Una flor para el bebé que nació y murió en la patera

14/02/2020

El Ayuntamiento de Teguise (Lanzarote) planea poner en marcha una campaña para animar a los vecinos a depositar una flor en la tumba de los inmigrantes que descansan en ese camposanto en tumbas que nunca nadie visita; el último, el bebé que nació y murió en una patera el 8 de enero.

El cementerio de Nuestra Señora de las Nieves es el único de Lanzarote que cuenta con una zona musulmana y el ayuntamiento ha abierto sus puertas a cualquier difundo de esa religión que haya fallecido en la isla, si su familia no puede trasladar sus restos a su lugar de origen, por las circunstancias que sean.

"Este es un cementerio muy extenso y todos merecen un reposo digno. El Ayuntamiento ha querido responder a las necesidades de todas aquellas personas que pierden la vida de forma trágica y a las que no se puede devolver a su país de origen para que sean enterrados por sus familias", apunta el concejal Eugenio Robayna.

En este cementerio de Lanzarote, son ya varias decenas las tumbas que recuerdan la peor cara del fenómeno de las pateras, la de quienes lo pierden todo en su sueño por buscarse una vida mejor.

"En el cementerio hay muertos de la tragedia de los Cocoteros (el naufragio de una patera en el que perecieron 25 personas a esos metros de la costa, en 2009), también hay musulmanes con arraigo aquí y muchos otros que no han sido identificados y cuyas familias están muy lejos", explica el edil responsable del camposanto.

El último caso ha sido el del bebé que nació y murió en el interior de una patera que llegaba a Lanzarote el mes pasado. Se llamaba Alhassan Bah, según ha revelado la cadena SER en Lanzarote, y su madre no pudo desplazarse a su entierro desde el albergue de una organización humanitaria de Gran Canaria donde la han acogido.

Pero como sus vecinos de camposanto, el pequeño Alhassan está enterrado en una tumba de piedras humilde y sin nombre.

La villa de Teguise se solidariza desde hace tiempo con todas aquellas personas que pierden la vida de esa forma trágica y con sus familiares.

El concejal asegura que "es la comunidad musulmana la que se pone en contacto" con el su Ayuntamiento para estos entierros, porque "ningún otro municipio se ha mostrado predispuesto" a acogerlos.

El proceso, según explican los responsables del Consistorio, es el habitual, con la particularidad de que corresponde a la comunidad musulmana colocar a los difuntos conforme dispone su religión.

"Son ellos quienes deciden ponerlos siempre mirando a La Meca, mientras que el Ayuntamiento únicamente ofrece sus servicios, poniendo la mano de obra", aclara Eugenio Robayna.

Las decenas de tumbas de los inmigrantes que han muerto buscando una vida mejor en Lanzarote no reciben visitas y tampoco tienen flores. "Tenemos alrededor de 35 personas musulmanas enterradas en este cementerio del municipio y nos hemos propuesto hacer una campaña con el objetivo de concienciar a la sociedad lanzaroteña para que, en sus visitas al cementerio, dejen alguna flor junto a las tumbas de estos difuntos", explica Robayna. EFE

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