El fútbol, la trampa que usó Kenneth, el presunto depredador sexual
La Guardia Civil cifra en 61 los menores víctimas de abusos. Kenneth V.V. ofrecía a los chicos falsas oportunidades de promoción en el mundo del balompié
La Guardia Civil ha detenido a Kenneth V.V., nacido el 22 de noviembre del año 2000, por cometer graves delitos de abusos sexuales y corrupción de menores, haciéndose pasar por representante deportivo. La investigación, bautizada como 'Fake manager', ha identificado a 61 víctimas, todas ellas menores de edad, que no habían formalizado denuncia antes. En algunos casos, el ahora detenido llegó incluso a mantener relaciones íntimas con algunas víctimas. Ingresó en prisión el 13 de noviembre.
Siempre estuvo relacionado con el mundo del fútbol. Trabajó incluso en las categorías inferiores de la Unión Deportiva Las Palmas y llegó a ser ayudante en varios equipos. En el club amarillo destaca su participación como colaborador en 2021 de Juan Manuel cuando participaba arbitrando al Equipo D, formado por jóvenes de entre 14 y 20 años en riesgo de exclusión social o tutelados por medidas judiciales. También actuó como árbitro en categorías inferiores. También militó en otros equipos de fútbol base como el San Juan Tres Palmas o el Real Club Victoria.
Aparte de esta labor, se publicitaba en internet y redes sociales como «Personal trainer desde 30,00 €». En su perfil, el detenido se definía como «un pibe de 19 años. Tengo titulación nivel 2 del técnico deportivo. Tengo titulación nivel 2 del técnico deportivo en fútbol. Entreno a dos equipos en la isla. Y siempre consigo mis retos. También llevo 4 años como árbitro de fútbol. Soy una persona sencilla amable simpática. Me gusta tratar a la gente con mucha educación y enseñar a la gente a lo que me pide».
En las redes sociales, incluía además fotos de comidas y encuentros con menores con mensajes como este: «No siempre tiene que ser todo dentro del campo de fútbol, también la vida fuera del campo es importante y crear momentos especiales». En otro se podía leer: «Lo bonito son estos pequeños momentos con tus jugadores que se quedan en el recuerdo».
La operación se inició a raíz del testimonio de una de las víctimas, quien, con apoyo psicológico, reveló los abusos sufridos en diciembre de 2024. Este primer testimonio resultó determinante, dado que ninguna de las demás víctimas había denunciado previamente.
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La gravedad de los hechos se ve reforzada por el abuso de una posición de confianza y autoridad
A partir de ese momento, y tras la recopilación de los primeros indicios de los hechos en marzo de 2025, se iniciaron las actuaciones correspondientes para el esclarecimiento de lo ocurrido. El éxito de la investigación se sustentó en el análisis minucioso del contenido del teléfono móvil intervenido al detenido y en la obtención de múltiples declaraciones tanto de víctimas como de testigos.
El método de actuación del presunto autor, identificado entre los menores bajo un apodo, era altamente planificado y estructurado. Operaba en el entorno digital, como suelen hacer los agresores sexuales en internet, empleaba técnicas de manipulación emocional para obtener material de contenido sexual y propiciar encuentros presenciales, que llegaron a materializarse en varias ocasiones.
Métodos de engaño
El detenido combinaba dos métodos de engaño especialmente eficaces. Por un lado, utilizaba su identidad como supuesto mánager deportivo, presentándose como un profesional con contactos y ofreciendo a los menores falsas oportunidades de promoción: pruebas en clubes de alto rendimiento, inclusión en bases de datos profesionales o difusión de sus perfiles en redes especializadas.
Estas promesas se convertían en un instrumento de manipulación para generar una deuda de gratitud que derivaba en la obtención de favores de carácter sexual, incluyendo la solicitud de material pornográfico o la concertación de encuentros íntimos.
Por otro lado, empleaba identidades falsas femeninas para ampliar su alcance y reducir las suspicacias de los jóvenes. A través de estos perfiles en redes sociales, introducía paulatinamente conversaciones de contenido sexual, solicitaba imágenes íntimas y enviaba material pornográfico, con el fin de normalizar estas conductas. Las víctimas relataron que mostraba insistencia reiterada en tratar temas sexuales y en requerir fotografías de carácter explícito.
El individuo también se aprovechaba de su aparente posición de autoridad como representante deportivo para ejercer control sobre los menores, quienes obedecían sus instrucciones sin cuestionarlas, incluso cuando estas se alejaban del ámbito estrictamente deportivo. Los investigadores detectaron asimismo la existencia de perfiles falsos administrados por el detenido para captar nuevas víctimas, ofreciendo dinero a cambio de actos sexuales.
Durante el transcurso de las pesquisas, la Guardia Civil constató que el detenido había incumplido las medidas judiciales impuestas tras su primera detención. A pesar de la prohibición de ejercer actividades vinculadas con menores, organizó un viaje deportivo en el que participaban varios de ellos. Puestos los hechos en conocimiento de la autoridad judicial, el pasado 12 de noviembre de 2025 fue nuevamente detenido, decretándose su inmediato ingreso en prisión por quebrantamiento de las medidas cautelares.
El detenido había incumplido las medidas judiciales impuestas tras su primera detención
En el marco de esta nueva actuación, se practicó un registro domiciliario que permitió a los agentes incautar nuevos elementos de interés, actualmente sometidos a análisis.
La gravedad de los hechos se ve reforzada por el abuso de una posición de confianza y autoridad. La mera captación de menores con fines sexuales constituye ya una vulneración de su libertad e indemnidad sexual, lo que justifica plenamente la intervención penal.
La operación 'Fake manager', con un total de 61 víctimas identificadas, subraya la importancia de concienciar a las familias y a los menores sobre los riesgos del denominado 'grooming', esto es, la manipulación intencionada por parte de un adulto para ganarse la confianza de un menor con fines de abuso sexual. La peligrosidad del detenido radicaba no solo en su capacidad de engaño y persuasión, sino también en su temerario incumplimiento de la autoridad judicial al continuar con sus actividades mientras se encontraba bajo investigación.