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Juzgan al supuesto fletador de una patera, con nueve muertos, cuyo patrón se dio a la fuga

El patrón alegó ser menor de edad y aprovechó la protección obtenida como tal para desaparecer

EFE Las Palmas de Gran Canaria

La fuga del presunto patrón de un cayuco que dejó un saldo de nueve inmigrantes muertos tras quedar a la deriva durante casi tres semanas, quien se declaró menor y aprovechó la protección obtenida como tal para desaparecer, ha dejado sin su principal acusado al juicio para esclarecer lo ocurrido celebrado ante la Audiencia de Las Palmas, donde sí ha comparecido el supuesto cabecilla que organizaba ese viaje.

Ante el tribunal se ha sentado este martes el ciudadano maliense Sidi K., que ha sido extraditado desde Mauritania, país donde residía y del que partió rumbo a Canarias la fatídica expedición, para dirimir si, como sostiene el Ministerio Fiscal, era el máximo responsable de un negocio ilegal de traslado de inmigrantes del que formaba parte aquel viaje.

Ello implicaría que habría cometido delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros por su actividad, pero también que sería causante, en grado de homicidio imprudente, del fallecimiento de las nueve víctimas de la expedición.

Estas formaban parte de un grupo de 38 personas que partieron el 9 de octubre de 2019 de Mauritania, clandestinamente y en horas de la noche, en un cayuco que se quedó sin combustible en alta mar cuatro días después.

Con unas reservas de agua y comida que ya se habían acabado a la mañana siguiente de partir, terminó por quedar a la deriva hasta que se cruzó con ellos un barco el día 28 de ese mes, tras 19 jornadas de travesía en que siete pasajeros murieron y fueron arrojados al agua.

Otros dos fallecieron, finalmente, cuando ya habían sido rescatados y trataban de llevarlos a tierra en un barco, con lo que se elevó a nueve el balance último de los cadáveres producto del hambre, de la sed y de las inclemencias del tiempo que provocaron los hechos.

Hasta el punto, incluso, de que uno de los fallecidos era un segundo patrón que compartía tarea con el fugado Alou F., según declaraciones de algunos de los supervivientes del cayuco que han dado su versión de lo ocurrido en la vista oral del proceso en calidad de testigos protegidos, cuatro en total.

A través de grabaciones realizadas previamente para evitar su exposición a eventuales represalias de organizaciones de la inmigración ilegal, la sección sexta de la Audiencia de Las Palmas ha podido escuchar relatos entre los que no faltó el de un hombre de 30 años que contó que vio morir y hundirse en el mar a su hermano de 16.

Y, preguntado por el motivo de su fallecimiento, ha contestado, tajante, que «por la sed y el hambre», admitiendo además que llegó a pensar que él terminaría igual, respondiendo cuando le interrogaron al respecto: «sí, sí, sí».

En cuanto a las condiciones en que tuvieron que afrontar el viaje después de haber pagado por él cantidades considerables de dinero, ha dicho que «no había mucha comida» y que, de hecho, «todo se acabó», como sucedió así mismo con el combustible.

Al tiempo que ha precisado, al pedirle que lo aclarara, que se hicieron a la mar sin chalecos salvavidas pese a que no sabían nadar, un punto este que, al igual que la escasez de comida y bebida, han corroborado los otros testigos protegidos.

Todos ellos han coincidido, a la vez, en señalar como patrón a Alou F., en paradero desconocido actualmente, y como cobrador del importe que tuvieron que abonar a otro hombre llamado Yusuf, y algunos han dicho conocer a quien a fiscal ha calificado de «cabecilla de la organización» que estaría detrás de ese y otros viajes: Sidi K.

Sus palabras, pero sobre todo la información recabada a raíz de la intervención del teléfono móvil de Alou F., que demostraban su conexión con aquel porque figuraba en dos de sus contactos, en uno de ellos como «Capitán Sidi», y por conversaciones y mensajes donde hasta intercambiaban coordenadas, supuestamente de su posición cuando navegaban, demuestran su culpabilidad, según la acusación pública, que ha insistido en que va más allá de esa tragedia de octubre de 2019.

Pues -ha sostenido la fiscal- lo confirman circunstancias como que encabezaba un grupo de mensajes por móvil mediante el cual se comunicaban personas de Mali, como él, que querían ir ilegalmente a España partiendo desde su país de residencia, Mauritania, donde ha afirmado que se han recabado otros indicios de que, tras llegar en patera a Canarias en 2008 y en 2013 y ser repatriado ambas veces, optó por dedicarse a montar viajes para otros y cobrar por ello.

Frente a sus tesis y a su petición de condenar a 12 años de prisión (8 por un delito contra los derechos de los extranjeros y 4 por homicidio imprudente de las 9 víctimas), la defensa de Sidi K., quien se ha declarado inocente alegando que conocía a Alou F. de que años atrás habían sido pescadores juntos y que había hecho un grupo para ayudar a compatriotas en el móvil pero altruistamente, decepcionado de su experiencia de inmigrante, ha reclamado la libre absolución.

Ha argumentado, para ello, que lo cierto es que «todos los testigos dicen que han pagado a Yusuf, nadie a Sidi», y que, si bien en algún caso se aludió a un supuesto jefe suyo llamado así, se trataría de otra persona, ya que «es un nombre muy común en Mali», pero no de su cliente, a quien se ha acusado porque «hacía falta conseguir a alguien» a quien enjuiciar por lo sucedido, ha denunciado.