El mayor de los hermanos de La Isleta no figura como dependiente

11/07/2019

Ninguno de los dos fallecidos había tramitado solicitud de ayuda, de ahí que no contasen con supervisión o control público sobre la situación en la que vivían. Antonio, de 74 años y completamente impedido, murió días después de haberlo hecho su hermano al no recibir cuidados

El mayor de los hermanos hallados muertos en su vivienda de la calle Angostura, del barrio de La Isleta, el pasado 21 de junio no figuraba entre los beneficiados por las ayudas de la ley de dependencia, según confirmaron ayer fuentes de la Consejería de Empleo, Políticas Sociales y Vivienda del Gobierno de Canarias. De hecho, ni Antonio, de 74 años, ni su hermano, de 70 años, había tramitado ningún tipo de ayuda social pese a contar el primero de ellos con una gran dependencia.

Las fuentes señalaron que no figura ni en vías de trámite de las ayudas disponibles, lo que apunta a que ni tan siquiera sabían que podían optar a ellas.

Esta situación explica que ninguna administración tuviese conocimiento del estado de salud de Antonio y de que este recibía los cuidados de su hermano, de 70 años, y del que dependía por completo en su día a día y para poder sobrevivir. Vivían directamente fuera del sistema de prestaciones y ayudas. Ya este martes, tras saltar la noticia del hallazgo de los cuerpos de los dos hermanos, sus vecinos apuntaban que no recibían ningún tipo de ayuda o de visita por parte de los Servicios Sociales. Ayer, la Consejería de Empleo, Políticas Sociales y Viviendas del Gobierno de Canarias confirmaba que nunca llegaron a solicitarla.

Por no tener, el mayor de los hermanos no contaba ni con un botón de ayuda como los que cuentan varias ONG de ayuda a dependientes para poder avisar en caso de situación extrema, como la vivida a principios del pasado mes de junio cuando falleció de forma repentina y natural su hermano menor, y hasta ese momento su cuidador.

Solo, sin ayuda y sin poder pedir auxilio, Antonio moriría días después.

Tuvieron que pasar más de quince días hasta que el intenso olor que emanaba de la vivienda que ambos compartían desde hacía años, y en la que fallecieron, alertara a sus vecinos. Fue la tarde del pasado viernes 21 de junio cuando la Policía Local, acompañada de la Policía Nacional y de efectivos de Bomberos, entraba en la vivienda unifamilar hallando los cadáveres de ambos hermanos.

Los cuerpos estaban en avanzado estado de descomposición. Antonio yacía en su habitación mientras el cuerpo de su hermano fue localizado en otra estancia. El informe forense definitivo esclarecerá cuánto tiempo transcurrió entre un fallecimiento y otro.

El caso de los hermanos de La Isleta guarda similitudes con el fallecimiento de Jacinto, de 75 años, y Blanca Nieves, de 68 años y postrada en una cama, en su vivienda de la calle Suárez Naranjo, de la capital grancanaria. Él se dedicaba en cuerpo y alma al cuidado de su mujer. Ambos fueron rescatados en estado muy grave el 26 de febrero de 2015, ella en parada cardiorrespiratoria y él con un cuadro severo de deshidratación y desnutrición. Fallecían 24 horas después en el Negrín. Una caída en la vivienda desembocó en una tragedia que consternó al barrio.