Roberto Álvarez. / C. Santos

«Nunca me supo mejor una caña que las de después del encierro»

El actor gijonés Roberto Álvarez se queda sin vacaciones para continuar con el rodaje de la serie de televisión 'Servir y proteger'

P. A. M. E.

El actor Roberto Álvarez, gijonés de pura cepa, se ha quedado gustosamente sin verano. Mejor dicho, sin vacaciones de verano, porque en Madrid, donde vive y trabaja, la temperatura recuerda bien en qué época del año estamos. Habla desde una terraza de Chamberí. Es su día de descanso en la serie 'Servir y proteger', en la que participa haciendo de médico cada día en TVE. Y mientras disfruta de su caña, confiesa: «Nunca me han sabido mejor que las que me estoy tomando al aire libre después del encierro que supuso el confinamiento».

Entre espuma y espuma aprovecha para aplaudir el apoyo al pequeño comercio y a la hostelería. Lo hace, además, invocando su infancia: «Me crié entre sidra y pellejos de vino, mi abuelo tenía la bodega San Asensio en la calle Caveda y mi padre, que trabajaba en el Banco Vizcaya, los fines de semana distribuía Sidra Escanciador». Revive también a su bisabuela Virginia, «que tuvo un localín muy famoso cerca de la estación. Aún conservo sus servilletas de lino».

Ahora, entre recuerdos, y al sol del mediodía madrileño, reconoce haber recuperado «la auténtica dimensión de los bares como espacios donde compartir la vida». Una vida que a él este verano se le ha quedado un poco en suspenso. Al menos en lo que a teatro se refiere. Pero eso le permitirá «subir a Asturias más de un viernes» y disfrutar del mantel o de «escapadas a esos lugares mágicos que tiene».