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Hamburguesas, salchichas y embutidos, una vez al mes ya es mucho

Asocian su consumo al incremento del cáncer colorrectal en jóvenes

Marta Fdez. Vallejo
MARTA FDEZ. VALLEJO

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó los embutidos y carnes procesadas como hamburguesas, salchichas, o el bacon en la lista de productos cancerígenos. ¡Al mismo nivel que el tabaco o el amianto! Fue categórica al aconsejar que se debería eliminar por completo su consumo. Sin embargo, su mensaje no cala en las nuevas generaciones. «El 70% de la energía diaria que comen los jóvenes viene de este tipo de alimentos ultraprocesados», alerta la bioquímica y nutricionista Emilia Gómez Pardo. Esta experta y el doctor Miguel Ángel Martínez-González, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, dibujan un panorama preocupante y advierten del fuerte incremento de casos de cáncer colorrectal entre los jóvenes, que se asocia a estos malos hábitos alimenticios.

«Las conclusiones de la OMS no son opiniones sin fundamento. Están basadas en el trabajo de un grupo de veintidós expertos de diez países que examinaron más de 800 estudios diferentes sobre el cáncer en seres humanos. En total, eran más de 700 estudios epidemiológicos sobre consumo de carne roja y más de 400 sobre carne procesada», aclara el doctor Martínez-González, autor del libro '¿Qué comes?' (Planeta).

Las últimas investigaciones realizadas revelan un aumento del cáncer colorrectal entre jóvenes de 20 a 40 años, que vinculan al abuso de productos como salchichas, toda clase de embutidos –jamón york, mortadela, pavo...– hamburguesas y platos ultraprocesados, en combinación con el sedentarismo. «En concreto, el cáncer de colon se ha incrementado un 90% entre los jóvenes de 20 a 34 años. Y el de recto, un 34%», detalla la bioquímica.

Ante esas evidencias, no hay una cantidad de este tipo de carnes procesadas que se pueda consumir y no sea perjudicial. Es decir, lo mismo que ocurre con el alcohol. Médicos y dietistas fijan el límite del consumo en «una vez al mes», pero mejor si se evitan totalmente, no se cansan de repetir.

La alerta ya la han lanzado los científicos: los milennials tienen el doble de riesgo de contraer cáncer por el estilo de vida occidental, alerta Gómez Pardo. Explica que esta enfermedad es el resultado «de un largo recorrido». «Necesitas años de vida para acumular el daño en las células. Pero si empiezas desde niño con esos malos hábitos se acorta el recorrido». Recuerda esta científica que, como consecuencia de esos malos hábitos en la actualidad, hay niños de 3 años con hipertensión y colesterol. La incidencia de la hipertensión en la infancia se eleva al 32% y el 22% de los niños españoles tiene niveles altos de colesterol. Su esperanza de vida se va a reducir, por primera vez, y será menor que la de sus padres.

Estos productos cárnicos ultraprocesados incluyen muchos ingredientes y pocos de ellos son alimentos reales y saludables. «Leyendo las etiquetas comprobamos que están fabricados con muchos azúcares añadidos, grasas de baja calidad, exceso de sal, antioxidantes sintéticos, además de todo un arsenal de colorantes, estabilizantes, saborizantes, espesantes y otros aditivos», señala el doctor Martínez-González.

El problema, además de que consumimos productos que perjudican al organismo, es que «tapan» la posibilidad de tomar otros más nutritivos y saludables. «Nos llenamos con la comida basura y no dejamos espacio para los alimentos ricos en fibra, como vegetales, legumbres y fruta, que son los que previenen el cáncer. No solo comes ultraprocesados perjudiciales, sino que dejas de comer lo que debes», advierten los dos especialistas.

Más fruta y verdura

Ante este desolador panorama, los expertos en nutrición son cada vez más drásticos en sus recomendaciones de dieta. «Se han quedado cortas las cinco raciones de fruta y verdura al día. Hay que incluir más raciones», apunta Emilia Gómez Pardo, miembro de la Fundación Cris contra el Cáncer.

El doctor Martínez-González, impulsor del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, incide también en que nuestra dieta debe estar basada en verduras, ensaladas, aceite de oliva, frutos secos, legumbres, fruta y pescado, «alimentos con mucha fibra que sacian y así comes menos». Ya que, en el otro extremo, los productos cargados de calorías y de ingredientes artificiales dan lugar a un hiperconsumo. «La industria de la alimentación hace ensayos con personas para dar con los niveles de azúcar y sal con los que se logra que ingieras más cantidad de estos productos sin que te sientas saciado», advierte el doctor Martínez-González.

Los especialistas reconocen que reducir el consumo de carne procesada es una batalla muy complicada. Y lo es porque la educación nutricional está fallando y las escasas campañas institucionales no calan en el consumidor. «La industria de la alimentación es muy potente. Tiene una publicidad muy agresiva. Yla información nutricional suele ser muy confusa», alerta Gómez Pardo.

Además, la labor que se debía hacer con los hijos en los hogares se ha complicado «por las largas jornadas laborales de los padres, que no tienen tiempo ni para cocinar ni para enseñar a los pequeños a comer de forma saludable», lamenta la bioquímica. «Los jóvenes de hoy tienen deformado el gusto y reeducar el paladar es un proceso que cuesta mucho. Es importante empezar desde pequeños y hacerlo con menús sabrosos que atraigan a los chavales», completa el especialista en Medicina Preventiva.

'Sabrosos', baratos y fáciles de encontrar

El consumo de cárnicos procesados se ha disparado en los últimos años y ha reportado enormes beneficios a la industria de la alimentación, alerta el doctor Martínez-González. ¿Por qué? Por un lado, «son productos sabrosos, baratos y con fechas de caducidad largas que permiten almacenarlos mucho tiempo». Y, por otro, para venderlos utilizan publicidad agresiva. «Si buscas alimentos frescos muchas veces tienes que recorrer pasillos y pasillos de ultraprocesados hasta llegar a esos reductos menos accesibles que les van quedando a las verduras, frutas frescas, huevos o pescados».