La lucha contra el coronavirus

Un estudio canario trata de probar si el ozono puede desinfectar los EPI

19/05/2020

Dos investigadores del SCS lideran un proyecto que podría hacer reutilizables los equipos de protección personal que utiliza el personal sanitario y sociosanitario del virus. El Instituto de Salud Carlos III apoya la investigación con 110.000 euros

Aunque el ozono se utiliza para desinfectar contra gérmenes, bacterias y virus, no se ha probado aún si es eficaz contra el coronavirus que ha causado esta pandemia. Tratar de demostrarlo y si es útil, además, para desinfectar los equipos de protección individualizada (EPI) que debe utilizar el personal sanitario y sociosanitario para evitar los contagios y, por consiguiente, que se pueda reutilizar, es el objeto de un estudio liderado por el Servicio Canario e Salud y la Universidad de La Laguna. La propuestas ha logrado el respaldo económico del Instituto de Salud Carlos III con casi 110.000 euros.

La idea surgió tras la publicación de un comentario en la prestigiosa revista Journal of the American Medical Association (JAMA), una de las publicaciones médicas de más amplia difusión en el mundo y la quinta en el ranquin de su área, por parte de Bernardino Clavo, miembro de la Unidad de Investigación del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín e investigador de la red de investigación en servicios de salud en enfermedades crónicas y Pedro Serrano, jefe del Servicio de Evaluación y Planificación de la Dirección de SCS.

Según Clavo, la escasez de material de protección, especialmente en las primeras semanas de la crisis sanitaria, les hizo llevar a este campo la pregunta que se habían hecho sobre el posible uso del ozono para desinfectar el material. Los EPI no se deben reutilizar, pero la falta de ellos hizo que el personal sanitario lo intentara lavándolo con lejía para volver a ponérselo. Otros materiales, como gafas y visores, «son más reutilizables», explica. Pero la cuestión es si el ozono, efectivamente, sirve contra este coronavirus en concreto y si es válido porque «mata al bicho», cuánto tiempo necesita para ello y en qué concentración.

El ozono puede con «la mayoría virus en menos de un minuto, hay otros que tardan más. Nosotros, a nivel práctico, tenemos que demostrar que es capaz de matarlo y luego, en función resultados, si es útil y puede tener una aplicación práctica o no».

«Una vez demostrado que mata al bicho, que casi seguro que sí y una vez demostrada, casi seguro que sí, tenemos que saber si necesita mucho tiempo y a qué concentraciones, porque, si es muy alta, no va a tener aplicación clínica para desinfectar los EPI», añade.

Clavo confía en que finalmente el estudio demuestra que sí es viable y que un tiempo «razonable» sería que se tardase menos de cinco minutos, lo que significaría que los EPI se pueden reutilizar. Y, en una segunda fase, se podría estudiar si la desinfección de los equipos se puede hacer con ello puestos.

«Si el tiempo que se requiere es bajo», explica Bernardino Clavo, se podría investigar si se puede descontaminar el equipo sobre una persona. El investigador pone el ejemplo el trabajo de un celador en el hospital que traslada pacientes de un lado a otro, de urgencias a intensivos. Eso supone que tiene que estar «poniéndose un EPI cada vez», lo que aumenta el gasto económico en material, pero también, recuerda, el riesgo de contaminación porque debe ponerse y quitarse la protección (guantes, batas, mascarillas...) varias veces.

Otra cosa, argumenta el investigador del Negrín, es pensar en cómo se podría implementar, esto es, si hay que construir un «algo» en lo de lo que se pueda entrar y salir para la descontaminación, «siempre aislando el cuerpo desde el cuello» porque el ozono no se puede respirar.