Nuevo desafío 'narco': drones submarinos para atravesar el Estrecho con 200 kilos de droga

La policía desmantela en Cádiz por primera vez una fábrica de vehículos semisumergibles no tripulados dedicados al tráfico de estupefacientes

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDO Madrid

Drones semisumergibibles capaces de atravesar el Estrecho con 200 kilos de cocaína o hachís en sus bodegas. Sin tripulaciones. Sin riesgo de detenciones. Sin riesgo de delaciones. Y sin tener que desembolsar miles de euros para pagar a los pilotos de la narcolanchas.

Desde hace meses las fuerzas de seguridad españolas tenían información de que los narcos de Cádiz y el norte de África podían estar revolucionando el tráfico de estupefacientes con la llegada de pequeños submarinos de superficie no tripulados para introducir droga en la península. Y ahora tienen la confirmación fehaciente. La Policía Nacional ha desmantelado, por primera vez en su historia, una organización dedicada a la fabricación artesanal de navíos semisumergibles dirigidos por control remoto.

Según el Ministerio del Interior, estos especialistas, que habían nacido como un taller para hacer dobles fondos ('caletear', en el argot de los narcotraficantes) otros medios de transporte para ocultar estupefacientes, se habían especializado en los últimos tiempos en la fabricación de drones acuáticos por encargo. En su cartera, explican fuentes de la investigación, tenían como clientes a todo tipo de organizaciones criminales.

La base de operaciones del grupo desmantelado eran diferentes naves industriales de Castellar de la Frontera (Cádiz). Han sido detenidas ocho personas en municipios de Cádiz, Málaga y Barcelona. Seis de ellas ya han sido enviadas a prisión.

El balance de este golpe policial (denominado como ‘operación Kraken’ en recuerdo a la colosal criatura marina de la mitología escandinava) por el momento se cierra con ocho registros y la intervención 145 kilos de hachís, ocho de marihuana, 157.370 euros y diez vehículos.

En los talleres han aparecido además seis de los o UUV (Unmanned Underwater Vehicle, nombre técnico de estos drones submarinos) para el tráfico de droga, todos ellos de gran tamaño, con hasta doce motores y autonomía para 30 kilómetros. Tres de los drones customizados encontrados (dos de ellos en fase de fabricación y uno prácticamente concluido) debían ser entregados a narcotraficantes franceses para el transporte de importantes cantidades de cocaína.

Una vez comenzada la investigación en abril del pasado año y fruto de numerosos seguimientos y vigilancias, se constató la existencia de un grupo cuya actividad criminal tenía como clientes a otras «organizaciones delictivas de toda índole». Su especialidad era la construcción de 'caletas' en turismos o remolques para ocultar droga.

Las pesquisas se prolongaron durante catorce meses, tiempo en que se averiguó cómo estos individuos prestaban «servicios de carácter logístico a todo tipo de organizaciones criminales», llegándose a detectar a clientes de países como Italia, Francia o Dinamarca, o a miembros de otras bandas del territorio nacional asentadas en Cataluña, la Costa del Sol, el Campo de Gibraltar o Ceuta.

Policía francesa

Dado el carácter internacional de los contactos que mantenían se estableció una estrecha colaboración con la Policía Nacional francesa, ya que un importante número de estos vehículos con dobles fondos se dirigían, una vez cargados con droga, hacía el país vecino.

Además, vinculados a esta operación se ha podido identificar a varios ciudadanos marroquíes y daneses que estarían enviando desde el sur de España importantes cantidades de hachís hacía el norte de Europa destinadas a las organizaciones criminales de origen magrebí conocidas como 'Mocro-maffia'.

Al margen de los drones sumergibles, los investigadores detectaron hasta trece vehículos de distinto tipo a los que se les habrían practicado dobles fondos para ocultar y transportar drogas, algunos de ellos fabricados en el interior de remolques y capaces de albergar hasta 800 kilos.