Olvidaron 6 kilos de droga sobre la balanza de una mensajería

Así fue el trapicheo de coca más chapucero de la historia

19/05/2017

El Supremo acaba de cerrar con condenas a 7 años de cárcel uno de los capítulos más chapuceros en la historia del tráfico de drogas, la de dos madrileños que pretendían enviar a Canarias seis kilos de coca por Seur y olvidaron la mandanga sobre la báscula de la mensajería.

Las Palmas de Gran Canaria

El Tribunal Supremo hizo pública este jueves la sentencia que confirma la condena a siete años de cárcel que la Audiencia de Barcelona impuso en febrero de 2015 a los madrileños José Luis de la Calle Martínez y Ángel López Larrubia como autores de un delito contra la salud pública, consumado al intentar enviar seis kilos de cocaína (5.961 gramos con el 69% de pureza) desde Barcelona a Gran Canaria a través de la empresa de mensajería Seur y olvidar la droga, sin seña de ningún tipo, sobre la báscula de la oficina de los mensajeros.

Si bien la sentencia no es excesivamente prolija el detalles sobre los pormenores de la operación, el plan de De la Calle y López Larrubia parecía consistir en vender la droga en Las Palmas, y para ello se la autoenviaban por Seur desde la península a Gran Canaria a ellos mismos, usando una identidad falsificada.

Así, la idea era entregar los seis kilos de coca bien empaquetados en la oficina de Seur en Viladecans (Barcelona), lo que los acusados hicieron el 22 de junio de 2001, con remitente Artes Frcas G-92 —una empresa ficticia con sede en Madrid– y facturarla para que la recogiera en la oficina de Seur en Las Palmas una persona identificada como Israel Gamarro de Andrés, que no era otro que López Larrubia con un DNI falso.

Así, según detalla el fallo del Alto Tribunal, Larrubia viajó el 23 de julio de 2001 de Madrid a Las Palmas para recoger el paquete –y supuestamente vender la droga aquí– pero se encontró que lo único que había llegado había sido una carta que se había facturado junto al paquete.

Mientras Larrubia intentaba explicarse qué había pasado, en la oficina de Seur en Viladecans se encontraban conque alguien se había dejado sobre la báscula un paquete sin ningún tipo de indicación. Tras revisar todos los albaranes, se procedió a la apertura de la caja. Al pinchar uno de los paquetes y aparecer un polvo blanco, llamaron a la Policía.

Ángel López Larrubia volvió a Madrid el 24 de junio y, para recuperar su paquete, llamó a un taxista conocido y lo lió para que lo recogiera en el Seur de Viladecans. El taxista, ignorante, fue el 30 de julio, y se encontró con que la policía le estaba esperando.