opuestos se entrelazan y encajan cual piezas de un mismo puzle. De hecho, la pandemia ha demostrado cómo la tecnología puede ayudar al desarrollo humanístico. Por ejemplo, para la difusión del arte y del patrimonio histórico. Así, actualmente es posible visitar cualquier pinacoteca del mundo gracias a Internet. Por otra parte, las humanidades son imprescindibles para el funcionamiento de múltiples tecnologías. ¿Qué serían las plataformas de 'streaming', los libros electrónicos o las visitas virtuales a los museos sin el contenido audiovisual, literario o artístico?

Entre los conocimientos que se intenta trasmitir con estos estudios técnico-humanísticos están: entender cómo funciona el proceso de digitalización y cómo se incluye en nuestra manera de percibir la realidad hoy, conocer cómo la tecnología permite difundir el saber en las ramas humanísticas, saber cómo se pueden rentabilizar proyectos humanísticos a través de plataformas digitales, aprender los lenguajes de programación o analizar el desarrollo tecnológico a partir de la ética, entre otros.

Los alumnos a los que se dirigen son esencialmente aquellos que han estudiado ramas humanísticas o de comunicación, pues «son los que cada vez reclaman más las empresas tecnológicas que lideran el mercado», señala Arias, también director del máster de Humanidades Digitales del CEU. A pesar de todo, Ana Ruiz, doctorada en Filología alemana y directora del máster en Humanidades Digitales de la Universidad Autónoma de Madrid, destaca que «este título también es interesante para personas que, viniendo de la formación digital, estén interesadas en los temas propios de las Humanidades, como la Ética o la Comunicación».

Dado que la pandemia ha dificultado la organización del curso académico y la promoción de estos másteres, ambos directores coinciden en que será el año que viene cuando se pongan en marcha definitivamente.