El cerebro de las facturas falsas afirma que está «en la ruina»

09/12/2018

Delgado Neyra niega haberse lucrado de manera ilícita y mantiene un tenso careo con la fiscal en la declaración que prestó en sede judicial

Hemos perdido dinero como idiotas. El BBV nos exigió hacer una ampliación de capital y ha sido ruinoso. Los permisos de explotación de la cantera se aprobaron diez años después. La operación de Tenerife fue fallida y ruinosa. No nos llevamos un duro. Estoy en la ruina». De esta manera explicada a la fiscal de delitos económicos, Evangelina Ríos, su situación como administrador de la empresa Canaroyal Juan Carlos Delgado Neyra, uno de los presuntos de la trama delictiva que presuntamente alteraba el coste de obras millonarias en el Puerto de La Luz y Las Palmas y en la Ciudad de la Justicia.

En su declaración en el Juzgado de Instrucción número 7 de Las Palmas de Gran Canaria, el empresario Delgado Neyra mantuvo un intenso careo con la fiscal Evangelina Ríos y negó haberse lucrado de forma ilegal con facturas falsas, como así sostienen los investigadores. En esta presunta trama también figuran como investigados Juan Antonio Madrigal Martínez-Pereda, ejecutivo de Fomento de Construcciones y Contratas que presuntamente habría montado con Delgado Neyra el entramado para el lavado de dinero. También está Fernando Hernández Ibáñez, que aparece como administrador único de Cophisa y empleado de Cophisa. El origen de la investigación es una actuación de la Agencia Tributaria, que detecta precisamente ese entramado empresarial para eludir pagos a Hacienda. Fruto de las pesquisas judiciales, fueron intervenidos 27 vehículos -muchos de alta gama-, un centenar de obras de arte y numerosas propiedades, bienes que serían fruto de la trama delictiva.

«No he tenido tratos de favor en la adquisición con de inmuebles y tengo mucho menos patrimonio ahora que en 2010 cuando empecé a trabajar con FCC. Ha menguado a consecuencia de la crisis. Decidí que la mejor manera de salir del atajo era que me ayudasen financieramente y esa operación ha sido un hueso. Mi empresa Canaroyal tiene unas cargas importantes que tengo que salvar con un cuelo de botella importante en 2020 con las subvenciones tapadas. Estoy en la ruina señora fiscal y si sale todo, los beneficios serán para nuestros descendientes».

Compraba arte como negocio

Por su parte, Fernando Hernández Ibáñez, que aparece en la investigación como administrador único de Cophisa y empleado de Cophisa, dijo ante el juez que «la información que consta en el sumario está totalmente sesgada y condicionada. Hay un montón de facturas de gastos de picón, escolleras, tierra vegetal piedra de cantera, suministros de tubo, colaboraciones externas que encargo, mobiliario urbano... que no aparece. Hemos pedido que soliciten a la Agencia Tributaria todo el expediente de la inspección para que vean toda la facturación de ingresos y gastos». Negó que la compra de obras de arte fuese para lavar dinero y las justificó diciendo que «era mi forma de trabajar y que usted no sepa que se puede dedicar a esta parte de ingeniería, no quiere decir que sea falso o mentira», contestó a la fiscal. Admitió que en la contabilidad de la empresa había incluido un chalet, un coche de alta gama y la reparación de un barco.