Tribunales

Condenado por quemar a su mujer a pesar de que ella no quiso declarar

10/01/2020

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Las Palmas condenó a Guillermo González García con cinco años de prisión y seis de alejamiento por un delito de lesiones al considerar acreditado que roció la cabeza de su pareja sentimental con gasolina para luego prenderle fuego en unos hechos ocurridos el 28 de julio de 2016 en arrecife (Lanzarote).

En este caso, se da la circunstancia de que el tribunal impone la máxima pena en este tipo de lesiones del artículo 148.4 del Código Penal a pesar de que la víctima en todo momento se acogió a su derecho a la dispensa –no declarar en contra del acusado–, negándose incluso a ser reconocida por un médico forense. A pesar de esta importante circunstancia, la Sala estimó la decidida tesis planteada por la fiscal María Luisa Ordóñez de Barraicua que se apoyó de pruebas indiciarias y relatos contundentes como fueron las declaraciones de los policías nacionales que actuaron en el suceso además de una perito –a los que la víctima confesó que el agresor le había quemado la cabeza–, el testimonio de referencia de una psicóloga y un parte médico que acreditaba las quemaduras.

La perseverancia de la fiscal y el testimonio de los policías fueron claves en este fallo

El hecho de que la víctima se acogiera a la dispensa no impidió que el Tribunal, tras la celebración de la vista oral y con arreglo a los principios de contradicción, inmediación, oralidad e imparcialidad, considerara acreditados los hechos estimando suficiente la prueba practicada para destruir el derecho a la presunción de inocencia de Guillermo González García.

Además, la Sala no otorgó ninguna credibilidad a las manifestaciones del acusado quien refirió que no hizo nada y que solo acompañó a su mujer a «llamar por teléfono a la policía» sin saber que había sufrido quemaduras en la cabeza minutos antes y que la única motivación de la denuncia presentada por ella era para que él «se fuera de la casa» ya que tenía una relación paralela con otro hombre. Además, declaró que la víctima «había bebido» y se «autolesionaba con frecuencia».

El fallo consideró probado que el 28 de julio de 2016, entre las 00.00 y las 05.00 horas, el acusado Guillermo González García se encontraba en el domicilio que compartía con su pareja sentimental en Arrecife cuando, «durante una discusión entre ambos» y tras encerrarse la mujer en un dormitorio, Guillermo «tiró la puerta y accedió a su interior, procediendo a continuación a arrojar sobre el cabello» de la misma «gasolina que llevaba en el interior de una garrafa». Acto seguido y valiéndose de un mechero, lo encendió y prendió fuego al cabello de su esposa «apagándolo a continuación con las sábanas de la cama».

Hechos.

Todo este relato se pudo construir gracias al testimonio que aportó la propia víctima cuando llamó a la Policía Nacional esa misma noche y los agentes hicieron acto de presencia en el lugar del suceso. A los mismos, la mujer aseveró que había sido quemada por su pareja, pudiendo determinar los policías que tenía lesiones en su cabeza y tanto la mujer como su agresor desprendían un fuerte olor a gasolina, además de que el varón tenía un mechero en el bolsillo.

Por último, la sentencia no estimó la petición de la Fiscalía de que el acusado fuese condenado también por un delito de incendio al entender que el mismo hizo uso del fuego para lesionar a su pareja y no con el propósito de hacer arder un espacio. Pero, por otro lado, sí entendió que debía aplicarse la circunstancia cuarta del artículo 148 del Código Penal que permite la agravación de la pena al ser la víctima «la esposa o mujer que estuviere o hubiere estado ligada al autor por una análoga relación de afectividad, aún sin convivencia».