Los fundadores de la 'startup' Solum junto a sus paneles portátiles. / R.C.

Recargas a medida para vehículos eléctricos

Gracias a unos paneles solares portátiles, una 'startup' española facilita la alimentación por fuentes renovables de bicicletas, patinetes, motos...

A. HERRANZ

Cualquier persona ha experimentado alguna vez el calor que desprende, en pleno verano, el asfalto o la calzada, después de horas al sol. Pero, ¿y si fuéramos capaces de aprovechar toda esa energía que 'cae' al suelo para poder alimentar y recargar las baterías de los vehículos eléctricos?

Es la propuesta que hace Solum, una 'startup' sevillana que, entre otras cosas, fabrica estaciones portátiles de recarga para todo tipo de vehículos eléctricos. Su campo de acción principal es la micromovilidad –bicicletas eléctricas, patinetes eléctricos, motos eléctricas…– y su herramienta las energías renovables.

El punto diferencial de esas estaciones es el uso de un pavimento especial, capaz de que producir energía eléctrica utilizando menos radiación solar. Según sus cálculos, su propuesta es capaz de recargar la batería de 15 motos eléctricas partiendo de un espacio que apenas llega a los siete metros cuadrados.

Visualmente, se podría calificar como un suelo solar –es decir, que genera energía limpia gracias a células fotovoltaicas integradas en su interior–, sobre el que a la vez se puede pisar y pasear. La idea es de Luis Muñoz, Antonio Cabrera y Carlos Rodríguez, graduados en Ingeniería de la Energía por la Universidad de Sevilla, quienes dejaron sus trabajos para montar este proyecto que nació como una simple idea.

Los paneles que han diseñado están compuestos de células de siliconio monocristalino, que permiten capturar los rayos de sol y convertirlos en una energía de alta eficiencia. Pero, además, este suelo está dotado de una tecnología antideslizante, con el fin de que las personas puedan pasar por él sin ningún peligro.

Sus promotores defienden también que ha sido diseñado para que se integre por completo dentro de la arquitectura urbana y, sobre todo, para que sea de fácil instalación y tenga un bajo coste de mantenimiento.

Roturas y lluvia

Luis Muñoz Lombardo, vicepresidente de producto e innovación de Solum, apunta que para evitar que los paneles se rompan a causa del rodamiento, humano y de los vehículos, o sufran por las inclemencias han desarrollado y patentado un material que transforma un elemento fotovoltaico convencional en otro más resistente que el hormigón. «Este material es el 'core' de nuestro sistema y lo que nos permite disponer de una tecnología puntera a nivel mundial», defiende.

Uno de los problemas de la energía solar es que apenas puede ser almacenada y que, evidentemente, depende de que luzca el sol para poder transformar el calor en electricidad. ¿Está preparado este suelo innovador para ello? Lombardo explica que las estaciones están «sobredimensionadas» para que en los días de lluvia o en los que el cielo está nublado puedan seguir operando «gracias a las baterías alojadas en su interior». Y en el caso «excepcional» –apunta– de que no sea suficiente, «se puede intercambiar la batería interna por otra completamente cargada»..

Pese a su corta trayectoria, esta 'startup' ha conseguido varios premios y reconocimientos en distintos certámenes. Por ahora, las ciudades de Sevilla y Valencia ya han apostado por estas estaciones portátiles de recarga. En junio llegarán a Madrid y Rotterdam (Países Bajos). Y para finales de año se prevé que estén presentes también en Málaga, Barcelona y Bilbao. Su siguiente meta es alcanzar tierras italianas.