«José Carlos murió en soledad en un banco, nadie debería morir así»

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08/08/2019

Un sintecho, de 58 años, fue hallado muerto en León y Castillo, en pleno casco de la capital grancanaria a primera hora de la mañana de este miércoles. La víctima era muy conocida en el barrio

En un solitario banco a la altura del número 49 de la calle León y Castillo, en pleno casco de Las Palmas de Gran Canaria. Solo, semiacostado y con un cigarro aún por encender en la comisura de sus labios. Así aseguran los testigos que localizaron a primera hora de la mañana de este miércoles a José Carlos L., de 58 años, un sintecho conocido en todo el barrio y que solía frecuentar la zona. «Cuando lo vi por un momento pensé que estaba dormido, pero al fijarme me di cuenta de que no era así», explicaba ayer una trabajadora de un local cercano. Ella, como muchos de los trabajadores que pasan a diario por esta céntrica calle, conocían a José Carlos.

«Nadie debería morir así, en un banco en soledad y en plena calle sin que nadie se de cuenta», apunta un dependiente de un comercio a escasos metros del banco donde fue localizado. El hallazgo de su cuerpo tuvo lugar poco antes de las ocho de la mañana de ayer, según confirmaron fuentes de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria.

Al lugar acudieron un vehículo del servicio de emergencias junto con una ambulancia medicalizada del Servicio de Urgencias Canario (SUC), cuyo personal sanitario solo pudo confirmar su fallecimiento, según confirmaron fuentes sanitarias. Junto a ellos acudieron agentes de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria, que dieron el aviso del hallazago y efectivos del Cuerpo Nacional de Policía.

Autopsia

Estos últimos se encargaron de custodiar el cuerpo hasta la llegada de la autoridad judicial, que permitió el levantamiento del cadáver pasadas las nueve de la mañana.

Tras confirmar su deceso, se procedió a cubrir rápidamente su cuerpo con una sábana en un esfuerzo por preservar su intimidad. Todos los indicios apuntan a que falleció por causas naturales, si bien se le practicará la autopsia pertinente.

Alto, moreno, desgarbado y con una poblada barba, la víctima solía pasar el día en la calle, en unos bancos más cercanos hacia la plaza de La Feria, a veces con algún café en la mano. Lo recuerdan como una persona inteligente, sensible, nada violenta y algo huraña.

Llevaba años pernoctando en la calle. Formaba, junto a otro sintecho conocido como el Legionario, parte del día a día y la cotidianidad del barrio. Un rostro que ya no volverán a ver quienes residen y trabajan ahí.

«No solía pedir dinero a nadie, a veces lo hacía e intentaba devolvértelo. La última vez que lo vi fue sobre las 22.10 horas del martes, en el mismo banco donde hallaron su cuerpo. Qué triste», subrayó una vecina de la zona.