Ocho años de cárcel por matar a Aldo Santana

05/12/2018

La Audiencia de Las Palmas ha condenado a ocho años de prisión y a otros ocho de internamiento psiquiátrico a Adriel Hernández, de 29 años. El fallo declara que el pasado abril de 2018 mató a un varón de una cuchillada, víctima de un trastorno mental. Al parecer, dos días antes habían mantenido una discusión después de que la víctima le reclamara el mal estado de unos perritos calientes que le compró en el bazar que regentaba en la capital grancanaria.

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De acuerdo con el veredicto emitido por el jurado que revisó el caso la semana pasada, la sentencia condena a Adriel Hernández Rodríguez como autor de un delito de asesinato con la eximente incompleta de anomalía o alternación psíquica. La pena asciende a ocho años de prisión y otros ocho de internamiento en centro penitenciario psiquiátrico como medida de seguridad, y le obliga a abonar indemnizaciones por valor de 328.000 euros a los hijos del fallecido, a sus hermanos, a su pareja y al hijo de ésta. El fallo especifica que la medida de seguridad debe ejecutarse «con prioridad a la pena de prisión».

Además de estas condenas, el magistrado presidente del jurado, Secundino Alemán, impone al acusado la prohibición de residir en el mismo municipio que la familia del fallecido durante cinco años.

Los hechos sucedieron la noche del 12 de abril de 2017, cuando Hernández se dirigió a Aldo Santana A., que caminaba hacia una comisaría por la calle Concepción Arenal de la capital grancanaria, en compañía de su pareja y del hijo menor de ésta, con el ánimo de interponer una denuncia contra el condenado. Éste portaba un cuchillo que le clavó en el lado derecho del abdomen de manera sorpresiva, para darse a la fuga a continuación. La herida causó la muerte de la víctima 45 minutos después del acometimiento.

Explica el fallo que ese mismo día por la mañana, asesino y víctima se habían visto las caras en un juicio rápido por delito leve en el que ambos se habían denunciado mutuamente. Este proceso se refería a una discusión generada dos días antes, el 10 de abril, a raíz de que el hijo de la pareja del hoy fallecido acudiera al bazar del acusado a comprar unos perritos calientes, que al parecer se encontraban en malas condiciones de consumo.

Fruto de ese enfrentamiento, el acusado tuvo que ser ingresado ese mismo día en un centro sanitario, presa de un ataque nervioso. Escapó de los médicos y se personó en la puerta de la casa del fallecido, provocando una escalada de tensión y enfrentamientos, que culminó en la noche del apuñalamiento.

La sentencia de la Audiencia es susceptible de recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias.