«No tenían buena relación con los vecinos»

10/07/2019

Los hermanos hallados en La Isleta habrían fallecido a principios del pasado mes de junio, según el informe preliminar de la autopsia. Sus vecinos destacan el carácter huraño del cuidador y la mala relación que tenía con los vecinos

La tranquilidad que suele reinar en la calle Angostura, en la parte alta del barrio de La Isleta en Las Palmas de Gran Canaria, se rompió ayer de forma momentánea ante la presencia de varios medios de comunicación tras la noticia, adelantada por CANARIAS7, del hallazgo de dos hermanos muertos en el número 43 de la citada calle. Ya en la tarde del pasado viernes 21 de junio, cuando se localizaron los cuerpos, la tranquilidad se rompió de forma impactante.

«En cuanto la Policía abrió la puerta de la casa de los hermanos, el olor salió de golpe, fue como un bofetón», afirmó ayer una de las residentes.

El hallazgo de los dos cuerpos cogió también por sorpresa a los vecinos de las víctimas, dos hermanos de 70 y 74 años, que llevaban «toda la vida» residiendo en esa vivienda unifamiliar. El carácter hosco, huraño y a veces poco sociable del menor de los hermanos, y encargado de cuidar al mayor, aquejado de un patología que le mantenía en cama desde hacía años, y que le hacía depender de su hermano menor, facilitó que sus vecinos tardasen en percatarse de las semanas que llevaban sin verle, tal y como aseguraron ayer varios residentes. Algunos directamente evitaron hacer comentarios.

«No solía saludar, ni cuando te lo cruzabas de frente. No guardaba buena relación ni con los vecinos ni con sus familiares, creo que tenían varias hermanos con los que ya no se hablaban. La verdad es que no los eché de menos», afirmó una de las residentes en la vivienda ubicada frente a la de los hermanos.

El vendedor de cupones de la ONCE que suele recorrer a diario esta y otras calles del barrio, confirmaba ayer la escasa empatía y sociabilidad de uno de los hermanos, al que identifican como Ignacio, conocido como Nacho. «Si podía, evitaba cruzármelo. Fíjate si no teníamos trato que supe que eran dos hermanos al enterarme de que los habían encontrado muertos», señala.

No es el único que desconocía que en el número 43 de la calle Angostura vivían dos hermanos septuagenarios, uno de ellos de 74 años, y con una gran dependencia. «Casi ni se relacionaban con el resto de vecinos y eso que llevaban años viviendo en esa casa», apostilló un residente.

Hasta la vecina de la vivienda contigua con la de los hermanos relataba ayer episodios vividos con el menor de los fallecidos que demuestran la mala relación que mantenían. «A veces por las noches se ponía a dar martillazos en la pared que da a mi casa, y no paraba por mucho que le pedía que lo hiciese. No tenían buena relación con ningún vecino», explica en la puerta de su casa.

Todo esto explica que sus vecinos no se percatasen de la ausencia del menor de los hermanos durante varias semanas. El informe preliminar de la autopsia apunta a que los dos fallecimientos, por causas no violentas, habrían tenido lugar unas dos semanas antes del hallazgo de los cadáveres. Es decir, a principios del pasado mes de junio.

El intenso olor solía emanar de dicho inmueble con frecuencia, incluso antes del fallecimiento de Antonio e Ignacio. Un olor que sigue de vez en cuando invadiendo la calle. Ayer, varios vecinos reclamaban que se tomen medidas en la vivienda de los hermanos para erradicar le olor y el posible foco de infecciones. «Cuando sopla el viento sigue llegando el olor de la vivienda. Deberían hacer algo porque se vuelve insoportable. ¿Quién se debe hacer cargo de la limpieza de esa casa?», se pregunta una de las residentes en la casa justo enfrente de la de los hermanos.

El precinto policial sigue marcando la entrada a la casa donde tuvo lugar la tragedia mientras continúan las pesquisas judiciales que capitanea el Juzgado de Instrucción número 4 de Las Palmas de Gran Canaria para aclarar lo sucedido. Tendrá que esclarecer cuánto tiempo pasó desde la muerte del cuidador hasta la de su hermano.