Una imagemn de varias piedras preciosas. / r. c.

Piedras preciosas

Son deseables por su rareza, belleza, durabilidad y tradición

R. C.

Los adornos naturales forman parte de la historia de la humanidad desde hace 20.000 años. En el inicio fueron materiales orgánicos, coral, ámbar, etc. Después llegaron las piedras preciosas, mayoritariamente minerales inorgánicos naturales deseables por su belleza, rareza, durabilidad y tradición. El número de minerales definidos como gemas es pequeño y su valor económico se calcula en función del color, claridad, talla, kilates (peso) y rareza. Actualmente las gemas pueden sintetizarse utilizando unas condiciones similares a las de la naturaleza. Además, existen minerales, naturales o sintéticos, que admiten las mismas tallas que las de las gemas, por ejemplo la zirconita.

Los átomos que componen los minerales pueden estar perfectamente ordenados o desordenados. En el primer caso decimos que tienen estructura cristalina; en el segundo, amorfa. Cuando están en forma cristalina, en algunos casos su aspecto externo (la morfología) manifiesta el orden interno de sus átomos. Por ejemplo, el cuarzo, mayoritariamente es una roca (blanca, blanca rosada, blanca ahumada, etc.) pero también se encuentra con la forma de prismas hexagonales que acaban en punta: cristales de cuarzo.

Cuando la morfología de la gema no manifiesta su estructura interna ordenada se talla para obtener sus caras naturales. Cada gema en función de la forma en que están ordenados sus átomos (sistema cristalino) admite diferentes tipos de talla. Entre las que más tallas admite está el diamante. Cada talla da diferente brillo en función del número de caras. Por eso los diamantes más caros son los de mayor brillo. Son en los que se pierde más material al tallarlos.

Además el diamante es la única gema que es monoatómica: solo átomos de carbono. Además, es una demostración de la dependencia de las propiedades con el ordenamiento de los átomos. Cuando lo hacen en planos hexagonales tenemos el grafito, que es laminar, blando y negro. Cuando lo hace con simetría cúbica tenemos el diamante, blanco, transparente… y el más duro de todos los materiales.

Propiedades y peso

Las gemas tienen muchas propiedades fundamentales. Así, tenemos el color como una combinación de matiz, tono e intensidad. Esta última es, por ejemplo, una medida de la saturación o la pureza. Además hay que tener en cuenta lo que se llama el carácter óptico. Así hay gemas isótropas, en las cuales la luz no depende de la dirección, por ejemplo el diamante; anisótropas, en las cuales el color depende de la dirección, por ejemplo la turmalina; y las amorfas como el ámbar. Relacionado con la composición está la claridad. Esta depende de si hay muchas o pocas inclusiones minerales, fósiles, etc., o si hay muchas o pocas imperfecciones en el ordenamiento de los átomos. En algunos casos las inclusiones incrementan el precio.

En cuanto a los lugares donde se formaron las gemas: las hay que proceden de soluciones acuosas próximas a la superficie hasta las metamórficas y las magmáticas –los diamantes formados en el manto, se forman a unos 120 kilómetros de profundidad–.