Imagen de los juzgados de la calle Secundino Alonso, en Puerto del Rosario. / c7

Imputados dos guardias civiles por el suicidio de un futbolista en el juzgado

Los agentes eran los encargados de custodiar al detenido, el delantero del Jandía Adrián Suárez, cuando éste se lanzó por la ventana tras notificarle su ingreso en prisión

Mateo Balín
MATEO BALÍN Madrid

Adrián Suárez, «Perrote», delantero de la Unión Deportiva Jandía y antigua promesa juvenil del atletismo canario, falleció el pasado 28 de septiembre al precipitarse por el patio central de los juzgados de Puerto del Rosario, en Fuerteventura. Adrián fue detenido la tarde del día 27, domingo, por la Guardia Civil en la localidad de Morro Jable, al sur de isla, donde residía. Estaba acusado de una presunta sustracción de dinero.

Este hombre de 32 años fue llevado en un primer momento a las dependencias policales. Sin embargo, dado su estado de nerviosismo, lo trasladaron de inmediato a un centro de salud, donde un médico le recetó un sedante para controlar la ansiedad. Un informe que consta en las diligencias. Luego pasó la noche en el calabozo y por la mañana fue puesto a disposición judicial.

Natural de Tindaya, Adrián compareció ante el juzgado de guardia de Puerto del Rosario y su titular ordenó su ingreso en prisión. La hora que transcurrió entre su declaración, la tramitación de todos los papeles y el fallecimiento es lo que ahora se investiga. Y de momento este jueves declararán como investigados los dos guardias civiles que custodiaban al hombre aquel fatídico lunes de otoño en los juzgados majoreros.

El magistrado quiere conocer por qué los agentes no bajaron al detenido al calabozo mientras se redactaba el auto de prisión. Un protocolo habitual para evitar males mayores y cuya responsabilidad recae en los custodios y en el propio órgano instructor, quienes deben velar en todo momento por la integridad de un compareciente privado de libertad.

«Se levantó y salió corriendo»

La franja horaria que marcará el destino procesal de los agentes, a quienes se les atribuye un comportamiento negligente por faltar a la diligencia debida, fue entre las 14 y las 14:44 de la tarde. En ese minuto la funcionaria del juzgado, Sonia A., explicaba a Adrián en qué consistía cada documento de prisión y, «de manera sorpresiva e inesperada, éste se levantó y salió corriendo hacia el pasillo donde se encuentra la sala de vistas y se lanzó por una ventana que daba al patio interior». El delantero del Jandía falleció prácticamente en el acto y su noticia causó una gran conmoción en el deporte local.

El abogado de la hermana de Adrián, Fernando Pamos de la Hoz, considera que el testimonio de la funcionaria es clave para dilucidar la responsabilidad de los agentes. Uno de los cuales, al parecer, se había ausentado unos minutos para recoger todos los documentos y preparar el traslado a prisión del detenido.

Y es que la versión de la empleada no solo es importante por lo que vio, sino para conocer la praxis habitual en el juzgado. Otra diligencia reclamada por la acusación particular consiste en comprobar si en la franja de tiempo investigada los agentes usaron sus teléfonos móviles, «y pudieron distraerse», cuando el deportista decidió tirarse por la ventana de la sede judical antes de entrar en prisión.