El papa Francisco. / Afp

El Vaticano publica un «manual de instrucciones» para responder a la pederastia

«Tiene por objeto tomar la mano de quienes deben ocuparse concretamente de los casos de principio a fin», explica el cardenal Ladaria, prefecto de Doctrina de la Fe

DARÍO MENOR Roma

Ninguna autoridad de la Iglesia católica puede ya justificar su falta de respuesta ante un posible caso de pederastia aduciendo que no sabe cuál es el procedimiento a seguir. La Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), el 'ministerio' vaticano que se encarga de juzgar los abusos sexuales a menores cometidos por eclesiásticos, publicó este jueves un manual en el que explica paso a paso qué hay que hacer, desde la que se entiende por delito a cómo realizar la investigación previa, pasando por las medidas cautelares a adoptar, las consecuencias penales o los derechos del acusado.

El vademécum no es un texto magisterial ni tampoco cambia la legislación vigente de la Iglesia, pues se limita a recoger lo que dice al respecto el derecho canónico y las últimas leyes impulsadas por el Papa Francisco, Benedicto XVI y Juan Pablo II para hacer frente a este problema. «Se propone clarificar el itinerario», puede leerse en la introducción del texto, en el que se recomienda su cumplimiento para «hacer más clara la administración de la justicia». Titulado 'Vademécum sobre algunas cuestiones procesales ante los casos de abuso sexual a menores cometidos por clérigos', el documento será periódicamente actualizado conforme se aprueben nuevas normas o la CDF plantee la necesidad de que se aclare algún punto.

«Es un 'manual de instrucciones' que tiene por objeto tomar la mano de quienes deben ocuparse concretamente de los casos de principio a fin, es decir, desde la primera noticia de un posible delito hasta la conclusión final del caso», explica el cardenal jesuita español Luis Ladaria Ferrer, prefecto de la CDF. El documento es en parte fruto de la conferencia sobre protección de menores que se celebró en el Vaticano en febrero de 2019 con presencia de los episcopados de todo el mundo. Al inicio de aquel significativo encuentro el Papa Francisco ya planteó que era preciso elaborar cuanto antes un vademécum práctico en el que se especificasen los pasos a seguir cuando surgiera un posible caso de pederastia.

Para Ladaria, el manual ofrece al obispo o superior de una comunidad religiosa un «camino que se adentra en el denso bosque de normas y prácticas», ante el que es habitual no tener del todo claro «la dirección a seguir». La CDF, explicó el prefecto, había recibido «numerosas solicitudes» de parte de obispos y superiores para poder contar con «un instrumento que les ayude en la delicada tarea de llevar correctamente los casos en los que están implicados diáconos, sacerdotes y obispos cuando son acusados de abusos a menores».

Desde el año 2001 la CDF se ha encargado de unas 6.000 denuncias a presbíteros por haber supuestamente cometido actos pederastas, según desveló en un artículo en la revista 'Ecclesia' Jordi Bertomeu, sacerdote español que trabaja en el antiguo Tribunal del Santo Oficio. En el mundo hay unos 466.000 clérigos en activo. Entre los eclesiásticos sospechosos de haber cometidos estos delitos está el obispo argentino Gustavo Óscar Zanchetta, muy cercano al Papa, pues se confesaba con él cuando era cardenal e incluso se considera su «hijo espiritual».

Aunque ha sido acusado por dos seminaristas de la diócesis de Orán (norte de Argentina) de abusar sexualmente de ellos, Zanchetta ha vuelto a su puesto como asesor de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), el organismo que gestiona los bienes inmobiliarios de la Santa Sede, valorados en más de 3.000 millones de dólares. Francisco le nombró para ese cargo a finales de 2017 para mantenerle alejado de Argentina. Zanchetta fue suspendido temporalmente a principios de este año, cuando la Santa Sede informó de la apertura de una investigación por los supuestos abusos sexuales, pero en las últimas semanas se ha reincorporado a su puesto.