Jaime Gonzalo. / Huawei

Vicepresidente de consumer mobile services de Huawei en Europa

Jaime Gonzalo: «No hace frío fuera del mundo Android»

La firma asiática busca olvidar el veto de Estados Unidos de 2019 que ha frenado en seco las ventas de sus móviles fuera de China

José A. González
JOSÉ A. GONZÁLEZ Barcelona

Hace más de 1.000 días que Donald Trump, ex presidente de Estados Unidos, disparaba al corazón de Huawei. En mayo de 2019, la Casa Blanca lanzaba un misil a la línea de flotación de la tecnológica china: ninguna empresa estadounidense podía trabajar con esta firma alegando motivos de seguridad.

Intel, Qualcomm o Google dejaron de trabajar con la marca asiática, eso supuso sólo en su división de móviles que el ecosistema de Android se fuera a negro. «Vendimos menos teléfonos en 2020 que en 2019», asegura Jaime Gonzalo, vicepresidente de consumer mobile services de Huawei en Europa. «Pero, los ingresos aumentaron», añade.

Tras este golpe a uno de los grandes segmentos de la marca, en el año del veto la firma estaba entre las tres firmas con más móviles vendidos, Huawei tuvo que reinventarse y mover el foco. «Otras empresas serían más conservadoras con esta caída de las ventas, pero nosotros seguimos invirtiendo en I+D un 16% de esas ganancias», añade. «La situación de presión es difícil y complicada».

«Hemos detectado que el smartphone ya no es el rey de las Navidades»

Jaime Gonzalo

vicepresidente de consumer mobile services de Huawei en Europa

Según datos de la consultora Omdia, Huawei en 2021 ha dejado de vender cuatro de cada cinco móviles que vendía en 2020, lo que supone un 80% menos. Una caída en un contexto también en recorte de las ventas globales de telefonía móvil. «Hemos detectado que el smartphone ya no es el rey de las Navidades», apostilla Gonzalo.

Las ventas de smartphones en el Viejo Continente retrocedieron un 1% en 2021 en comparación con los datos del ejercicio precedente. «Esto reafirma la idea de que el teléfono es importante hasta cierto punto», puntualiza el vicepresidente de consumer mobile services de Huawei en Europa.

No obstante, asegura Gonzalo que «cualquier persona puede usar un teléfono Huawei». «Sólo es necesario un aprendizaje, como cuando pasas de iOS, el sistema operativo de Apple, a Android», añade. «Es que puedes usar hasta Gmail, aunque mucha gente no lo sepa», destaca.

Del móvil al ecosistema conectado

En medio de la definición del mundo tecnológico del futuro, donde el metaverso cada vez es más grande, «nos hemos dado cuenta de que hay un apetito del usuario con el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés)», destaca Jaime Gonzalo. Sin embargo, «esta necesidad no está cubierta», apostilla.

La solución de Huawei «que aún nadie ha hecho en la industria» se basa en un ecosistema tecnológico «sin cables y sin barreras». Un nuevo mundo interconectado donde todos los dispositivos son uno. La firma asiática ha bautizado este nuevo proyecto presentado en el Mobile World Congress de 2022 como Super Dispositivo, donde varios dispositivos de la marca se conectan entre sí e interactúan, por ejemplo duplican la pantalla, comparten teclado y ratón, realizan una transferencia fácil de archivos. «No los consideramos máquinas independientes, son todo un órgano», responde Gonzalo. «Esto debe aspirar a ser el IoT», añade.

Justamente este 2022, la decimoséptima edición del Mobile World Congress ha tenido a la conectividad como eje central. «Hay muchas empresas de telefonía y la mayoría están montando una experiencia sobre Android estándar», explica Gonzalo. «Nosotros no lo copiamos, planteamos una alternativa», se defiende.

La nueva propuesta de Huawei se centra en la posibilidad de conectar entre sí PC, monitores, tablets y smartphones, aunque se ve beneficiado del emparejamiento fácil de accesorios. «Llevamos tiempo trabajando en ello, tras el divorcio con Google se aceleró», revela. «No hace frío fuera de Google», añade.

Un nuevo mundo, pero «que no tiene nada que ver con el metaverso», señala el vicepresidente de consumer mobile services de Huawei en Europa. «Nosotros no creamos un metaverso», apunta.