Tribunales

El TS rebaja las condenas en el caso catatónicos

08/02/2020

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo (TS) estimó el recurso presentado por las representaciones legales de los cuatro hermanos condenados por estafa en el caso de los falsos catatónicos y redujo de manera sustancial las penas a las que fueron condenados en su día por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas.

El Alto Tribunal avaló la tesis planteada por los letrados Eduardo López Mendoza y Fernando Hernández Méndez, determinando la revocación parcial, pero sustancial de la sentencia, ya que la Audiencia Provincial redactó defectuosamente los hechos probados, como argumentaron los recurrentes. Estas defensas defendieron que los hechos probados deben incluir siempre, rigurosamente, los hechos objeto de reproche penal y no se pueden suplir o sustituir dichos hechos probados por posteriores consideraciones en los fundamentos jurídicos de la sentencia. Ello implica su nulidad y su posterior revocación en lo sustancial.

De esta forma, el Supremo dejó sin efecto la condena por falsedad en documento oficial y el concurso de delitos.

El resultado es que el Supremo anuló la resolución en su parte sustancial y las penas se redujeron también de forma significativa. Así, Eugenio A.J. pasó de tres años, seis meses y un día de prisión a dos años; Claudia y Rosa A.J. de doce meses y un día a cuatro meses de prisión que pueden ser sustituibles por multa y Eliria A.J. no cumplirá 21 meses y un día, sino 16 meses de prisión. Al ser todas las penas inferiores a dos años, ninguna implica el ingreso en prisión de los condenados por este procedimiento. El Supremo anuló también todas la multas.

Hay que recordar que la Fiscalía acusó a estos hermanos de haberse confabulado con la intención de obtener prestaciones de incapacidad permanente de la Seguridad Social en sus distintos grados, fingiendo sintomatología clínica falsa para simular una situación de incapacidad absoluta para trabajar a través de síntomas clínicos exagerados. Los mismos los llevaban a cabo, ya fuese de forma natural o mediante la ayuda de fármacos que no se correspondían con la realidad de los diagnósticos clínicos ni con la actuación en su vida diaria laboral entre los años 2006 y 2008.