Tribunales

La estafadora era adicta a la droga y al casino

17/02/2020

La mujer investigada por ser la presunta cabecilla de una trama que estafó presuntamente a, al menos, 19 personas en la compra de inmuebles embargados, reconoció los hechos tanto ante la Policía como la autoridad judicial y afirmó que delinquió a propuesta de Antonio C. L. –el otro investigado– y lo hizo porque era adicta a la cocaína y al casino y quería aparentar «una vida que no tenía», dijo.

Cathaysa del Pilar G. M., de 37 años, que fue detenida y puesta en libertad con cargos al igual que su supuesto cómplice, declaró en dos ocasiones para dar explicaciones sobre esta trama que la llevó al calabozo. En la primera de sus comparecencias, relató a los investigadores que comenzó a realizar las estafas a personas de su entorno después de hacer amistad con Antonio C. L., un arquitecto al que conoció por Facebook en noviembre de 2018.

Tras entablar una «estrecha amistad», surgió «el asunto porque Antonio tenía un colaborador para el que trabajaba, contratista de alto poder adquisitivo y que tenía la posibilidad de quedarse con propiedades embargadas de la Agencia Tributaria», manifestó.

«Lo gastaba en cocaína, en el casino y en aparentar otra vida»

Según la dicente, «durante una comida en febrero o marzo de 2019», Antonio le comentó «que se iba a jubilar» y no iba a tener una pensión. Además, manifestó que «él quería montar un hotel en Pravia (Asturias) y necesitaba una inversión de 70.000 euros», por lo que acordaron «utilizar esos conocimientos en los procedimientos de embargos y subastas» para obtener dinero de terceros que ella conocía «ofreciendo pisos inexistentes supuestamente embargados», dijo la investigada a los policías.

Pagos.

Cathaysa del Pilar G. M. admitió haber sido la que recibió los pagos de las personas afectadas y que los investigadores cifran en un total de 155.302 euros, dinero que «una vez ingresado en mi cuenta, lo sacaba de la misma en el mismo momento en que tenía confirmación del ingreso», confesó. La mayor parte de este dinero declaró que lo gastaba «con un amigo mío llamado Marcos en cocaína, en el casino y en aparentar una vida que no tenía», argumentó la investigada, señalando a esta persona como la «primera con la que consumí cocaína» en el año 2018.

Los investigadores cifran en, al menos, 155.302 euros el dinero estafado a 19 personas

También dijo que le daba una parte de este montante a Antonio «porque colaboraba en las estafas y se lo tenía que dar», detalló Cathaysa a los agentes que la interrogaron.

En esta primera declaración llevada a cabo el 6 de febrero pasado, solo incriminó en los hechos al arquitecto –que negó en su declaración su supuesta participación en las estafas–, pero en la segunda que prestó ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Las Palmas de Gran Canaria cuatro días más tarde, incriminó también al antes referido amigo suyo llamado Marcos, no solo como un mero participante más en esta trama, sino como el auténtico autor intelectual de la misma. El mismo fue identificado posteriormente por los investigadores y ha sido citado para prestar declaración en los próximos días.

A preguntas de la magistrada instructora de este procedimiento, Luz Calvé Mortes, Cathaysa volvió a ratificar lo narrado en la comisaría pero añadió el dato de que «Marcos es el artífice de todo», sostuvo. «En una cena hablamos y me propuso esta estafa y me dijo que estaba muy relacionado», manifestó. Dijo que le nombró a un señor –refiriéndose a Antonio– que «se dedicaba a esto» y ella sería la que «daba la cara y hablaba con los perjudicados». Posteriormente, declaró que «no iba a porcentaje» con el dinero que estafaba a las víctimas sino recibía «lo que él quería», refiriéndose nuevamente a Marcos, quien no figura como investigado en este procedimiento judicial. «Ahora me siento protegida, por eso no había declarado antes contra Marcos», dijo a la magistrada instructora.

Le «salvó la vida».

Cathaysa se refirió al arquitecto Antonio C. L. como una persona que «participó salvándome la vida» ya que todo el dinero «se lo llevó Marcos» mientras el propio Antonio «permanecía en el anonimato y no se beneficiaba de todas las estafas», señaló. «Antonio no pertenecía a la Agencia Tributaria y se hacía pasar como tal con los clientes», añadió e indicó que el investigado la ayudaba económicamente ya que tenía problemas para hacer frente a su vida de excesos y sus tres hijos.

Cathaysa del Pilar G. M., desempleada desde el año 2012, fue detenida el pasado 5 de febrero en la calle Costa Rica, de la capital grancanaria, y fue puesta posteriormente en libertad provisional sin fianza con la obligación de comparecer en el juzgado los días 3 y 18 de cada mes. Su confesión y colaboración fue valorada por la magistrada para decretar su libertad con cargos.

El arquitecto negó participar en la estafa.

Mientras Cathaysa del Pilar G. M. incriminó directamente al arquitecto Antonio C. L., éste último se desentendió de los hechos y negó ante la magistrada instructora su participación en los mismos.

Declaró que había conocido a la investigada hace dos años por Facebook y ella le comentó que era azafata, estudió Derecho y Empresariales y tenía «un grupo de amigos que compraban y vendían pisos», dijo. Negó en todo momento haberse hecho pasar por trabajador de Hacienda ni conocer a Marcos –a quien Cathaysa apunta como el jefe de la trama–.

«No participé en ninguna estafa ni conocía a los perjudicados»

Apuntó Antonio que en noviembre de 2018 Cathaysa le dijo que «no podía pagar a Hacienda» y que su marido «no le pagaba la pensión» y por ello le realizó una transferencia inicial de 2.600 euros. Después, le volvió a decir que «no tenía ni luz ni agua» por lo que llegó a pagarle «la renovación de la matrícula» de sus hijos, los «invitaba a comer o le hacía algunas compras».

Detalló varias transferencias más que efectuó a la cuenta de la investigada y se consideró un perjudicado más debido a que no le devolvió el dinero prestado, según él, unos 8.000 euros en total. Antonio manifestó a la autoridad judicial que no había participado en ninguna estafa, que no conocía a ninguno de los perjudicados y que en una ocasión envió a Cathaysa un audio de voz repitiendo lo que ella le pidió que dijera, pero desconocía cuál era el destinatario final del mismo.

Antonio C. L. también se encuentra en estos momentos en libertad provisional.