Águila de Harris. / Agentes Medioambientales de Albacete

Capturan un águila que atacaba a humanos en un pueblo de Albacete

El animal, originario de América, pertenece a un aficionado a la cetrería y se había escapado

J.M.L. Albacete

Mide apenas medio metro de longitud y algo más de un metro de envergadura. Su aspecto es majestuoso, como el de las águilas, pero cuando se estresa puede causar graves daños al ser humano. Esto lo acaban de comprobar los vecinos de Tobarra, localidad de Albacete de 7.700 habitantes, que desde hace unos días se vieron obligados a convivir con un «vecino» más, un ejemplar de Águila de Harris, especie que habita en toda América y que también es conocida como aguililla rojinegra, gavilán mixto, gavilán acanelado o peuco. Su nombre científico es «Parabuteo unicinctus»,

El animal pertenece a un aficionado a la cetrería de Murcia. El águila Harris se escapó hace varias semanas y decidió asentarse en Tobarra. Hasta aquí, todo normal. El problema es que el rapaz empezó a atacar a los humanos con los que se encontraba, sobre todo mujeres y niños a los que se encontraba en la calle. El pánico se extendió enseguida en este municipio limítrofe con la Región de Murcia y tuvieron que intervenir agentes medioambientales de la provincia de Albacete en colaboración con el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil.

«Ave en perfecto estado de salud»

Finalmente, el ave fue capturada y enviada al Centro de Recuperación de la Fauna Salvaje de Albacete, dependiente de la Consejería de Desarrollo Sostenible de la Junta de Castilla-La Mancha. Esta rapaz de plumaje marrón se encuentra «en perfecto estado de salud», según Desarrollo Sostenible, y posee una anilla identificativa tras haber sido criada en cautividad.

Su captura no ha sido nada sencilla pues se movía por los postes de luz del pueblo que empleaba a modo de atalaya de vigilancia. Han tenido que utilizarse señuelos de caza de aves vivas, carne, trampas, cepos y redes, hasta que el águila de Harris ha sucumbido al engaño y ha acabado siendo cazado en un poste de más de cinco metros de altura. Para ello, ha habido que analizar y estudiar las costumbres del ave para capturarlo con una trampa diseñada especialmente para la ocasión.

Tanto el cuerpo de Agentes Medioambientales como el SEPRONA han destacado esta intervención ya que estas aves no autóctonas pueden mezclarse con otras y representar un auténtico peligro para la supervivencia de especies autóctonas.