La opinión del experto

Percepción del paso del tiempo al envejecer

24/05/2020
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El cerebro tiene su propia y particular manera de percibir el paso del tiempo que es ajena en muchas situaciones al tic tac de los relojes, incluso de los más precisos

Las costumbres, hábitos y estilos de vida van estableciendo que a medida que crecemos y vamos cumpliendo años nuestra percepción subjetiva del paso del tiempo va cambiando progresivamente en las diferentes etapas de la vida.

Desde los eternos meses de vacaciones en la época de estudiante a la velocidad de vértigo, casi a salto de garrocha con que se pasa de reyes a semana santa, al verano y de nuevo a navidad, así transcurre la vida con respecto a la sensación de temporalidad de la gran mayoría de los adultos mayores, situación que llama la atención al ser percibida por muchas personas de la misma manera.

Cuando vamos sumando años se aprecia mucho más esa sensación de alta velocidad del paso del tiempo e involuntariamente nos lleva a reflexionar en lo rápido que pasa la vida, lo que queda por vivir y por hacer, que por supuesto nos hace valorar todo más, en otra dimensión más real y objetiva.

Ese cambio de visión y de sensación genera una profunda reflexión por lo que en base a tan interesante tema estructuro el artículo de hoy que dedico a un entrañable amigo con el que he comentado en innumerables ocasiones y desde diversos ángulos este curioso fenómeno que vincula la edad con esa sensación de un veloz paso del tiempo y las posibles formulas para aprovecharlo mejor.

En la mitología griega, encontramos la figura de Cronos, el dios del tiempo, que devoró a sus hijos para conseguir la inmortalidad.

El tiempo parece consumirlo todo, permaneciendo indestructible y va ligado a la idea de cambio.

A medida que vamos creciendo, la forma de vida y las ocupaciones o actividades que vamos desarrollando favorece que nuestra percepción subjetiva del tiempo se acople o sincronice cada vez más a la medición normal de los relojes.

Nos acostumbramos de alguna manera a intuir la velocidad a la que giran las agujas del reloj, de manera que más o menos detectamos cuándo ha pasado una hora o si llevamos media hora realizando una determinada actividad o cuanto nos falta para almorzar o descansar.

En la percepción del tiempo intervienen estructuras subcorticales como el cerebelo y los ganglios de la base del cerebro que activan la función de cronometraje automático que en conexión con otras áreas de la corteza cerebral como la corteza prefrontal y parietal que se encargan de aspectos más controlados como la acumulación y los registros temporales conforman el circuito relacionado con la percepción del paso del tiempo sobre el que se continua investigando.

El esquema descrito anteriormente no funciona de la misma manera en todas las personas, ni en todas las situaciones cotidianas, como las diferentes estaciones del año, en plena actividad laboral, el fin de semana o en la playa de vacaciones sin ninguna prisa.

En ocasiones tenemos la sensación que el tiempo pasa rápido, sobre todo cuando lo estamos pasando bien y se nos hace más corto cualquier lapso de donde se utiliza con frecuencia la frase después de una agradable velada o cena el tiempo se me ha ido volando.

Otras veces tenemos la sensación de que los minutos y las horas no transcurren y se hacen eternas, básicamente cuando estamos aburridos o lo estamos pasando mal, tenemos un dolor, están interviniendo quirúrgicamente a un ser querido, esperamos una noticia importante que no llega u otro tipo de situaciones adversas.

Cada área cerebral involucrada en cada pensamiento, en cada sensación cotidiana juega su papel en la percepción de la temporalidad.

Fomentar actividades agradables favorece apreciar las bondades de la vida en su máxima dimensión y colocar como en una balanza los años vividos de un lado con los que nos quedan por vivir en el otro, con la experiencia y posibilidades del presente para obtener el máximo provecho.

A día de hoy se sabe que algunos procesos cerebrales hacen que se acelere la sensación del paso de los minutos, cuando ciertos grupos de neuronas se comunican entre sí y lo hacen más rápidamente porque están estimuladas por la distracción,diversión o el placer.

Cuando más acciones hacemos en un día, más rápido nos pasa el reloj y así un día tras otro en el esquema de vida actual.

Esa sensación de velocidad temporal se debe al incremento en la secreción de dopamina, neurotransmisor que se libera cuando experimentamos placer.

La percepción que tenemos del tiempo varia en función de muchos factores como la edad, las emociones, lo placenteras o tediosas que sean las actividades con que se ocupa el tiempo, la cantidad de acciones que se realizan en un día y las diversas enfermedades que padece la persona así como los fármacos que ingiere.

La atención y la percepción del tiempo son procesos con una profunda influencia reciproca teniendo presente que el tiempo es un fenómeno complejo y difícil de estudiar debido a la complejidad que implica la percepción del mismo.

El tiempo, al igual que el espacio, son dimensiones centrales en el estudio de la cognición.

Sin lugar a duda alguna el tiempo es limitado para todos, no se puede comprar, ahorrar como el dinero ni retroceder por lo que no lo debemos malgastar, puede ser considerado como un regalo que se da y se recibe con las personas que decidimos compartirlo en la vida.

Datos prácticos

* El modo en que el cerebro percibe el paso del tiempo depende muchas veces de nuestras expectativas emocionales.

* Nuestra percepción del tiempo también depende de como somos capaces de conjugar la información de nuestro entorno, pensamiento y capacidad de adaptación.

* Cuando realizamos una actividad que no es placentera, la mente tiende a dispersarse y buscar otras fuentes de información mas amables.

* Las emociones pueden ser potentes moduladores de la percepción del tiempo.

* No existe una zona exclusiva del cerebro donde se procese el paso del tiempo, son diferentes estructuras las que intervienen.

* El estrés crónico debe controlarse,puede provocar el envejecimiento prematuro del cerebro.

*El tiempo es el mismo para todos, lo que varía es la forma en que lo percibimos.

* Romper con la cotidianeidad y salir de nuestras rutinas de años ayuda a dilatar la percepción del tiempo.

* Nunca es tarde para cambiar de hábitos, aprovechar al máximo nuestro tiempo realizando actividades gratificantes y que nos aporten bienestar.

$!El doctor René de Lamar.
El doctor René de Lamar.