Un padre sostiene a su hijo recién nacido. / jordi alemany

Un sueño para llorar de alegría

Investigadores japoneses dan con la fórmula para calmar el llanto de los bebés: llevarlos en brazos cinco minutos y sostenerlos otros ocho antes de acostarlos

José Antonio Guerrero
JOSÉ ANTONIO GUERRERO Madrid

¿Qué padre o madre no ha pasado unas cuantas noches toledanas tratando de dormir a sus hijos recién nacidos? La gran mayoría de progenitores ha tenido que examinarse de esa estresante asignatura y superarla con mejor o peor nota. Solo unos pocos afortunados pueden contar que sus hijos dormían de un tirón. El resto se consuela con resignación escuchando a otros padres que lo pasan igual de mal o se sumergen en libros que proponen fórmulas para que los bebés descansen a pierna suelta. Con sus defensores y detractores, el del doctor Estivill ('Duérmete niño') ha sido un clásico entre los clásicos. Sus pautas (básicamente dejar llorar al bebé en su cuna a intervalos y calmarlo pero sin cogerle en brazos) se conocen, de hecho, como el Método Estivill, por mucho que este neurólogo experto en sueño haya insistido en que no es un invento suyo.

Pero ahora un equipo de científicos japoneses ha descubierto una nueva estrategia para calmar a los bebés que berrean... y parece que funciona. Los investigadores del Centro Riken para la Ciencia del Cerebro afirman que la mejor manera de hacerlo es cogerlos en brazos y caminar con ellos durante cinco minutos, y luego sentarse y sostenerlos de cinco a ocho minutos más, antes de acostarlos en la cuna. Según la autora principal del estudio, Kumi Kuroda, de ese modo la frecuencia cardiaca se desacelera y el llanto disminuye. «He criado a cuatro hijos», dice Kuroda, sorprendida de los buenos resultados estadísticos del estudio, publicado esta semana en la revista 'Current Biology'. «Muchos padres sufren por el llanto nocturno de los bebés, sobre todo los padres inexpertos. Produce mucho estrés e incluso, en un pequeño número de casos, puede conducir al maltrato», explica Kuroda, que antes de estudiar la respuesta de los bebés probó el protocolo en mamíferos que alumbran crías incapaces de cuidarse de sí mismas, como perros y ratones. «Cuando levantan a sus crías y caminan con ellas, se relajan y su ritmo cardiaco se vuelve más lento», detalla.

La investigadora y su equipo aplicaron este mismo experimento a 21 madres y sus bebés de 0 a 7 meses. Probaron cuatro situaciones distintas: caminar con ellos en brazos, sostenidos por sus madres sentadas, acostados en una cuna fija y acostados en una cuna mecedora.

Los bebés se tranquilizaron cuando se les sujetaba en brazos caminando y con el traqueteo de la mecedora, pero no en los otros dos supuestos. Luego probaron a llevar en brazos a los bebés durante 5 o 6 minutos y descubrieron que el 64% se dormía. Pero cuando acostaban al bebé en el moisés y se le separaba del cuerpo de la madre, uno de cada tres se espabilaba a los 20 segundos. Sin embargo, si dormían durante un periodo de tiempo más largo antes de acostarlos, se despertaban mucho menos. De ahí, que tras el 'paseo' de 5 minutos los investigadores aconsejen sentarse y sostener al bebé unos minutos más como paso previo a acomodarlos en la camita... y, habría que añadir, rezar para que no lloren.