Tribunales

Absuelto tras enfrentarse a ocho años de cárcel por abuso y agresión sexual

21/09/2019

El Juzgado de lo Penal número 2 de Las Palmas de Gran Canaria ha absuelto al propietario de una cafetería de la capital que fue acusado de dos delitos continuados, uno de abuso y otro de agresión sexual, tras la denuncia presentada por una de sus empleadas que trabajaba como cocinera.

La magistrada Mónica Oliva no atiende en su fundamentación a la tesis planteada por el Ministerio Fiscal, que interesaba para el acusado una condena de ocho años de prisión y el pago de 30.000 euros en concepto de indemnización a la denunciante.

Según el fallo, el único hecho probado es que la empleada de la cafetería se personó en las dependencias policiales a fin de denunciar a su jefe por unos hechos que, según ella, se cometieron entre los días 15 y 29 de noviembre 2017. La denunciante detalló que el responsable del local le tocó «en reiteradas ocasiones sus nalgas», que le decía expresiones soeces y, además, en diversas ocasiones la introdujo a la fuerza en dos habitaciones del bar, con la intención de que la misma le hiciera «una felación». También acusó al encausado de bajarse los pantalones y, «mientras le sujetaba el pelo, le restregaba su pene por la cara». Todos estos hechos, según la autoridad judicial, no quedaron debidamente acreditados durante la celebración de la vista oral.

Varias versiones.

En este caso, el fallo respalda el planteamiento formulado en el juicio por el abogado de la víctima, Manuel Pérez Toledo. El mismo «parte del hecho» de que las partes «han mantenido versiones contradictorias acerca de lo sucedido», y resaltó que el encausado negó «tajantemente que algo de eso haya sucedido». El propietario de la cafetería reconoció que tiempo atrás «tuvieron esos encuentros esporádicos», y que cuando decidió abrir el negocio, contrató a la denunciante para que trabajara en él, y que al final tuvo que despedirla porque en su turno «no se hacía casi nada de caja e intuía se estaba llevando algo de dinero». Negó haberse dirigido a ella con las expresiones denunciadas y, mucho menos, «haberla atacado sexualmente».

El fallo aprecia falta de verosimilitud del testimonio y persistencia en la incriminación de la víctima

Así, se detalla en la resolución que «la denunciante sí que parece tener resentimientos hacia el denunciado, y no por esos supuestos abusos», sino «se ha podido observar que la causa que parece subyacer en la interposición de la denuncia fue el despido de la denunciante». Es más, el encausado afirmó que el mismo 29 de noviembre de 2017, cuando la despidió, fue el día en que la empleada acudió a interponer la denuncia en su contra, un hecho constatado por una testigo. Además, otro de los testigo que declararon y que era proveedor del local, relató que fue a cobrar una factura y la denunciante no le pagó «porque en la caja sólo había unos euros» cuando, según el encausado, «se solían hacer en horario de mañana cajas que oscilaban entre los 70-80 euros» y por eso la despidió. Otro de los comparecientes declaró que la mujer le comentó que «se había estado llevando de la caja dinero» porque ella le decía «que no le estaban pagando», mostrándole así su enfado por este hecho y «no por haber sido supuestamente objeto de abusos se índole sexual».

Además, la autoridad judicial llegó a la conclusión de que «alguna enemistad» existía entre ambos porque, «tratándose de un tema tan delicado el que se denunció», la presunta víctima envió a amigos y personas del entorno del encausado, «la foto de la denuncia y del parte médico de urgencias» el mismo día que la interpuso. «Sobre este dato, no puede saberse exactamente lo que sucedió. Pero lo cierto es que existen dudas desde el momento que si, como ella dice, los actos comenzaron el 15 de noviembre, no se explica como deja que pase tanto tiempo y permita que pasen más episodios antes de tomar la decisión de denunciar», determina la magistrada.

Tampoco aprecia la sentencia una persistencia en la incriminación, ya que la misma ha de ser prolongada en el tiempo, plural, sin ambigüedades ni contradicciones. La denunciante, en el momento de ir a comisaría, sostuvo que los actos y manifestaciones deshonestas comenzaron el 13 de noviembre y comunicó al médico que le asistió «que viene sufriendo esos actos desde hacía 15 días». Pero, de forma sorpresiva, en el juicio sostuvo que todo empezó «mucho antes», y más concretamente desde que comenzó a trabajar con el encausado, el 14 de octubre, mes y medio antes de lo denunciado inicialmente.

Contradicciones.

Además, en el momento de denunciar manifestó que el encausado «llegó a bajarse los pantalones y calzoncillos hasta en cuatro ocasiones, dejando su miembro viril a la vista y restregándoselo por la cara y que la introducía en el almacén a la fuerza con la intención que le realizara una felación», pero cuando declaró en el Juzgado de Instrucción concretó que las ocasiones en las que sucedió lo narrado no fueron cuatro, «sino dos», que las felaciones «nunca se las llegó a hacer» y que los hechos «no suceden sólo en el almacén sino igualmente en el baño». Cuando la magistrada observó que, de cuatro ocasiones que dijo haber sido agredida sexualmente, ella manifestó luego que fueron solo dos, le preguntó en el acto del juicio y la denunciante afirmó «que dos o tres veces sí que tuvo encuentros con él en el bar de naturaleza sexual», pero que fueron «consentidos» por ella, y que el resto, «que fueron otras dos o tres veces, ya no lo fueron».

Por lo tanto, se apreciaron para la magistrada «nuevas contradicciones» que restaron «credibilidad» a su versión. A esto, según determina, ha de añadirse el que «ningún sentido tiene que, si estás siendo agredida sexualmente por una persona, le pidas el favor de recoger a tu hija menor de edad de las clases», como quedó acreditado y así lo determina la sentencia, «o que tengan unas conversaciones tan normales» vía WhatsApp como las que aportó el abogado Manuel Pérez Toledo en la vista y que se produjeron entre ambos los días de los presuntos hechos.

«Evidentemente», explica el fallo, «se trata de un tema delicado. Nadie salvo ellos puede saber lo que efectivamente sucedió, pero en base a todo lo apuntado, valorado en su conjunto, por las versiones contradictorias y las dudas existentes en este supuesto, no puede más que acordarse la libre absolución del encausado», resuelve la magistrada del Juzgado de lo Penal número 2 de Las Palmas de Gran Canaria.