La única plaza de toros hexagonal del mundo / Ayuntamiento dew Almadén

Vuelve a abrir la única plaza de toros hexagonal del mundo

Además de acoger festejos taurinos, la plaza ciudadrealeña de Almadén también funcionará como hospedería

J.M.L. Ciudad Real

La única plaza de toros hexagonal del mundo, la de Almadén (Ciudad Real), volvió a abrir sus puertas este domingo después de años de rehabilitación con una corrida para festejar el acontecimiento. Sin embargo, esta histórica y curiosa plaza, construida en el siglo XVIII, también será hospedería y entrará a formar parte de la Red de Hospederías de Castilla-La Mancha.

Su historia se remonta a mediados del siglo XVIII. Fue levantada entre 1752 y 1765 con el fin de recaudar fondos para construir el Real Hospital de Mineros de San Rafael mediante la celebración de festejos taurinos. Por entonces los accidentes laborales eran habituales en las minas de mercurio de Almadén, explotadas desde la época de los romanos. Además, un incendio que afectó a las minas y que duró dos años y medio obligó a agilizar las obras de la plaza de toros entre 1755 y 1757 para dar trabajo a los mineros sin actividad y evitar su emigración a otras zonas en busca de empleo.

Viviendas para mineros

Finalmente, las obras costaron 320.000 reales de vellón y la plaza, con capacidad para 4.000 espectadores, acogió los primeros festejos taurinos costando el asiento un real. El edificio está compuesto por 24 viviendas situadas en dos plantas ya que se alquilaban a trabajadores de las minas para financiar la construcción del Hospital de Mineros. Esta circunstancia ha favorecido su conversión en hospedería y que pueda albergar también un restaurante, un museo taurino y la oficina comarcal de turismo.

Otra curiosidad de esta original plaza de toros es que la fue la única de España que pudo organizar corridas de toros entre 1754 y 1759, años en los que estuvieron prohibidas por orden de Fernando VI con el objetivo de recuperar la cabaña del toro de lidia. El hecho de que el coso sirviera para financiar el Hospital de Mineros pesó en la decisión real de hacer la vista gorda en el caso de Almadén.

A finales del siglo XX, en 1979, fue declarada Monumento Histórico-Artístico y también Bien de Interés Cultural y este domingo volvió a abrir sus puertas después de unas obras de rehabilitación que han acabado con problemas de humedades y filtraciones que estaban afectando a la cubierta. A partir de ahora será posible hospedarse en sus antiguas viviendas y disfrutar, al mismo tiempo, de festejos taurinos en una plaza catalogada de tercera categoría, clasificación en la que influyen su historia, número y tipo de espectáculos taurinos que organizan y su aforo.