La colada del volcán Cumbre Vieja arrasa una carretera de La Palma. / sergio pérez / reuters/Vídeo: Atlas

El volcán de La Palma ya ha obligado a desalojar a 7.000 personas

Un terremoto de magnitud 4,5, el mayor registrado hasta ahora, sacude la isla, aunque no preocupa por su gran profundidad

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUA Madrid

El volcán de la Palma se muestra inmisericorde. La lava que manaba del interior de la tierra desbordó este jueves el cono principal. Este fenómeno no tiene que tener mayores consecuencias, ya que la corriente acabará insertándose en la colada principal, según el pronóstico de los expertos.

Unas 300 personas de Los Llanos de Aridane tuvieron que ser desalojadas ante el peligroso avance de la lava, aunque muchas de ellas ya lo habían hecho antes. En apenas dos días han sido evacuados unos 1.100 vecinos, lo que eleva el número de desalojados por encima de los 7.000.

La isla registró más de medio centenar de terremotos, uno de ellos de magnitud 4,5, el mayor desde que comenzó la erupción volcánica en la isla. El seísmo, según informó el Instituto Geográfico Nacional, tuvo una profundidad de 37 kilómetros y se produjo en torno a la 1.30 de la madrugada en la villa de Mazo.

Dos enjambres sísmicos se mantienen activos entre los 15 y 30 kilómetros por debajo de la corteza terrestre y generan continuos terremotos. De acuerdo con los expertos, pueden ser indicadores de la existencia de sendos reservorios de magma que pugnan por salir de su encierro. No se descarta que estos depósitos estén conectados entre sí y alimenten la erupción del Cumbre Vieja.

La colada que entraña más riesgo discurre por la cara noroeste y es la que provocó la práctica destrucción del polígono industrial del Callejón de La Gata y la nave en la que se ubicaba un supermercado de la cadena Spar, así como un campo de fútbol. Con todo, los dos apéndices de este frente, que es el que movió a las autoridades a decretar la nueva evacuación, están perdiendo fuelle debido a que la lava se está haciendo cada vez más viscosa y su avance se ralentiza al tener que arrastrar gran cantidad de material volcánico. Las coladas han cubierto una superficie de 674,5 hectáreas de terreno, 34,2 más que el día precedente, y cada día sorprenden a los vulcanólogos por su comportamiento cambiante.

La calidad del aire es un factor de inquietud para las autoridades, dado que está prevista la entrada de una masa de aire sahariano que, mezclada con las partículas del volcán, podría obligar a nuevos confinamientos. Este jueves se mantenían en funcionamiento todos los aeropuertos del archipiélago canario, según el gestor aeroportuario AENA.

La deformación del terreno ha aumentado en más de cinco centímetros, a tenor de la medición efectuada en una de las estaciones, una mala noticia que aleja la posibilidad de extinción del volcán. Tampoco la expulsión de dióxido de azufre a la atmósfera remite. De hecho, el miércoles se emitieron 15.995 toneladas, una cantidad muy elevada.

El presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, aseguró que este volcán es el más letal en la historia de las islas, pues ya ha emitido más material magmático que el San Juan y el Teneguía juntos. La única buena noticia es que no ha habido ningún muerto.