Se piden 33 años de cárcel para el acusado. / EFE / Ramón de la Rocha

Creen que fabricó una bomba casera, dejando tres heridos, por una supuesta infidelidad

La Audiencia de Santa Cruz de Tenerife pide 33 años de cárcel para el acusado de intento de asesinato

EFE Santa Cruz de Tenerife

La sospecha de una infidelidad de su esposa pudo haber impulsado a fabricar una bomba casera a un hombre para el que la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife pide 33 años de cárcel, acusado de intentar asesinar a tres personas con un artefacto que depositó frente al garaje en Puerto de la Cruz.

En la primera jornada del juicio no ha acabado de descubrirse cuál es el verdadero móvil que ha llevado a este hombre, Roberto, a sentarse en el banquillo de los acusados como principal sospechoso.

Por ahora la única versión que parece más certera es que a raíz de un accidente de tráfico que tuvo y sus secuelas, comenzó a sospechar de una infidelidad de su mujer con su primo.

A favor de esta tesis que apunta a su culpabilidad estaría que la exesposa aseguró que reconocía la letra que aparecía en lo que quedaba del explosivo, las malas relaciones que existían entre ellos, hasta el punto de imponerse una orden de alejamiento y sobre todo la constante sospecha de que le era infiel con su primo.

A este último llegó a amenazarlo e insultarlo por teléfono en varias ocasiones, por lo que finalmente se vio obligado a denunciar los hechos ante la Guardia Civil. La detonación del artefacto, sin embargo, no se produjo en la casa de su primo sino en la de otros familiares de ambos.

Elaboración de la bomba casera

Más datos que avalarían, por ahora, su posible culpabilidad es que el acusado tenía conocimientos suficientes para construir una bomba casera e incluso por aquellas fechas había estado buscando en internet cómo fabricarlas o cómo adquirir rifles. Igualmente, resulta sospechoso que del lugar donde trabajaba desapareciera una batería similar a la que luego fue hallada destrozada por la detonación.

En días previos a estos hechos, a finales de 2021, las cámaras de la nave en la que trabajaba captaron cómo retiraba material a horas inusuales, a lo que se une que luego las chapas del artefacto fueran similares a las que desaparecieron de la empresa.

Los desencuentros con su esposa surgieron tras el accidente «y de ahí viene su resentimiento, pero yo no me enteraba de nada porque no estaba bien de la cabeza», afirmó.

La separación tuvo lugar en 2016 y no fue nada amistosa, hasta el punto de llegar a desear que el acusado «se muriera o que pasara el resto de la vida en la cárcel«, dijo la exesposa. «Nos ha hecho mucho daño, su presencia me hace daño. Estaba obsesionado conmigo», declaró.

La exesposa no tiene dudas de su culpabilidad y quita trascendencia a las secuelas del accidente, mientras que el primo del acusado dijo que se enteró de la acusación cuando se la comunicó la Guardia Civil.

Diferentes posturas

La defensa pide la libre absolución y en las cuestiones previas denunció irregularidades en la cadena de custodia, fotos pixeladas, falta de rigor en la investigación, evidencias contaminadas y el volcado del teléfono móvil sin respetar el protocolo establecido así como que el email no coincide con el del acusado.

La Fiscalía, sin embargo, sostiene que se está ante un supuesto delito de fabricación, tenencia y transporte de explosivos y otros tres de intento de asesinato, por lo que pide un total de 33 años de cárcel.

El asunto resulta de una complicación especial y por ello se llevarán a cabo más sesiones de la única prevista en principio.

Hoy declaró el imputado, quien dijo que el artefacto encontrado estaba hecho con pegamento, mientras que él es experto en soldaduras y no tiene conocimientos de mecánica.

Los hechos

El explosivo fue hallado un domingo en la puerta del garaje de los familiares y por las sospechas que generó se acordó llamar a otro hermano y a su padre.

Al abrirlo con cuidado inmediatamente empezó a emitir un zumbido que alertó a los presentes, que consiguieron alejarse unos dos metros y de esta manera pudieron evitar consecuencias más graves.

El viernes anterior el acusado había acudido con su mujer a un hotel en Puerto de la Cruz que abandonó a las cuatro de la mañana porque dijo que se había confundido pensando que eran las seis.

El fiscal habla de que existe una imagen en la que se le ve bajando del coche con una bolsa blanca en la mano, parecida a la hallada luego en la casa de los familiares.

A lo largo de la mañana del domingo hizo unos recorridos inusuales con su coche y por la tarde recibió una llamada en la que le comunicaron lo ocurrido.

Su actual mujer desconocía si en algún momento existió una infidelidad en su anterior matrimonio y aseveró que a consecuencia del accidente de tráfico estuvo en tratamiento.

Varios compañeros del trabajo lo calificaron como una persona violenta, que llegaba a insultarlos y que incluso a veces lo hacía a solas, lanzando amenazas de muerte sin concretar a quién.

En cuanto a su primo, al que acusaba de mantener una relación con su exmujer, dijo que en su momento montaron una empresa juntos que luego se disolvió y aunque hubo problemas siempre mantuvieron una buena relación.

Sí admitió que en un momento dado le llamó para insultarlo porque se había enterado «de que había dicho algo de su familia», pero al día siguiente le pidió perdón.

Las búsquedas en internet sobre cómo fabricar una bomba casera lo atribuyó a una broma con los amigos.

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