Paquete de recomendaciones de Bruselas a España

20/05/2020

Un paquete de recomendaciones inédito, totalmente reorientado al shock social y económico provocado por el patógeno letal. La Comisión Europea readapta su informe económico semestral a las consecuencias del coronavirus, que ha colocado en jaque a todos los Estados miembros.

Y las recetas que aporta se guían por un doble objetivo: mitigar sus consecuencias a corto y medio plazo y relanzar el crecimiento sin perder de referencia la transición verde y la transformación digital. Una fotografía que nada tiene que ver con la del informe de febrero, cuando la cota de empleo en la UE era las más elevada de la última década, se mantenía la inercia de expansión del PIB pese a las tensiones comerciales, y España aportaba un porcentaje de crecimiento superior a la media.

Con la cláusula de escape activa, con la mano abierta a que los Estados hagan el esfuerzo que sea necesario sin atender a las reglas de déficit (el techo del 3%) y endeudamiento público (recomendado en el 60% del PIB), se anima a todos a mantener las políticas de apoyo fiscal para salir de la más grave recesión desde 1929. Y en el caso de España se le emplaza de manera específica a «fortalecer la capacidad de recuperación» y respuesta de su sistema sanitario, prestando especial atención «a los trabajadores, a la disponibilidad de productos médicos «críticos» y, en definitiva, a la propia «infraestructura» de una red de salud que ha estado pensionada al límite durante semanas por los latigazos del coronavirus.

En materia de empleo, también sugiere al Gobierno medidas para preservarlo, incluso con «incentivos efectivos de contratación y desarrollo de habilidades», prestando especial asistencia a los «trabajadores atípicos». Y poner el foco en «la cobertura y la adecuación de los esquemas de ingresos mínimos y el apoyo familiar», así como en el «acceso al aprendizaje digital».

Garantizar la aplicación efectiva de medidas para proporcionar liquidez a pymes y autónomos; inversión pública y apoyo a la privada con la referencia en la transición verde y digital (investigación e innovación, energías limpias, gestión del agua y los residuos o transporte sostenibles), son otras de las recomendaciones dirigidas a España. Cuando las condiciones económicas lo permitan, matiza Bruselas, el Ejecutivo debería «aplicar políticas destinadas a lograr posiciones fiscales prudentes a medio plazo y garantizar la sostenibilidad de la deuda, al tiempo que mejora la inversión».

Pero, de momento, eso último queda congelado. Y en consecuencia, también todos los procedimientos reglados de advertencia o sanción por saltarse unas normas que el coronavirus ha obligado a relegar. Así que la Comisión Europea subraya con carácter general que «a la luz de la excepcional incertidumbre relacionada con el extraordinario impacto macroeconómico y fiscal de la pandemia, en este momento no debe tomarse una decisión sobre procedimiento de déficit excesivo». Lógico. España, Italia, Francia, Bélgica, Chipre y Grecia son ya los señalados. Se saltarán la regla de oro del 3%.

Pero las circunstancias «no son normales», así que el brazo corrector no caerá sobre ninguno de ellos. De momento. ¿Cuándo lo haría? «No hay fecha porque el nivel de incertidumbre es elevado. Se desactivará (la cláusula) cuando se llegue a las condiciones necesarias. Y teniendo en cuenta la posición de partida de los Estados miembros, pueden ser divergentes así que habrá que tenerlo en cuenta a la hora de comprometer los nuevos objetivos», ha señalado el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis.

«Las medidas de contención (el confinamiento y las restricciones) han asestado un golpe brutal a las economías europeas. Estas recomendaciones reflejan esa situación sin precedentes. Las prioridades de hoy son fortalecer nuestra atención médica, apoyar a nuestros trabajadores y salvar nuestros negocios», ha remarcado el comisario de Economía, Paolo Gentiloni.