Supervivientes de la prostitución, reunidas en Madrid. / PABLO COBOS

Las supervivientes de la prostitución aconsejan a las más jóvenes

Varias activistas de distintos países, todas ellas supervivientes de la explotación sexual, se reúnen en España para apoyar la posición abolicionista en pleno debate político

Doménico Chiappe
DOMÉNICO CHIAPPE Madrid

Varias activistas de distintos países, todas ellas supervivientes de la explotación sexual, se reúnen en España para apoyar la posición abolicionista en pleno debate político. Para las más jóvenes, estén o no en situación vulnerable, tienen unos consejos a partir de lo aprendido tras sus duras experiencias.

Karola de la Cuesta (México)

«Nunca es vuestra culpa»

Convertida en «materia prima» de «organizaciones muy grandes», llevada de México a Estados Unidos para la «explotación sexual y laboral» y rescatada por un operativo de las autoridades norteamericanas, lucha ahora por la prevención de estos delitos. A las jóvenes les repite: «Nunca es vuestra culpa. Las víctimas no tenemos la culpa de ninguna violencia. Hay que saber identificar las situaciones de riesgo, y cuidarnos y protegernos. No quedar expuestas. Pero los crímenes no deberían estar ocurriendo. Puedes decirte: qué tonta, cómo no me dí cuenta, qué hice yo para merecer esto... pero en realidad el crimen tiene metodologías estudiadas para captar a las víctimas».

Ally-Marie Diamond (Nueva Zelanda)

«Confiad en vosotras mismas»

Fue captada por las redes de la prostitución porque «era la única vida que conocía, y aunque sabía que me metía en un lugar que no era seguro, era el único lugar». Pero cuando aprendió que «había algo realmente hermoso en el mundo, que para mí eran mis hijos» obtuvo fuerzas para afrontar la reconstrucción de su vida, aunque no encontró un empleo «por mucho tiempo». «Cuando tenía un mal día o quería rendirme y volver a esa vida de explotación, me enfocaba en ellos y en la belleza que me rodea, como una flor o una mariposa». Quien se sentía como un «zombie que deambulaba» aconseja a las chicas: «Tenéis que buscar una vía por donde llegar a un sitio en el que recuperar la autoestima y sentir el perdón. Confiad en vosotras mismas».

Rosen Hicher (Francia)

«Parad lo antes posible»

Una de las supervivientes que se involucró en la ley abolicionista francesa en 2016 asegura que dejó la prostitución cuando «me di cuenta que me estaban violando a diario a cambio de dinero. Y no lo soporté más». Empezó a hablar a «cara descubierta» para que las historias dejasen de «ser invisibles». A las jóvenes les recomienda: «Someterse todos los días a la violencia sexual es una autoagresión. Parad lo antes posible».

Lydia Osifo Festus (Nigeria)

«No os rindáis»

Fue víctima del tráfico de mujeres con fines sexuales desde su Nigeria natal hasta España. «Ahora estoy contenta de que haya pasado y de ser libre. A las más jóvenes en esta situación les digo: no os rindáis. Pensad que el futuro es brillante si sois fuertes». Lydia recuerda a la perfección el día que decidió huir de la prostitución. «Me dije: no quiero más esto, quiero una vida para mí. Pero fue muy difícil. ¿Qué encuentras al día siguiente? Si no hay ayudas y personas alrededor que te apoyen, la mujer se frustra y recae».

Alika Kinan (Argentina)

«Responsabilidad y constancia»

Por caer en las garras de la prostitución, pensaba que «había tenido mala suerte, que era mi destino y que, así como le había sucedido a otras mujeres en mi genealogía y mi sociedad, no era tan grave. Me costó mucho reconocerme como víctima y sobreviviente». Al rebelarse, «empezó un proceso hermoso». A las mujeres les aconseja mantener «responsabilidad y constancia para encontrar otras oportunidades que no mellen la dignidad de todas las mujeres».

Susan Andrea Avella (Colombia)

«Crear sus propios liderazgos»

Raptada por los paramilitares colombianos para convertirla en esclava sexual, los últimos diez años ha realizado «un proceso de recuperación para pasar de víctima a superviviente». «El mío es un caso que todos los días se repite», dice quien fue rescatada en un enfrentamiento armado. A las supervivientes les recomienda iniciar «un proceso de memoria histórica», para que puedan mirar su caso después de cinco años. «No se permite revisarlo antes porque el trauma puede ser victimizante». A las más jóvenes, les dice: «Deben crear sus propios liderazgos en sus territorios».