El Supremo rebaja la condena al asesino del camarero de Pájara

02/01/2018

El Supremo ha rebajado la condena por asesinato al vecino de Fuerteventura que el 3 de marzo de 2015 acabó con la vida del camarero que le había arrebatado a la novia. La Sala entiende que la agravante de descampado venía subsumida en la alevosía, y reduce la pena de 17 años y medio a 16.

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha estimado parcialmente el recurso de casación presentado por la defensa de Pedro Montelongo Bencomo contra la sentencia de la Audiencia Provincial de Las Palmas que en noviembre de 2016 le condenó a 17 años y seis meses de prisión como autor del asesinato del joven Daniel Moreno, de 26 años y natural de Talavera de la Reina, cosido a puñaladas el 3 de marzo de 2015 en una zona despoblada de Morro Jable (Pájara, Fuerteventura).

La Sala ha apreciado la tesis de la defensa referida a que se aplicó indebidamente a la acción homicida del acusado la agravante de aprovechamiento de las circunstancias del lugar [los antiguos conceptos de nocturnidad y descampado], y ha admitido el criterio de esta parte de que tales condicionantes ya venían subsumidas en la alevosía que convirtió la acción homicida en asesinato. Así, el fallo dictado por el magistrado Antonio del Moral reduce a 16 años una condena elevada a 17 años y seis meses por la Audiencia, que por otro lado se limitó a dar forma jurídica al veredicto del jurado que apreció la agravante.

Montelongo Bencomo mató a Daniel Moreno por celos: Ambos mantenían una relación «simultánea» con una joven, y Montelongo atacó a Moreno al día siguiente de que ésta rompiera con él por teléfono.

En la tarde del 3 de marzo de 2015, el hoy condenado se personó en las inmediaciones del hotel donde trabajaba Daniel –el Magic Life de la localidad de Morro Jable, en Pájara– y cuando éste salió de trabajar, sobre las 21.00 horas, se dirigió a él cuando el joven se disponía a introducirse en su coche y, tras cruzar unas palabras, le asestó «diversas puñaladas en el cuello, el pecho, el hombro y las piernas», causándole heridas que le causarían la muerte en minutos.

En el momento de su fallecimiento, la víctima vivía con sus padres y con sus dos hermanos, de 19 y 16 años cada uno.

La sentencia del Supremo agota la vía jurisdiccional del caso y es firme.