Un verano saludable para los más pequeños

13/08/2019

Deshidratación, infección de oídos o picaduras de mosquitos pueden fastidiar las vacaciones de los más pequeños. Baños en playas y piscinas, exposición al sol, cambios en los hábitos alimenticios pueden llevar aparejados algunas consecuencias de fácil prevención.

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El doctor Jesús Poch, jefe de Urgencias Pediátricas de Hospitales Universitarios San Roque en Maspalomas, recomienda seguir una serie de pautas para prevenir incidentes y garantizar el disfrute familiar durante la época estival.

Protección solar. Los niños tienen la piel “más sensible” frente al sol que los adultos. Por eso es necesario protegerlos adecuadamente con crema solar. La misma debe aplicarse antes de exponerse al sol -especialmente en la cara- sin olvidar las orejas, la nuca o las manos. Y renovarla después del baño o pasado el tiempo que recomiende el fabricante. También es recomendable el uso de gorras y asegurar una zona de sombra.

Baños. Si vamos a ir a la playa con niños hay que asegurarse de que las aguas no son peligrosas. En todas las zonas de baño se iza una bandera que indica el estado del mar y seguir las instrucciones del personal de socorro.

Piscinas. Si en lugar de mar abierto optamos por un día de piscina es necesario comprobar que el agua está limpia y bien clorada.

Zambullidas. Tirarse de cabeza, tanto en piscinas como en la playa, sin comprobar cuánto cubre el agua no suelen terminar bien. Es recomendable que nos aseguremos que los más pequeños pueden disfrutar del día de playa o piscina en seguridad y enseñarles a no cometer imprudencias.

Alimentación. En verano padres y madres abren la mano a que los más pequeños tomen más dulces y golosinas. Ojo con aquellos que contengan merengues y cremas. Las altas temperaturas pueden afectar a su estado si no están adecuadamente refrigerados y causar un problema estomacal.

Higiene. Las frutas y las verduras, especialmente aquellas que se pueden tomar con cáscara, deben estar adecuadamente lavadas. También es necesario extremar las medidas de higiene cuando se va a comer o tras ir al baño. En ambos casos debemos enseñar a los más pequeños a que hay que lavarse las manos, con ello evitaremos las temidas gastroenteritis y muchos otros problemas sanitarios.

Otitis. Tras un chapuzón es necesario secarse bien los oídos y los ojos para evitar otitis o conjuntivitis.

Hidratación. Muchas veces los más pequeños están tan entretenidos jugando en el agua que se les olvida beber y se deshidratan. Padres y madres deben recordarles que beban líquidos, sobre todo agua o zumos naturales. La piel pálida o las ojeras son alguno de los síntomas que nos pueden alertar. También es recomendable hidratar la piel tras un baño en la playa o en una piscina.

Bebés. Hay que evitarles los llamados golpes de calor. Lo recomendable es no exponerlos al sol en las horas centrales del día.

Hongos. En las zonas húmedas es recomendable llevar calzado para evitar infecciones por hongos. También en las duchas. De la misma forma, es aconsejable no permanecer demasiado tiempo con el bañador mojado.

Picaduras. En verano son frecuentes las picaduras de mosquitos, así como la de medusas. Si la zona se enrojece más de lo que sería habitual es recomendable acudir a un especialista para que nos recomiende el mejor y más adecuado tratamiento según el caso. En el caso de las medusas, además, hay que comprobar que no se ha quedado un tentáculo adherido a la piel y se recomienda lavar la zona con agua de mar.

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