El expolítico nacionalista se enfrenta a 15 meses de prisión por falsedad

Mauricio, solo y sin coartada

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11/07/2018

Con 76 años y el pelo totalmente blanco, el exlíder nacionalista grancanario José Carlos Mauricio compareció ante el tribunal para presenciar como se iba a convertir en su suicidio judicial lo que él mismo calificó como «un favor que me pidió un amigo por amor».

Mauricio se puso en la piel de Gary Cooper y afrontó la vista oral Solo ante el peligro, acusado de haber cometido un delito de falsedad en documento oficial en unos hechos ocurridos en el periodo de tiempo que transcurrió entre octubre de 2013 y noviembre de 2014. ¿El motivo? Haberle hecho un contrato de trabajo presuntamente falso a Mayra Despaigne Díaz –la pareja sentimental del decano de la Facultad de Economía de la ULPGC, Juan Manuel Benítez del Rosario–, a cargo de la Fundación Centro de Estudios Canarios que el expolítico presidía. Y todo ello para que la mujer, de nacionalidad cubana, pudiera conseguir el permiso de residencia y trabajo en España.

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Pues Mauricio se presentó ante el Juzgado de lo Penal nº 2 de Las Palmas de Gran Canaria sin chaleco antibalas aún sabiendo que sus compañeros de banquillo, Benítez y Despaigne, iban a confesar los hechos asumiendo que cometieron sendos delitos, como así consideró la fiscal Teseida García en su escrito de acusación. Ambos dieron un paso al frente reconociendo que habían delinquido tras alcanzar un acuerdo con el Ministerio Público por el que reduciría la petición de penas de un año y tres meses que interesaba para cada uno de ellos, a seis meses de prisión y multas de 1.800 euros para cada uno de los miembros de la pareja, unas condenas que permitirían, además, a Despaigne permanecer en España y no ser expulsada a Cuba.

Pero Mauricio quiso acogerse a su derecho de defensa, a pesar de los numerosos cortes que sufrió a manos de la magistrada Mónica Oliva. Su señoría no permitió que el expolítico hiciera de su testifical, un mitin de aquellos que protagonizó en los 90, y tuvo que reprenderle en cinco ocasiones para que se ciñera a los hechos. «El discurso del acusado es contradictorio, Despaigne no ha trabajado para la fundación y encima le pagaban de manera irregular con un recibo hecho por alguien que ha sido cargo político, por lo que se ratifica que ha sido con ánimo espurio», le dijo la fiscal.